Opulencia social, indigencia escolar. Por José Sánchez Tortosa @galonni

“…el proceso de infantilización imparable de la enseñanza media sólo puede tener como consecuencia una Universidad convertida ya en mero instituto, con tutorías, destierro de clases magistrales, en definitiva, la tendencia a relegar la exigencia académica. Lejos de aumentar la competitividad mercantil, la Universidad parece convertirse, si no lo es ya, en una fuente de incompetencia”.

¿Puede una sociedad económica, social y políticamente precaria, o abiertamente dictatorial, producir una enseñanza de calidad? Y ¿puede, a la inversa, una sociedad opulenta y democráticamente asentada, al menos formalmente, impedir la pauperización académica de su sistema educativo?

La realidad es que bajo las condiciones materiales de las sociedades opulentas de cambio de siglo, y muy en particular la española, la educación ha consumado un relativismo devastador, un narcisismo ágrafo y un populismo pedagógico que entregan a la indigencia escolar, oculta bajo la sobretitulación burocrática, a los jóvenes con menos recursos, y pone en peligro la estabilidad económica y política del Estado.
Leer más “Opulencia social, indigencia escolar. Por José Sánchez Tortosa @galonni”

La libertad de no saber nada y otros espejismos. Por José Sánchez Tortosa @galonni

“Esa democracia de la idiotez, que es demagogia de la peor especie y que la LOGSE institucionalizó, es el primer enemigo hoy día para los sujetos que están en fase de formación y que pueden no haber perecido aún bajo los dogmas elásticos y funestos de lo políticamente correcto”.

La desaparición o trivialización de la filosofía, en forma de consejos de autoayuda, márketing publicitario, misticismo de saldo y otras baratijas postmodernas parece imparable. Acaso sea su inexorable destino. Puede ser aproximadamente cierto lo que alguna vez le escuché al profesor Albiac, que la Filosofía es una disciplina académica que cumple su ciclo entre Platón y Aristóteles. Desde entonces, es poco más que doxografía, salvo casos excepcionales, como Spinoza o Gustavo Bueno.

Sin necesidad de eliminar la asignatura de los planes de estudios se puede acabar dejando a los estudiantes de bachillerato paulatinamente sin material de estudio en lo que se refiere a la propia Filosofía y, en general, al pensamiento racional. Seguirá habiendo Filosofía en el sentido de que no es posible razonar y, prácticamente, siquiera hablar sin emplear las ideas filosóficas, que están incorporadas y agitando todo discurso, incluidos los más estúpidos, y a veces especialmente los más estúpidos. Pero ese uso de las ideas filosóficas, que no quedaría borrado, se daría sin definir sus términos, sin respetar las condiciones del discurso lógico, sin el escrúpulo de la construcción filosófica, sin los diques de contención que la constancia de una racionalidad limitada impone. El hueco que dejaría un estudio riguroso de las condiciones en que los seres humanos se han enfrentado a lo largo de la Historia al problema de comprender lo que les rodea y les constituye sería ocupado por mitologías acríticas ubicadas en planos categoriales distintos y parciales, como los religiosos, los tecnológicos, los científicos, los psicológicos, los políticos, los jurídicos, los económicos, etc. Leer más “La libertad de no saber nada y otros espejismos. Por José Sánchez Tortosa @galonni”

La Jerusalén terrenal y el derecho de Israel. Por José Sánchez Tortosa @galonni

El mesianismo en política es fuente segura de desastres pero apenas hay política que no se alimente de alguna tentación de mesianismo. La cuestión estriba en si esa pulsión teleológica satura las artesanías del poder que gestionan las pasiones multitudinarias o si es contenida y regulada por ellas dentro de límites que retrasen o canalicen la destrucción del otro y el suicidio colectivo. En el caso del judaísmo, el sionismo tradujo a políticas materiales y secularizadas un mesianismo teológico dotado, sin embargo, desde sus orígenes de una impronta política e histórica que, en la edad contemporánea no cristalizó hasta la fundación del Estado soberano de Israel, Estado laico y, por ello, blasfemo para la ortodoxia judaica a la espera del Mesías. Leer más “La Jerusalén terrenal y el derecho de Israel. Por José Sánchez Tortosa @galonni”

La victoria póstuma del nacionalsocialismo. Por José Sánchez Tortosa @galonni

“Y la trampa en la cual Israel ha evitado dejarse atrapar durante ya más de sesenta años es ésa: la de ceder a la tentación de una victoria militar fulgurante y casi gratuita. Que arrastraría una muerte moral irreversible.
Quienes amamos a Israel, lo amamos exactamente por renunciar a esa victoria. Y a esa muerte.” (G. Albiac, 14-VII-14)

Equiparar a Israel con el Tercer Reich es la victoria póstuma del nacionalsocialismo. Desde luego, no resiste el más mínimo contraste con la realidad. No se obliga a los llamados palestinos a identificarse con marcas externas. No se les prohíbe ser abogados, médicos, profesores o diputados. Jamás hubo algo parecido a un partido judío admitido por el régimen de Hitler. No hay guetos. No hay campos de exterminio. Aniquilar a la población palestina es posible técnica y materialmente para Israel y, en su lugar, ataca centros de armamento y avisa con 48 horas de antelación de sus ataques, siempre en respuesta a los indiscriminados bombardeos o atentados contra población civil israelí:

“Y la trampa en la cual Israel ha evitado dejarse atrapar durante ya más de sesenta años es ésa: la de ceder a la tentación de una victoria militar fulgurante y casi gratuita. Que arrastraría una muerte moral irreversible.
Quienes amamos a Israel, lo amamos exactamente por renunciar a esa victoria. Y a esa muerte.” (G. Albiac, 14-VII-14)
Leer más “La victoria póstuma del nacionalsocialismo. Por José Sánchez Tortosa @galonni”

La identidad servil. Por José Sánchez Tortosa @galonni

En memorable escena de la memorable Amanece que no es poco, el alcalde, a su llegada al pueblo acompañado por una resplandeciente dama, es recibido por los paisanos con gran alborozo. Uno de los asistentes reclama su derecho a disfrutar de la compañía de la moza al grito de “¡Queremos que la moza sea comunal!”. Pero la reivindicación debió de parecer insuficiente por lo que otro completó: “¡Y turgente!” A lo cual, el primero rectifica con énfasis: “¡Que turgente ya es!”

Pues parece que en análogo lío se enredan muchos cuando tienen que afirmar al mismo tiempo que somos iguales, pero diferentes. “¡Que diferentes ya somos!”, habría que recordar, sin necesidad de remitirse a los aforismos fulgurantes de Heráclito El Oscuro. Mientras no se precise con respecto a qué se es igual o diferente el enredo no se deshace. Leer más “La identidad servil. Por José Sánchez Tortosa @galonni”