Ulises, modelo de Occidente

Emmanuel Martínez Alcocer (@Emmarxnuel) nunca deja de sorprenderme. Este artículo es excepcional. Aquello de “obligada lectura” queda pequeño.

El baúl de Pandora

Odiseo (Ulises) y la Odisea

Por mucho que busquemos sería difícil encontrar en la literatura antigua un texto tan rico en personajes y motivos como la Odisea. Como se ha dicho muchas veces, la Odisea es un gran relato de aventuras en tonos casi novelescos y de sorprendente modernidad que sin embargo alberga motivos muy antiguos de cuento popular. Pero lo que da unidad a esta narración de diversos episodios es la figura del protagonista y de quien toma nombre la epopeya, Odiseo o Ulises (según la versión latina de su nombre), un héroe de enorme humanidad y singular personalidad. La Odisea es el poema de Odiseo, personaje que ya encontramos en la Ilíada como uno de los grandes guerreros aqueos, aunque aquí cobre una mayor complejidad.

La Odisea relata el regreso al hogar de un sólo héroe (al contrario que en la Ilíada en la que podemos ver…

Ver la entrada original 5.563 palabras más

Tulipanes y delirios

    Luis Sanz Irles (@SanzIrles) ha sido uno de mis grandes descubrimientos en la red. A través de su artículo, Texto sentido,  que publica los viernes en Málaga Hoy (@malagahoy_es),  voy conociendo más en profundidad su forma de ver y vivir la literatura. Cada semana me sorprende con una aproximación diferente a distintos autores, libros, estilos o técnicas literarias. Es una columna absolutamente recomendable  para los amantes de la literatura y para todo aquél que quiera descubrir una nueva forma de leer.

    Tulipanes y Delirios, su última novela, es extraordinaria por muchos motivos, aunque lo primero que me cautivó fue el lenguaje que maneja y el estilo personalísimo del autor: descarnado, brutal, sentimental, violento, sexual, triste, cínico, irónico, divertido, amoral, nostálgico, desesperanzado y culto; plagado de matices escondidos entre palabras y expresiones llenas de intención que cada lector percibirá quizá de manera distinta.

     La novela, en tan solo doscientas cuarenta y cuatro páginas, te sumerge sin darte cuenta en un mundo desconocido para la mayoría de nosotros: el mundo de la emigración, plasmado aquí en la colonia española en Amsterdam. A través de su protagonista, Eugenio Anglada, un emigrante licenciado en clásicas y superviviente aparentemente aventajado  comparado con sus paisanos, o eso cree él, el autor narra la vida cotidiana de una diminuta ciudad española enclaustrada dentro de la metrópoli holandesa. Una minúscula comunidad llena de peculiares personajes, retratados a veces con desdén y desprecio por el protagonista, otras con compasión y ternura, que viven en un mundo sórdido y claustrofóbico en el que se buscan la vida como pueden; prostitución y drogas principalmente. Chuloputas, camareros, profesores, exseminaristas, prostitutas, ex aspirantes a toreros, enfermeros horticultores, ajedrecistas, curas, surinamesas exuberantes, camellos, ladrones, madames … simplemente cada retrato justifica la lectura de Tulipanes y delirios.  En este ambiente, Anglada, conocido como Genio en la colonia, narra  su bajada a los infiernos: “pienso en estos últimos meses de horror y despropósitos y empiezo a tener miedo de volverme loco, pero me dicen que contar lo sucedido me ayudará a sortear ese peligro”. Con este punto de partida terrible y desgarrado nace una novela riquísima en todos y para todos los sentidos.

    No es un texto para leer una vez, sino para repetir  y así recrearse con calma en la descripción de personajes y situaciones, en muchas ocasiones imposibles y caóticas, que con el ritmo rápido de la propia novela y la curiosidad de la primera lectura se pierden. De hecho  he escrito esta reseña con la prisa de compartir estas impresiones y también con la necesidad de volver a ella.