Pero ¿fuimos celtas? Texto de Ricardo Sada @ricardo_sada

   Veía el otro día un documental de National Geographic, algo así como: “Los celtas en Galicia” o “La Galicia celta”, tanto da. Y pensaba que, en un país como el nuestro, tan dada “la gente” a revisar la Historia, a arrumbar todo lo que parezca rancio y viejo, a crear una nueva Historia nacional, más acorde con «la verdad-su verdad»… no hayan sentido la más mínima necesidad de revisar algo tan viejo como lo céltico de nuestro pasado.

  Inaudito, porque los cimientos en los que se sustenta este axioma, son de arenas movedizas. Leer más “Pero ¿fuimos celtas? Texto de Ricardo Sada @ricardo_sada”

La diáspora vasca (I) Texto de Eugenio Narbaiza @eugenionarbaiza

“Los miembros de la diáspora vasca, son los grandes olvidados de todos, al ser los desterrados sin culpa ni causa, con un comportamiento que ha rozado la heroicidad silenciosa y no reconocida y con una melancolía a flor de piel …”

La diáspora vasca, una maldita frase y una desastrosa situación que cientos de miles de vascos vienen sufriendo desde que a mediados de los años 70, la banda terrorista ETA y el nacionalismo, les obligara a dejar su vida, sus pertenencias, su alma y en ocasiones su familia, abandonando su tierra vasca, unas veces por miedo a perder la vida, otras por no poder desarrollar su trabajo de empresario, en ocasiones por razones políticas, pero en todos los casos, con un denominador común, buscar la libertad que como individuos no les proporcionaba la sociedad vasca. Leer más “La diáspora vasca (I) Texto de Eugenio Narbaiza @eugenionarbaiza”

Sobre la Constitución del 78. Texto de Carmen Álvarez

“Los padres de la Constitución del 78 cometieron un error que estamos pagando muy caro y del que aún no conocemos su auténtico alcance: el Estado de las autonomías”

Un Estado que no se defiende está destinado a desaparecer. Y se han hecho demasiadas cosas mal como para salir ilesos de la situación en la que se encuentra España.

Quizá retrotraernos un poco en el tiempo nos ayude a diagnosticar mejor el problema y, si hubiera algún remedio en el punto en el que nos encontramos, enmendar errores. Soy pesimista al respecto la verdad. En varias ocasiones he comentado que el gobierno ha abdicado de sus funciones de defender el Estado. Y me reafirmo. Somos muchos los que hemos denunciado en estos años el peligro de la venta de España, en cómodos plazos de cuatro años de legislatura, a cargo del Partido Popular y el PSOE a favor de los partidos nacionalistas, vasco y catalán. La visión cortoplacista de las principales formaciones ha fortalecido enormemente y de forma irrevocable a los separatistas en sus respectivas regiones, dejándoles tiempo, dinero y competencias para fabricar su pequeña nación milenaria a medida. Leer más “Sobre la Constitución del 78. Texto de Carmen Álvarez”

El catalanismo en España y la paloma de Kant. Texto de Pedro Insua (@PedroInsua1)

“La cuestión pues está en si España (incluyendo, claro, las facciones catalanas no catalanistas) va a tolerar esta amenaza interna de su integridad territorial, en cuanto que estos planes (referendos de “autodeterminación”, etc) representan ya si se producen, y sea cual fuera el resultado, la fragmentación por secesión de una de sus partes, Cataluña, con lo que ello tiene de expolio al apropiarse los catalanistas (que no los catalanes), siquiera virtualmente, de algo que es común a todos los españoles.”

El catalanismo como movimiento político independentista surge en España en la segunda mitad del siglo XIX, y lo hace en buena medida como reacción segregadora de la población nativa catalana respecto al resto de la población española (murcianos, andaluces, extremeños, etc) que llegó a Cataluña durante ese período atraída por su prosperidad industrial. Una industria que se desarrolló, precisamente, bajo el marco jurídico político de la legislación española, y que en ningún momento supuso un menoscabo para la población nativa en cuanto que, como catalanes, jamás sus derechos se vieron mermados, socavados o disminuidos (la idea de una de “Cataluña oprimida” es completamente fantástica en este sentido).

