¿Es España un Estado fascista? Por @abogadosensible y @benjamintyreen

Que dicen los separatistas catalanes (y sus amigos de otras partes de España) que hay presos políticos.

Y se les contesta que no, que España es uno de los países más democráticos según no sé qué rankings, y que contamos con un Estado de Derecho, supremacía de la Ley, independencia judicial y toda la pesca de ingredientes al uso.

Y no. Y tampoco.

Los que están en prisión preventiva por golpistas no sabemos, a estas alturas todavía, si serán culpables o inocentes, pero no son presos políticos.

Pero tampoco es cierto que gocemos de un Estado de Derecho con las garantías propias de un país civilizado, democráticamente maduro y jurídicamente riguroso, no nos engañemos.

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Series: YEARS AND YEARS – AVISO. Por @opicar

“Sí creo que “Years and Years” logra situarnos ante un espejo que nos devuelve una imagen nada tranquilizadora de cara al futuro, un futuro que la serie nos dice está en nuestras manos, en las manos de cada uno de nosotros;”

Serie de tan solo seis capítulos producida por la BBC y que podéis visionar en HBO. Lo cierto es que encuadrarla en un género concreto resulta harto difícil ya que, aunque la acción se sitúa en el futuro, en mi opinión no estamos ante una serie ni mucho menos de ciencia ficción.

El hilo argumental se sustenta en algo tan simple como es la vida cotidiana de una familia en un futuro temporal no muy lejano; pero lo cierto es que la serie utiliza esa cotidianidad como coartada para plantear cuestiones de profundo calado, y de alguna forma poner en evidencia que el futuro que la serie nos plantea no es tal, que ese futuro ya está aquí a fecha de hoy.

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Colau o la afición por la aflicción. Por Carmen Álvarez

Esa clase de mujer, que no deja de ser una manipuladora nata, llorona, hipersensible para lo que le es propio y cruel para con el prójimo, y curiosamente más cruel para con la prójima —que sé muy bien lo que me digo—, no debería estar en política. La política necesita de personas —mujeres u hombres— que vengan llorados de casa, con experiencia laboral probada, con las emociones controladas, y, por supuesto, con unos estudios que acrediten un cierto conocimiento de las cosas. Que dejar la gestión pública en manos de patanes y advenedizos no interesa.

Ay, Ada, no voy a repetirte lo que con tanta razón ya se te ha dicho durante las últimas 24 horas; aquello de que nunca te has dignado a apoyar, defender, solidarizarte —expresión que tanto os gusta a vosotros, los progres—, con Inés Arrimadas o con Cayetana Álvarez de Toledo, o con tantos otros, posicionándote en contra de los totalitarios que las han insultado, vejado e intentado agredir. Ya está todo dicho. No puedo añadir nada más.

Pero hablemos de madurez, querida. Ya te he escrito dos cartas, y me veo obligada a remitirte una tercera, ¡con todo lo que tengo que hacer!, pero me temo, claro, que tú no sabes lo que es la empresa privada… un no parar. Bueno, no es que no lo sepas; es que no tienes la menor idea de lo que es trabajar, pero ése es otro tema.

Madurez, control de las emociones. No voy a criticar que en un momento concreto te salten las lágrimas, que eso le puede pasar a cualquiera, ni que en un día tontísimo llores como una magdalena. Pero es que no sé si lo tuyo es debilidad, afición o estrategia.

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Som la hòstia! Una nota personal y algo emotiva acerca del procés. Por Kiko Alegret @kiko_ac

Que a nadie le extrañe, por muy increíble que debiera parecernos, cómo hemos llegado a este punto – me temo que de no retorno – en el que dos millones de catalanes, no sé si abducidos, pero no me cabe duda de que con autocomplacencia y complejo de superioridad de lo más pueriles, encantados de conocerse a sí mismos, estómagos agradecidos unos cuantos, fieles peones de una causa que les mantiene alejados de sus verdaderas preocupaciones los más, son ya incapaces de preguntarse si realmente son la hòstia.

A nadie le amarga un caramelo, a todos nos gusta que nos regalen los oídos con epítetos positivos. Es más, los necesitamos, como necesitamos sentir cariño y afecto. Durante la infancia nos creemos acríticamente las alabanzas que nos reservan, sobre todo, nuestras bien intencionadas abuelas. Al llegar la adolescencia aparecen las dudas, aunque en el fondo quisiéramos que la balanza siguiera basculando más del lado de la inocencia y credulidad. “¿Si era tan estupendo, por qué no me siento ya así, por qué mis mayores corrigen tantas veces mis actos y mis palabras?” Y ya en la edad adulta, a menos que suframos de algún tipo de déficit psicológico, empezamos a asumir nuestras debilidades y miserias. Con mayor o menor fortuna, pero no nos queda otra que aceptarlas.

