¿Dónde has nacido?

“… resulta paradójico que en la época del bullying, en que se anima a los niños a denunciar cualquier acto de hostigamiento en el colegio, se permita a esta gentuza amedrentar a domicilio o en su lugar de estudio a niños y adolescentes impunemente. Pareciera que, por alguna razón que desconozco, estos niños no son iguales que los demás y no son dignos de ser protegidos”.

http://xyzdiario.com/opinion-destacada/opinion/donde-has-nacido/

Publicado el 25 de junio de 2017 en @XYZdiario

 

A por Navarra

“… al nacionalismo vasco le falta lo que ellos consideran la joya de la corona. En palabras del nefasto Jesús Egiguren, el tronco de Euskal Herria: Navarra. Los ojos del separatismo vasco siempre han estado puestos en la mítica Navarra, considerada una realidad vasca incuestionable y no sujeta a negociación. Su proyecto nacional se verá completo sólo cuando Navarra forme parte jurídicamente de Euzkadi”.

http://xyzdiario.com/analisis/a-por-navarra/

Publicado el 8 de junio de 2017 en @XYZdiario

Sánchez y el separatismo

“Finalmente, ha triunfado el cordón sanitario y acarreará muchas consecuencias. Pero de entrada, este repugnante sectarismo deja a España en una situación de indefensión terrible ante el inminente desafío separatista.”

http://xyzdiario.com/opinion-destacada/opinion/sanchez-y-el-separatismo/

Publicado en @XYZdiaro el  22 de mayo de 2017

Literatura nacional- catalanista para niños. Texto de @Mazelmind

La literatura para niños está en el candelero a cuenta de que alguien, ahora sí, después de que algunos llevamos años dando voces, ya ha querido enterarse de que los libros de texto catalanes ignoran a España, hablan de Cataluña como si no fuese parte de la misma e inducen a las criaturas a crecer […]

a través de Literatura nacional-catalanista para niños. — Ideas sueltas de una afortunada

Macron contra el populismo

   De susto en susto los europeos pasamos los fines de semana. Bueno, no todos. Ni todos los fines de semana hay elecciones, a Dios gracias, ni todos los europeos están asustados por lo movimientos populistas que campan por sus respetos en toda Europa. Escuchaba esta mañana que cuatro de cada diez franceses han votado populismo, ya sea de extrema izquierda o derecha, es decir, antisistema y antieuropeo. Los que tendemos a ver el vaso medio lleno, nos consolamos pensando que seis de cada diez franceses han votado opciones razonables. O lo que a mí me parece razonable, que todo es subjetivo en esta vida y no soy quién para pontificar. De cualquier modo, el primer puesto de Macron -aunque sea con Le Pen pisándole los talones- es para Europa una buena noticia, un respiro. Rápidamente, excepto Melenchon que merecerá siempre capítulo aparte, todos han pedido el voto para Macron para contener el populismo. La pregunta es: ¿por cuánto tiempo? Pues dependerá de lo que el ex ministro de economía francés sea capaz de hacer durante su mandato. No lo tiene nada fácil. Francia, como toda Europa, se enfrenta a problemas de extrema gravedad: la amenaza yidahista en sus calles, que ha llegado para quedarse; un paro de un diez por ciento que se ha estancado y no baja –muchos dirán aquí que ya lo quisiéramos para nosotros- y el problema de la inmigración –la mayoría de nacionalidad francesa de tercera generación- que ha ido aislándose en ghetos, subsidiada por un Estado gigantesco que no repara en gastos. A todo esto habría que añadir que Macron tiene el dificilísimo reto de hacer una Europa más simpática para los franceses y que estos dejen de percibirla como un lastre para su prosperidad.

   Pero vayamos kilómetro a kilómetro. Macron tiene que ganar dentro de quince días, cosa que parece que sucederá. Mientras tanto, estaremos atentos a Melenchon –como espejo de nuestro Podemos, que cada cual lleva lo suyo- a ver qué es más fuerte para él, si su furibundo antieuropeismo o su ultraizquierdismo, por rancio que nos resulte.

Venezuela desesperada. Por Carmen Álvarez

“Lo que empezó siendo un clamor contra la injusticia y por la democracia hace unos años, ahora se ha convertido en un llanto por la libertad, por la comida, por medicamentos, por las necesidades más básicas, por la vida.”