Sin embargo, desde el catalanismo se entiende que esa filtración emigratoria procedente del resto de España representó, y sigue representando, una amenaza para la conservación y prosperidad de la “nación catalana”, entendida esta como una sustancia cultural (en el sentido “superorgánico” de Frobenius o de Spengler) con sus señas propias de identidad (como son la lengua catalana, el folklore, incluso la raza, etc) y que requiere de un “Estado propio” para que tal sustancia cultural catalana no se termine perdiendo o disolviendo en la cultura española. Leer más “El catalanismo en España y la paloma de Kant. Texto de Pedro Insua (@PedroInsua1)”

DERECHO A DECIDIR: ¿Es el derecho a decidir un derecho histórico, es quizá un derecho emanado de la voluntad del pueblo oprimido? ¿De qué pueblo, de qué voluntad y de qué opresión hablamos? Texto de @Filomat_

En una anterior colaboración hablamos de la Idea de nación y sus tres géneros (biológica, étnica y política) y siete especies (de una pate de un organismo, grupal, periférica, integrada, histórica, canónica o política y fraccionaria). En esta ocasión queremos hablar muy brevemente de una cuestión palpitante y que las que pretenden ser naciones de última especie en España plantean cada dos por tres (así como diversos partidos políticos). Hablamos del derecho a decidir, una cosa muy oscura y confusa. Y es que los derechos, a no ser que aceptemos la existencia de derechos naturales y profundicemos en las pantanosas aguas de la teología y el idealismo antropológico, son algo que conceden los Estados (e imperios) y sólo ellos. Esto es, no hay más derecho que el derecho positivo que da e impone un Estado, ni más justicia que la que impone ese derecho que el Estado garantiza mediante su cumplimiento y ejercicio. Leer más “DERECHO A DECIDIR: ¿Es el derecho a decidir un derecho histórico, es quizá un derecho emanado de la voluntad del pueblo oprimido? ¿De qué pueblo, de qué voluntad y de qué opresión hablamos? Texto de @Filomat_”

Un número impar de razones por las que Robert Bresson es, quizá, el cineasta mas reivindicable de la historia. Texto de @Senor_Fernandez

He sido invitado, gentilmente, a escribir algo sobre cine.
– ¿De qué hablo?
– De lo que quiera.
– ¿Un cineasta francés, antiguo y de escaso éxito, le parecería un tema suficientemente marginal.
– Uno de tantos.
– Pues lo cierto es que no me importaría decir algo sobre él… (nada que no se haya dicho antes, claro).
– Hágalo. Desahóguese si lo necesita.
– Se lo agradezco, querida. Entonces, si le parece, lo primero que escribiré, por si fuera lo último, tratará necesariamente sobre el tal francés objeto de mi entusiasmo y del encabezamiento ¿Está de acuerdo?
– No lo demore más, se lo ruego.

Existen algunas razones que hacen de Robert Bresson un cineasta absoluta y permanentemente reivindicable…