Durante mi infancia y adolescencia escuché infinidad de veces, por parte de familiares, amigos y conocidos de estos, vecinos e incluso maestros de escuela (y eso que frecuentaba el Liceo Francés, pero teníamos profesores autóctonos que impartían las clases de lengua castellana, civilización española y, más adelante, lengua catalana) que “els catalans som la hòstia!”

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SERIES: CHERNOBYL – ARMONÍA. Por @opicar

La mentira es tal vez la gran protagonista de la serie, pero no la mentira en términos abstractos, sino las mentiras oficiales, aquellas mentiras concretas que desde el poder se difunden y alimentan con el único fin de perpetuar al propio sistema de poder imperante.

Decir a estas alturas que es una serie de cinco capítulos y que se puede visionar en HBO resulta ocioso, “Chernobyl” se ha convertido en un verdadero fenómeno de masas logrando en muy poco tiempo un número de espectadores realmente espectacular.

Cabe preguntarse por qué la serie está obteniendo un éxito sin precedentes cuando aparentemente se limita a contar una historia real por todos conocida previamente; en mi opinión la palabra clave de ese éxito es ‘armonía’, después de visionarla dos veces pienso que todos los elementos encajan a la perfección, como tal vez en ninguna otra serie que haya visto antes.

Visualmente perfecta, rodada en unas tonalidades que no podrían ser más apropiadas para la historia que se nos cuenta, sin caer en el esquema clásico y simplón de las películas de tragedias naturales o provocadas por la mano humana, y con un ritmo narrativo que funciona como un reloj de precisión que impide altibajos en el guion.

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El zurdo, una semblanza. Por Carlos García-Mateo @barcelonerias

“…el Zurdo fue un artista destacado entre la multitud de atribulados, insolentes púberes, jetas warholianos, mediocres, cuentistas que pulularon, haciendo mucho ruido, por el Madrid de los ochenta. Mejor, incluso, en su empalagosa pulcritud. Cantar en la cuerda floja le fue perdonado gracias a Aquella chica, una pieza canónica”.

Si hubo en la movida madrileña un chico de verdad moderno, vienés decadente, fue Fernando Márquez Chinchilla. Enjuto, flequillo lacio y siempre limpio, gafas de pasta negra, suéter de pico, parecía el sempiterno estudiante de letras. En aquel Madrid menos brillante y más tierno -en palabras de Luis Antonio de Villena-, Márquez, apodado El zurdo, fue apóstol del momento: publicaba fanzines, afinaba su voz temblorosa, dibujaba y escribía canciones como pequeños tesoros. Seguidor púber de Falange purísima y, por tanto, en esencia romántico, dio alma a La Mode, después del experimento Kaka de Luxe, grupo francamente malo pero ejemplar (1978). 

En ocasiones, las personas encumbran alturas que lo son por la espontaneidad, un sentido gracioso de la calidad. La Mode, banda de tres (Márquez, voz, letras; Antonio Zancajo, líricos punteos; Mario Gil, hombre orquesta), bosquejaba la elegancia y engolamiento de Brian Ferry. Una escena musical heterodoxa en general y bastante ortodoxa en los particulares del último sentimentalismo pop; imitativo, versátil, acomodado en los lenguajes y contralenguajes ibéricos. Caleidoscópico, de Vainica Doble a Derribos Arias, Burning o Serrat, por poner ejemplos de la desmesura cultural.

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Música: PINK FLOYD – GRANDEZA. Por @opicar

Sí pretendo reivindicar a una banda distinta, única e irrepetible, con una personalidad propia tan fuerte y una originalidad tan desbordante que ni siquiera ha sido posible que crearan escuela, personalmente creo que si ha existido un grupo inclasificable en la historia del rock, ese es Pink Floyd.

No pretendo en este pequeño comentario centrarme en los datos biográficos de los componentes de la banda, ni tampoco realizar un análisis pormenorizado de la discografía de Pink Floyd; existe un amplio inventario de documentales, artículos y libros a los que acudir si se tiene interés en esas cuestiones.

Sí pretendo reivindicar a una banda distinta, única e irrepetible, con una personalidad propia tan fuerte y una originalidad tan desbordante que ni siquiera ha sido posible que crearan escuela, personalmente creo que si ha existido un grupo inclasificable en la historia del rock, ese es Pink Floyd.