 

Venezuela parte el alma, porque tiene el alma rota. Desesperada. Tan desesperada que graban y retransmiten esa desesperación para que lo creamos; para que escuchemos; para que hagamos algo. Venezuela grita angustiosamente pidiendo ayuda. Veo a una chica chillar que está harta de luchar contra la dictadura, que ya no puede más, no le queda más que llanto y desolación. Llegan vídeos en los que siniestros motoristas recorren las calles aterrorizando literalmente al pueblo, disparando, pegando. Lo que empezó siendo un clamor contra la injusticia y por la democracia hace unos años, ahora se ha convertido en un llanto por la libertad, por la comida, por medicamentos, por las necesidades más básicas, por la vida. Salir a la calle a protestar es un acto de valentía tan tremendo que sólo se puede entender desde el punto de vista del que no tiene nada que perder. Y es que los venezolanos ya no tienen nada que perder. Lo han perdido todo. Mueren dos críos por disparos en la calle. Habían salido a reclamar su futuro. ¿Qué tiene un joven sino futuro? Futuro que ha quedado tendido en el asfalto.

Maduro ríe. Maduro baila. Maduro vocifera. Maduro insulta. Maduro habla con perfecto desprecio a los millones de venezolanos que se juegan la piel en las calles. Me pregunto si Maduro es de este mundo. Sí lo es, sí. Porque en este mundo existen, desgraciadamente, muchos como él. En realidad, Maduro no es nadie. No sabe nada. No sabe hacer política. No tiene preparación alguna. Pero si algo parece claro a estas alturas es que Nicolás no se irá a no ser que lo echen. Para eso se ha cuidado bien de armar a parte de la población para que lo defiendan. Sí, para que lo defiendan. Porque hablar de revolución bolivariana o de cualquier cosa que quiera parecerse a una idea en estos momentos es, sencillamente, mentira. Una mentira grotesca que sólo pueden creer tres locos. Maduro, el líder, prefiere una guerra civil en Venezuela que marcharse. Ése es Nicolás Maduro.

Quizá no todo el mundo entienda el dolor que nos produce Venezuela, nación hermana, hispanoamericana. Fueron miles los españoles que en el siglo pasado se fueron allí, buscaron una vida mejor, enriquecieron el país y se hicieron venezolanos de adopción. Muchos de sus hijos y nietos ahora han tenido que volver a España dejándolo todo, no sólo lo material, sino familiares, amigos, toda una vida, sus raíces. No puedo imaginar los días de pánico y angustia que estarán pasando.

Pero la cercanía de Venezuela, también ha sido aprovechada por los que ahora callan. Por los que, con la excusa de asesorarlos en la maravillosa revolución bolivariana, han sacado pingües beneficios a costa del pueblo venezolano. Estos que ahora más que hablar, parlotean desde un vergonzoso autobús que nos descubre lo que ellos llaman “la trama”. Sí, ellos. Los que se pasean por Madrid señalando e impartiendo justicia desde su indigesta superioridad moral, parando en la puerta de partidos y grandes empresas para señalar y poner en la diana a personas con nombres y apellidos, como si esto fuera el salvaje oeste, ciudad sin ley. Ellos, los que gritan consignas y hacen juicios sumarísimos desde el autobús de la vergüenza, no han tenido una palabra para Paola, asesinada con veinticuatro años; para Carlos José, asesinado con diecisiete años. Ni una palabra para ellos. No debe ser relevante para ellos.

Con todos sus defectos y problemas, agradezco vivir en España, donde los corruptos son juzgados y van a la cárcel una vez probados los delitos, donde se vota en libertad, donde puedo luchar para cambiar las cosas sin jugarme la vida. Y algo tengo muy claro: no quiero una España gobernada por revolucionarios de tres al cuarto, con los mismos vicios y corruptelas que critican, que sólo traen hambre y división a los pueblos. Esos que quieren destruir la España que conozco, no los quiero. No permitamos que nos den ni una sola clase de moralidad aquellos que no tienen una palabra para los muertos.

http://xyzdiario.com/opinion-destacada/opinion/venezuela-desesperada/

Publicado el 21 de abril de 2017 en @XYZdiario