– Es un momento propicio para el afrancesamiento.
– Por razones éticas y estéticas, encabeza mi lista de adhesiones inquebrantables.
– El conjunto de su breve y aquilatada obra – trece películas en cuatro décadas – justifica cualquier entusiasmo. Una corpus compacto, sin debilidades, del que sentirse orgulloso. Le representa.
– “El cine actual es una mierda”. Puede que no sea para tanto, pero faltan aventureros, emprendedores que no teman perderlo todo, buscadores de oro.
– La suya fue una de esas revoluciones que empiezan y acaban en un hombre. Sólo quedaron rescoldos.
– Es el eslabón perdido del mudo, su continuación semiótica.
– Su cine no tendría inconveniente en ser mudo, podría seguirse y disfrutarse sin necesidad de palabras. Del sonoro, de hecho, lo que más le interesa es el silencio.
– En su momento, mostró que otro camino era posible. Pero cayó en una época poco proclive a la austeridad. Se prefería lo discursivo, el maoísmo, la brasa sartriana, a las rubias de la nouvelle vague.
– Por contra, él era un tipo serio, sin tonterías, nada peliculero.
– Poseía el don de la concisión, tan extraño. Aspiraba a la pureza.
– El cinéfilo íntegro, escasamente mitómano, el que sólo quiere que le muestren la espina descarnada, terminará llegando a él por el camino que sea.
– Estuvo a punto de nacer con el siglo y casi le alcanzó para morir con él (1901-1999).
– A pesar de su inexactitud numérica, tuvo algo que decirle al siglo XX, algo religioso e intemporal.
– Conoció el dolor de primera mano, el lento discurrir del tiempo cuando espesa. Pasó algo más de un año en un campo de concentración alemán. La impronta de aquello puede intuirse en su formar de observar los detalles cotidianos de la reclusión, especialmente asombrosa en “Un condenado a muerte se ha escapado.”
– Debutó en el largo con un guión de Cocteau, de título prometedor :“Les dames du bois de Bologne”. Todavía no era él mismo, no del todo.
– A partir de esta primera experiencia, decidió dejar de trabajar con actores profesionales. Quería la verdad, no actuaciones. “Cuando se sufre, no se actúa. Uno debe creer más en el personaje que en el actor.”
– Llamaba “modelos” a sus actores y los trataba como a tales, castigándolos con el desprecio y el hambre.
– “Al azar, Baltasar” supone la estilización máxima de su concepto y de su ideal interpretativo: el actor-burro. Un actor-burro amateur, por supuesto. Cuenta la historia de un burro y de sus alrededores, desde un punto de vista asnal. Aquí, es capaz de llevarle a un extremo de empatía que usted, seguramente, por el concepto que tiene de sí mismo, no esperaría. Notará una invasión de humildad rozagante.
– Pintó y pintuvo. Antes, durante y después del cine.
– “La pintura me ha enseñado que no se debían hacer bellas imágenes, sino imágenes necesarias.”
– Era un moralista con bagaje. Necesitamos moralistas mejor preparados.
– Si se piensa en el cine como escritura, su prosa puede asemejarse a la de Duras, Camus… Se viste con lo imprescindible para tapar las vergüenzas.
– Escribió “Notas sobre el cinematógrafo”, una suerte de “Cartas a un joven cineasta”. Es un compendio de aforismos en los que desgrana su visión sobre este idioma. Imprescindible para cualquier vocación auténtica.
– “Controlar la precisión. Ser yo mismo un instrumento de precisión.”
– Diferenciaba entre el cine (teatro filmado, a su entender) y el cinematógrafo (arte singular e independiente, con una retórica propia, infradesarrollada). Entendía el funcionamiento del sistema neuroentérico de su cinematógrafo, de qué forma se movían sus tripas…. No necesitaba para nada del teatro.
– “El terreno del cinematógrafo es el terreno de lo inefable.”
– Una razón de peso para estimarlo es la buena educación de que hacía gala. A usted, espectador avezado, le trata con el respeto que merece porque espera lo mejor de usted. No le dirá una palabra más alta que otra. No tratará de embaucarle por medio de la música. Si quiere escuchar música, es muy libre de hacerlo en su casa. Al cinematógrafo se viene a otra cosa.
– Rohmer: “Las obras de Bresson son muy musicales, aunque apenas contienen música.”
– Tenía muy presente la narrativa musical en el montaje, y en el uso del sonido.
– Devoto de Dostoievski, de su mar de fondo. En lo formal, sin embargo, Bresson es más de la frase corta y del punto y seguido que de la subordinada. Lo adaptó en “Una mujer dulce” y “Al azar, Baltasar”, trasunto de “El idiota”.
– Dijo Godard (que ha dedicado la mitad de su vida a las frases): “Bresson es el cine francés, como Dostoievski es la novela rusa”.
– Bresson distaba mucho de ser un pijillo afectado, necesitado de atención y cercado por el remordimiento como Godard: estaba a lo importante, al meollo.
– Director de directores: Wenders, Kaurismaki, Haneke, Dumond… Algunos de los buenos de hoy le reconocen el compromiso, el coraje, la deuda. Y de los de antes.
– Rohmer: “Bresson no es un maestro, es un ejemplo.”
– Tarkovsky: “Todo artista serio tiende a la simplicidad y Bresson es uno de ellos.”
– Malle: “En una primera visión puede quemaros los ojos. Entonces, haced como yo: volved todos los días.”
– Schrader – sin asomo de rubor en sus mejillas calvinistas – reconoce lo mucho que tomó prestado de Pickpocket para escribir Taxi Driver.
– El mejor de los nuestros (Erice), otra ave rara, dijo de él: “No hay en la historia del cine una aventura creadora tan singular y solitaria.”
– La rigidez de su discurso estético se asienta en la coherencia, en la convicción moral. Siente aversión por el fingimiento y el truco fácil.
– “Nunca explico nada”. Esta es su manera de respetar al espectador, de no masticar por él. Apela a la capacidad de sentir de su publico y evita la tentación de manipularlo. No le obliga a mirar donde no quiera, ni le dice lo que tiene que pensar.
– Durante toda su carrera demostró una gran independencia del gusto del público. Tal vez, por esto, nunca tuvo gran éxito comercial.
– “Cuando se está en la cárcel, lo mas importante es la puerta.” Esto bastaría para definir su estilo y su propósito. Su manera de contar es fijarse en esa puerta y esperar a que se abra.
– De “Notas sobre el cinematógrafo”: “Esconde las ideas de manera que puedan ser encontradas. Las más importantes serán las mejor escondidas.” “Busca la producción de emoción desde la resistencia a la emoción.”
– Persigue una unidad discreta entre contenido y forma, concediendo un leve margen para la expectación. Lo mas importante está fuera, mas allá de la pantalla. Su voluntad elíptica, lo significativo del fuera de campo, contrasta con la precisión de lo visible: el encuadre y el montaje. Usa los movimientos de cámara imprescindibles. Rueda casi todo con lente de 50mm., un objetivo que desprecia el énfasis. Evita cualquier efectismo y elimina lo superfluo.
– Su mirada, de un laconismo beatífico, se expresa en la frase que cierra “Diario de un cura rural”, adaptación de Bernanos: “¿Qué importa? Todo es gracia.”
– Propongo un orden de descubrimiento, un modo de contagio, para quien no conozca a este artista único e inspirador y desee hacerlo: “Pickpocket”, “Un condenado a muerte se ha escapado”, “Diario de un cura rural”, “Mouchet”, “Lancelot du Lac”, “El dinero”, “Al azar, Baltazar”. A partir de ahí, el resto.
– Robert Bresson conocía el secreto que muy pocos han llegado a conocer: esa es la razón definitiva para su reivindicación permanente.

