Elogio del materialismo. Por @DchaSpinozista

La carne, que poco a poco se pudre.
La lluvia, que golpea con fuerza la calle.
La claridad, que lo inunda todo.
Los paisajes, poquísimos.

Los pensamientos que desafían a la muerte y que
la vencen.

La eternidad del amor.
La vida de Jünger, su justificado desdén.

Todo lo que es.
Los libros que plantan cara.
Lo que alivie el dolor, por oscuro que sea.
La verdad de los hechos.
Spinoza y Hume, esos dos absolutos.
La contada belleza.
Los amigos, reales o imaginarios.
Madrid y la patria y lo que quede de España.
Los que combaten el mal.
Los que sirven de ejemplo.

El intelecto en acción, ese lujo supremo.

El silencio.

Las mañanas frías y claras de diciembre.
La aristocracia del espíritu.
La compasión y la piedad, que nunca son suficientes.
John Ford y la épica.
John Wayne en Centauros del desierto, su mirada perdida.

PÚRPURA DE CRISTAL, libro de Ana Isabel Alvea Sánchez. Por Juan A. González @jagonzalezrh

“Púrpura de cristal no es solo un poemario, ni es simple poesía, ni son solo versos escritos sobre un papel. Son historias, son sentidos, son emociones que te desbordan desde el interior”.

 

Quién reduce los decibelios en esta sociedad donde la indiferencia se está convirtiendo en la seña de identidad del ser humano. Quién. Me lo pregunto porque no voy a negar mi escepticismo ante ese pretendido cambio del mundo que algunos proclaman, pero que lo hacen simplemente como una puesta en escena de una pésima obra de teatro protagonizada por personajes que solo piensan en sí mismos. Quién nos salva. No tengo la respuesta, porque desconozco quien será el valiente de bajar el volumen a tanto ruido. Pero mientras llega ese momento, hay quien con su talento literario es capaz de desnudarte los sentidos, de arrancarte cada momento de este mundo. Y eso consigue Ana Isabel Alvea Sánchez* en su poemario Púrpura de cristal (Ediciones Torremozas).

Púrpura de cristal no es solo un poemario, ni es simple poesía, ni son solo versos escritos sobre un papel. Son historias, son sentidos, son emociones que te desbordan desde el interior. Púrpura de cristal son sensaciones, y esa es la esencia de la poesía, provocar todo lo que de inmaterial escondemos cada uno de nosotros y que protegemos con la coraza de nuestra soberbia.

El propio título ya nos revela de manera instintiva dónde nos va a llevar. Su autora consigue en esta obra que hagamos un viaje hacia nuestro interior, y de ahí que haya elegido el color púrpura para conseguirlo. Porque el púrpura es el color de los silencios, de las travesías introspectivas hacia la esencia de lo que somos. Y Ana Isabel Alvea Sánchez lo consigue con la tremenda dulzura de saber enlazar los versos, de contarnos su historia que son las historias de muchos, y sabiendo que nos dejará una huella para el futuro y que no nos dejará indiferentes, porque sabe de la fragilidad del ser humano y es en esa fragilidad donde nos convierte en cristales que se cortan solo con la punta de un diamante.

Es una obra que hay que leer, y que seguro el tiempo me dirá que vuelva a ella para releerla, porque detrás de los cristales y de esa aparente fragilidad, siempre existe la esperanza.

*Puedes saber más de Ana Isabel Alvea Sánchez en su cuenta de Tuiter: @AlveaAna y amarandaalvea@wordpress.com