“BEATLES Y STONES”. Por @opicar


“Dicho de otra manera, o eras de los Beatles o era de los Stones, una vez más la eterna estupidez humana de tener que elegir algo renunciando e incluso abominando de otras cosas, estupidez a la que no fui ajeno, servidor era de los Stones; por otra parte a los únicos que he podido ver en directo,  los Beatles, me parecían blanditos y un tanto cursis, errores de juventud”.

Me aventuro por primera vez a escribir sobre la que sin duda es mi mayor afición desde que tengo uso de razón, y lo hago porque así me lo ha pedido la titular de este estupendo blog en un nuevo ejercicio de inconsciencia por su parte, espero ante todo no defraudarla a ella y si además a alguien entretengo pues miel sobre hojuelas.

Querría dejar algo claro,  que nadie espere de estas colaboraciones datos exhaustivos sobre artistas, ni de sus discografías o de sus biografías, no tendría sentido, vivimos tiempos en que la información habita en un sinfín de sitios que a buen seguro pueden satisfacer la curiosidad o las ansias de conocimiento de todo el mundo.

El lector avezado habrá caído en la cuenta que el título de la reseña es “Beatles y Stones” lo que no es gratuito, nunca me merecería el mínimo respeto una título como “Beatles o Stones”, y digo esto porque lo cierto es que en ciertos momentos del devenir histórico musical la disyuntiva entre ambos grupos existió.

Dicho de otra manera, o eras de los Beatles o era de los Stones, una vez más la eterna estupidez humana de tener que elegir algo renunciando e incluso abominando de otras cosas, estupidez a la que no fui ajeno, servidor era de los Stones, por otra parte a los únicos que he podido ver en directo,  los Beatles me parecían blanditos y un tanto cursis, errores de juventud.

A estas alturas negar que ambos grupos son a buen seguro el máximo exponente de lo que ha sido la música popular de los últimos cincuenta años es pura ignorancia o necedad, ahora bien, a pesar del enorme talento de ambos ni los unos ni los otros surgieron de la nada, no inventaron nada, nunca se inventa nada, resulta incluso paradójico que los dos hallan bebido en su momento de las mismas fuentes, Elmore James, Robert Johnson, Little Richard o Chuck Berry por citar algunas de esas fuentes.

Lo cierto es que aunque las influencias fueron prácticamente idénticas, cada uno de los grupos con su extraordinario talento las tamizó y las hizo suyas; el resultado fue que nos regalaron unos repertorios claramente diferenciados, unos repertorios que a fecha de hoy ya han alcanzado la consideración de clásicos.

Beatles y Stones son también la demostración de que eso que llamamos talento, y que nadie tiene la menor idea de que sustancia está hecho, es algo indefinible,  pero sí  sabemos que cuando los talentos se juntan no suman sino que multiplican, ni a un solo Beatle y ni a un solo Stone se les podría calificar como de insignes instrumentistas, pero el resultado grupal ahí está, los milagros existen y como tales no tienen explicación.

Cada uno es hijo de su tiempo, el mío fue y es el de Beatles y el de Stones, suerte que he tenido, y gracias a ellos he aprendido que entre la “y” copulativa y la “o” disyuntiva siempre optaré por la “y”.