Sr. Fernández

NO ME RESIGNO

Mi blog se llama “No me resigno”. No es un título bonito, lo sé, pero es toda una declaración de intenciones. Quizá más que una intención es una realidad. No puedo resignarme a lo que no considero justo, a la sinrazón, a la manipulación, al yalohemosintentadotodo. Soy de las que pienso que habrá que intentar otra cosa. A la edad que tengo he aceptado que no siempre se gana, ni mucho menos. Pero sí he aprendido que toda batalla no dada está perdida de antemano. También creo que para estar en paz con uno mismo es necesario saber que has luchado y que para el que ha batallado es más fácil aceptar una derrota que para aquél que le ha quedado todo por hacer.

Reflexiono todo esto pensando en España. En Cataluña. Estamos a punto de perder una parte tan importante y esencial de la nación como lo puede ser Galicia, Andalucía, Valencia o Extremadura y estamos pasivos. Recuerdo cuando se celebró en Reino Unido el referéndum -legal- sobre la independencia de Escocia, cómo muchas personas de relevancia de la vida social del país se pronunciaron y dieron la cara por la unidad. Aquí estamos todos anestesiados. Me consta que muchos deportistas y artistas no hablan por no perder patrocinadores que, a su vez, no quieren ver comprometidas sus ventas. Mejor el silencio y mirar para otro lado. Triste nación la nuestra. Existe indignación, sí. Pero es una indignación desorganizada frente a un nacionalismo que, pese a sus luchas internas, se mueve como una apisonadora por una autopista.

Ése y no otro es nuestro problema: falta de organización, de acción conjunta. Digo nuestro, porque Cataluña es tan problema mío, madrileña, como de cualquier barcelonés o tarraconense. Y el que crea, fuera de Cataluña, que esto no va con él, no tiene ni idea de las consecuencias que para un país tiene que no se respeten las leyes.

Conozco muchos no nacionalistas catalanes que se enfrentan cada día y dan la cara ante la dictadura separatista. No están todos callados, ni mucho menos. Pero no tienen altavoz. No tienen acceso a los medios de comunicación, aunque esto no es lo peor. Creo que el mayor obstáculo que tienen es que, aún siendo millones, se sienten solos. Solos entre ellos. Sienten que luchan contra un muro de hormigón. Están cansados de resistir y les ha costado un precio muy alto.

Me atrevería a proponer a todas las asociaciones no independentistas que hay en Cataluña, que son muchas, unas grandes y otras pequeñas, que formen un bloque unido de manera urgente. Que coordinen una acción conjunta de manera colectiva y también individual en defensa de los derechos de estos ciudadanos. Por supuesto que no les llamarán de las televisiones catalanas ni de las radios, ni de la prensa, pero actualmente existen herramientas como internet con todas las redes sociales a su alcance que les permitirán acceder donde antes era imposible.

La unión hace la fuerza.