Los nacionalismos no sonríen. Por MP @capicua_Mca

“… como mallorquina que se siente amenazada por una gente que insiste en anexionarme sin mi permiso a unos países inventados, me niego a cederles el paso”.

Posiblemente, respecto al tema catalán, lo hayamos visto todo. Es de tal calibre la enajenación colectiva en Cataluña y el circo que han montado que, si no fuese por las nefastas consecuencias económicas  y de ruptura social que está trayendo, sería para reír (a pesar de la vergüenza ajena, que es mucha). Pero no. No podemos reír la ocurrencias de dos millones de personas que, parapetadas tras su eterno victimismo, imponen su ideología nefasta. Ahora que van cayendo las caretas, vislumbramos  “un sol poble”  supremacista, genéticamente superior, tirano, opresor y lleno de odio, que pretende borrar del mapa los derechos democráticos de  los catalanes y del resto de españoles. Y es que, señores míos, los nacionalismos pueden venir más o menos maquillados pero siempre son exactamente lo que son, movimientos totalitarios. Sabemos, aunque algunos prefieran ignorarlo, lo que son los nacionalismos por nuestra historia reciente. En España, sin ir más lejos, nos ha dejado casi mil muertos a manos de unos asesinos que decidieron que matar era más efectivo que hacer una revolución de “somriures”.

Soy pesimista sobre el tema catalán pero, como mallorquina que se siente amenazada por una gente que insiste en anexionarme sin mi permiso a unos países inventados, me niego a cederles el paso. Porque ellos avanzan sobre Baleares y Valencia, siempre de la mano de partidos de izquierdas en los que encuentran apoyo. Se meten en en nuestras instituciones, en nuestras escuelas y nuestras universidades, adoctrinan a nuestros hijos, esparciendo su ponzoña. Niegan nuestra lengua y nuestras costumbres imponiendo las suyas que, por supuesto, son superiores. Ellos no descansan, no desfallecen. Mientras, nosotros vivimos en una falsa calma, creyéndonos inmunes y protegidos, como si todo esto no fuese a ir a más. Y el nacionalismo, si no se ataja, siempre crece. Crece hasta que ya es imposible pararlo. Por lo menos, pacíficamente.

No veo una solución a corto plazo porque no veo voluntad política de poner fin a este delirio nacionalista que avanza no solo en Cataluña sino en muchos rincones de nuestra geografía.

No hay valientes ya en política.

TRADUCTOR INDEPE-ESPAÑOL. Por Don Leoncio Toledano @LeoncioDon

“… los indepes son expertos en los eufemismos, en retorcer, manipular, el lenguaje, en la post-verdad, vamos en la mentira a secas. Podéis hacer vuestras aportaciones, el campo es inmenso”. Leoncio Toledano

Esta mañana Cristian Campos (@crpandemonium) expresaba en un tuit su estupor por el hecho de que Don Leoncio Toledano (@LeoncioDon), autor del hilo que con su permiso reproducimos, no tuviera  miles de seguidores. Efectivamente, es incomprensible. En este blog hemos procurado seguir y analizar el prusés –  sí, lo escribiré mal hasta que acabe – en todos sus aspectos y derivadas. Pero el asunto del lenguaje no se había tocado. Afortunadamente, puestos en contacto con Don Leoncio nos ha autorizado a transcribir el hilo que ha colgado en Twitter. No tiene desperdicio. Cada epígrafe daría lugar a un artículo. Juzguen ustedes:

1) España nos roba = 3%
2) El Pueblo Catalán = 48%
3) Exilio = Fuga
4) Presos políticos = Políticos presos
5) Puigdemont = Cobarde
6) Rufián = Nini
7) Señoría no exagere = Atentado yihadista
8) Mossos = Mossos Amorosos
9) Trapero = Tejero
10) TV3 = NODO
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¿Catalán yo? Por Antonio Jaumandreu @Ajaumandreu

Esta panda de subvencionados dementes, porque no tienen otro nombre, celebró además un aquelarre que fue bautizado como “I encuentro de municipios moralmente excluidos de la constitución española”.

 

Me reprochan algunos un “anticatalanismo enfermizo”, advirtiéndome escandalizados que eso supone una renuncia a mis raíces más profundas. Yo siempre he preferido decir que soy anti independentista furioso, sin matices. Ahora bien, no puedo dejar de admitir que la lluvia, no ya fina, sino torrencial, que procede de mi tierra y que consiste de manera abrumadora en un papanatismo supremacista fuera de toda razón histórica, está llevándome a identificar con cada día mayor frecuencia separatismo con catalanismo. Y es que no me veo capaz de definir qué demonios es el catalanismo como ideología política, más allá de una convicción pedante e irritante de superioridad moral. Les pongo un ejemplo, largo pero creo que interesante: es la traducción de una mínima parte de los estatutos de la Asociación de Municipios para la Independencia, que agrupa a unos centenares de ayuntamientos catalanes. En concreto de su exposición de motivos. O de vómitos, podríamos decir cambiando apenas unas letras de sitio. Es repugnante. Palpen el odio, el rencor, la mentira, la envidia apenas camuflada de desdén. Y eso lo firman “los tíos de la vara”, ya saben, los que van a toque de pito y de talonario a apoyar a los procesados a las puertas de los tribunales. Leer más “¿Catalán yo? Por Antonio Jaumandreu @Ajaumandreu”