Hablar de Pink Floyd en sus inicios es hablar de Syd Barrett, líder indiscutible del grupo, en un Londres de finales de los sesenta marcado por el rock y el pop  él convirtió a la banda en el mayor exponente de la música psicodélica, un Syd brillante como letrista y distinto a todos como compositor y guitarrista.

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Relato: Aurículas acrílicas. Por Francisco Javier Sánchez Palomares @Pacurll

Después del reencuentro, la convivencia resultó compleja, pero ella acabó asumiendo mi comportamiento disperso y yo logré que no ejecutase a nadie en casa. Mantuvimos la relación en secreto, incluso para Lou, debido a su oficio algo peligroso. El equilibrio duró hasta que logramos alcanzar la dicha y volví a desbaratarlo todo. El vértigo a ser feliz.

Ursula Malin vestía pantalones asustados, tenía las aurículas acrílicas y los ventrículos de muñeca. Solía cumplir años el mismo día que nació y no tenía ninguna gargantilla de perlas que le blanquease la conciencia.

Siempre vestía un abrigo chesterfield negro amueblado con dos Colt Cobra que le proporcionaban una docena de posiblidades más en el cuerpo a cuerpo. Hecho que desconocía por completo la noche que volví a verla, de otro modo no la habría tratado con tanto descaro. Por suerte, ella solo buscaba atención, antes detestaba no pasar desapercibida y ahora pasarlo, aunque entonces no supusiese un riesgo y ahora sí.

Había sido portada de Vogue hacía 20 años. En aquella época se sentía segura, poderosa, inteligente y sin embargo solo era una preadulta guapa con mucha energía potencial. Ahora se veía a sí misma dubitativa, ajada y torpe, pero en realidad era una mujer excepcional. La inflamación de ego que sufrió con la fama unida a la inexperiencia y varios sucesos empapados en sangre hicieron que la atrapase un entorno en el cual la única manera de sobrevivir era a tiro limpio.

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Villacís en el prado, la periodista y su tweet. Por Carlos García-Mateo @barcelonerias


Sería desatino, crimen contra el romanticismo, que esta informante Mendizábal hubiera cometido un error fundamental de escritura, debido quizás al corrector político que asola a la profesión, y en lugar de escribir “protesta legítima” debiéramos leer “violencia legítima”.

Los acontecimientos, de común, se complacen en la multiplicación. Serían estas derivadas, estos hijos de los hechos primeros, quienes dan un sentido afectivo, cultural si se quiere, a lo acaecido. Puede pensarse que los hechos aparecen, milagrosamente, en primera instancia. Nada más ingenuo: se deben siempre a antigüedades, a oxidaciones propias del gusto morboso. 

La gracia, el clasicismo guerrero, por tanto, de cualquier cosa que suceda y sus capacidades informativas, sensuales, reluce a posteriori y en dependencia de. Se nutre de todas las fatalidades anteriores, posteriores y falaces, ideológicas, como sabemos y comprobamos a diario.

(Metodología feroz. Una piedra cae de un risco. Puede parecer algo trascendental al poético geólogo que observa con sus ojos arcaicos, su cronología deal. Sin embargo, si la piedra golpea la cabeza del campesino que justo pasaba por allí, los amantes de las pesquisas comenzarán a generar literatura. Incluso, en la circunstancia de que en el escenario se encontrara también un buitre llevado por su apetito carroñero, podría, en esta España autonómica, hallar su fama informativa como fauna nacional (catalana, al ejemplo). Y no digamos si se descubre que el campesino tiene algún asunto biográfico oscuro, afiliado a uno de esos partidos fascistas que tanto han proliferado en el parlamento.)

La constatación de que un acontecimiento se multiplica y hace historia viene a cuenta del acoso al que se vio sometida la candidata Begoña Villacís, ayer en la Pradera de San Isidro, Madrid. Y se refiere, en particular, a un comentario (tweet) que la periodista Mamen Mendizábal escribió. Decía así: “Encuentro innecesario hacer pasar este momento a Begoña Villacís. La protesta es legítima. El objetivo elegido erróneo.” 

No voy a referir los detalles estéticos, fílmicos, del hecho. Están a disposición de cualquiera que disponga de un dispositivo con pantalla y red wifi. No habría, por tanto, controversia sobre cómo cayó la piedra. Lo hizo con una determinación inquebrantable, dibujando una trayectoria que, incluso para los agnósticos, resultaría indiscutible. Tampoco me apetece, por no contribuir a una saturación del lenguaje, aludir a los detalles morales. He aquí una señora, Villacís, rodeada por una turba enfurecida con el mundo. Una turba paródica del jacobinismo, la inmortalidad del manipulado y feliz. En términos y usos del Ancien Régime, el acontecimiento sería susceptible de una pintura, pero ni las turbas son ya tan cruentas, ni aquí hablamos del peso del Cielo. Villacís está en estado de buena esperanza, y esto, volviendo al primer párrafo, sí ha sido subrayado por los amantes de las pesquisas. Son los intersticios del periodismo, que Espada, por ejemplo, ha trazado con insistencia. Volvamos al tweet. “La protesta es legítima”, afirma. Mas en el video se aprecia no ya protesta huérfana de cualquier agresividad, aquellos anglosajones que caminan civilizados con un cartelito de protesta en mano y reposan a la hora del sandwich. ¿Mendizábal ha visto la filmación o percibe quizás algo que yo, humilde antiperiodista, no veo? 

Sería desatino, crimen contra el romanticismo, que esta informante Mendizábal hubiera cometido un error fundamental de escritura, debido quizás al corrector político que asola a la profesión, y en lugar de escribir “protesta legítima” debiéramos leer “violencia legítima”. O igual tan solo surge aquí una perversión: “La voluntad de deprimir aquella partícula de inteligencia que alberga en todos”, en palabras de Siciliano. De lo de Eguiguren con Josu Ternera, hablaremos mañana.

Relato: DESVELADO. Por Francisco Javier Sánchez Palomares @Pacurll


—Lou, Gianni Tres Manos tiene destreza técnica, nada más. Y tiene todas esas virtudes que adornan a las personas detestables: tenacidad, memoria, activismo y una absoluta falta de frivolidad.

Gianni Tres Manos Bandicot hablaba con acento japonés, sin embargo tocaba el piano sin él. Nunca quedó claro si el apodo hacía honor a sus virtudes musicales o a su capacidad para sisarte la cartera mientras aplaudía su propia actuación. Tampoco era posible saber con certeza cuándo comenzó a tocar el piano en el bar de Lou; unos dicen que fue de repente y otros que poco a poco, nadie podía precisarlo, de la misma manera que no es posible saber el momento exacto en el que uno deja de estar despierto y comienza a estar dormido.

—Estoy peor, Lou, ahora tengo ansiedad.

—¿Y la ansiedad empeora tu estado, Trevor?

—Sí, Lou. Antes estaba mucho mejor, solo quería morirme. Me siento como si me hubiesen enterrado debajo de mí mismo.

—Vaya, me dejas más tranquilo, Trevor. ¿Quieres tomar algo o llamo al sacerdote?

—No, hoy tengo pensado seguir aquí, pero si le llamases para aplicarle la extremaunción al pianista me alegrarías el día.

—Cuánto aprecio emana de tus palabras, Trevor.

—Lou, hay dos tipos de música que no quieres escuchar: la que no te gusta y la inoportuna. Gianni Tres Manos toca ambas a la perfección. Su música suena igual que una inyección de café en el duodeno un domingo por la tarde sin los deberes hechos.

—Muchos pensamos que es un virtuoso.

—Ese es el problema, Lou.

—Vamos mejorando, Trevor. También es malo ser bueno.

—No seas demagogo, coño.

—No sé ni cómo calificarte.

—Lou, Gianni Tres Manos tiene destreza técnica, nada más. Y tiene todas esas virtudes que adornan a las personas detestables: tenacidad, memoria, activismo y una absoluta falta de frivolidad. Nunca se rinde, eleva a categoría la anécdota. Te acusa de no hacer nada, pero lo que en realidad te achaca es no hacer lo que él quiere. No es capaz de sentir la paz que se siente cuando sucede lo que no quieres que ocurra, por lo que no puede evolucionar, está estancando en el año que salió a la venta su coche favorito de cuando era niño. A veces es necesario sentir que todo el mundo se ha puesto a pensar en aquello que solo tú recuerdas y te da tanta vergüenza.

—¡Pero si ya ni siquiera habla! Como sigas así, Trevor, voy a empezar a beber yo también.

Gianni Tres Manos Bandicot vivía en un edificio con mucho ladrillo y poco oxígeno. Tal vez por eso ahora era suicida, pero daltónico y siempre se saltaba los semáforos en verde.

Se mudó allí a hace unas semanas porque perdió el habla. Las malas lenguas dicen que era un chivato y alguien se encargó de mutilarle la sinhueso con un peine de nácar.

Al día siguiente de aquella conversación con Lou, Gianni Tres Manos Bandicot apareció ahorcado en el almacen del bar, aquello se llenó de policía y no pude beber en todo el día. Parece ser que Gianni había desvelado tantos secretos que no podía conciliar el sueño y decidió colgarse.