Som la hòstia! Una nota personal y algo emotiva acerca del procés. Por Kiko Alegret @kiko_ac

Que a nadie le extrañe, por muy increíble que debiera parecernos, cómo hemos llegado a este punto – me temo que de no retorno – en el que dos millones de catalanes, no sé si abducidos, pero no me cabe duda de que con autocomplacencia y complejo de superioridad de lo más pueriles, encantados de conocerse a sí mismos, estómagos agradecidos unos cuantos, fieles peones de una causa que les mantiene alejados de sus verdaderas preocupaciones los más, son ya incapaces de preguntarse si realmente son la hòstia.

A nadie le amarga un caramelo, a todos nos gusta que nos regalen los oídos con epítetos positivos. Es más, los necesitamos, como necesitamos sentir cariño y afecto. Durante la infancia nos creemos acríticamente las alabanzas que nos reservan, sobre todo, nuestras bien intencionadas abuelas. Al llegar la adolescencia aparecen las dudas, aunque en el fondo quisiéramos que la balanza siguiera basculando más del lado de la inocencia y credulidad. “¿Si era tan estupendo, por qué no me siento ya así, por qué mis mayores corrigen tantas veces mis actos y mis palabras?” Y ya en la edad adulta, a menos que suframos de algún tipo de déficit psicológico, empezamos a asumir nuestras debilidades y miserias. Con mayor o menor fortuna, pero no nos queda otra que aceptarlas.

Durante mi infancia y adolescencia escuché infinidad de veces, por parte de familiares, amigos y conocidos de estos, vecinos e incluso maestros de escuela (y eso que frecuentaba el Liceo Francés, pero teníamos profesores autóctonos que impartían las clases de lengua castellana, civilización española y, más adelante, lengua catalana) que “els catalans som la hòstia!”

Leer más “Som la hòstia! Una nota personal y algo emotiva acerca del procés. Por Kiko Alegret @kiko_ac”

SERIES: CHERNOBYL – ARMONÍA. Por @opicar

La mentira es tal vez la gran protagonista de la serie, pero no la mentira en términos abstractos, sino las mentiras oficiales, aquellas mentiras concretas que desde el poder se difunden y alimentan con el único fin de perpetuar al propio sistema de poder imperante.

Decir a estas alturas que es una serie de cinco capítulos y que se puede visionar en HBO resulta ocioso, “Chernobyl” se ha convertido en un verdadero fenómeno de masas logrando en muy poco tiempo un número de espectadores realmente espectacular.

Cabe preguntarse por qué la serie está obteniendo un éxito sin precedentes cuando aparentemente se limita a contar una historia real por todos conocida previamente; en mi opinión la palabra clave de ese éxito es ‘armonía’, después de visionarla dos veces pienso que todos los elementos encajan a la perfección, como tal vez en ninguna otra serie que haya visto antes.

Visualmente perfecta, rodada en unas tonalidades que no podrían ser más apropiadas para la historia que se nos cuenta, sin caer en el esquema clásico y simplón de las películas de tragedias naturales o provocadas por la mano humana, y con un ritmo narrativo que funciona como un reloj de precisión que impide altibajos en el guion.

Leer más “SERIES: CHERNOBYL – ARMONÍA. Por @opicar”

El zurdo, una semblanza. Por Carlos García-Mateo @barcelonerias

“…el Zurdo fue un artista destacado entre la multitud de atribulados, insolentes púberes, jetas warholianos, mediocres, cuentistas que pulularon, haciendo mucho ruido, por el Madrid de los ochenta. Mejor, incluso, en su empalagosa pulcritud. Cantar en la cuerda floja le fue perdonado gracias a Aquella chica, una pieza canónica”.

Si hubo en la movida madrileña un chico de verdad moderno, vienés decadente, fue Fernando Márquez Chinchilla. Enjuto, flequillo lacio y siempre limpio, gafas de pasta negra, suéter de pico, parecía el sempiterno estudiante de letras. En aquel Madrid menos brillante y más tierno -en palabras de Luis Antonio de Villena-, Márquez, apodado El zurdo, fue apóstol del momento: publicaba fanzines, afinaba su voz temblorosa, dibujaba y escribía canciones como pequeños tesoros. Seguidor púber de Falange purísima y, por tanto, en esencia romántico, dio alma a La Mode, después del experimento Kaka de Luxe, grupo francamente malo pero ejemplar (1978). 

En ocasiones, las personas encumbran alturas que lo son por la espontaneidad, un sentido gracioso de la calidad. La Mode, banda de tres (Márquez, voz, letras; Antonio Zancajo, líricos punteos; Mario Gil, hombre orquesta), bosquejaba la elegancia y engolamiento de Brian Ferry. Una escena musical heterodoxa en general y bastante ortodoxa en los particulares del último sentimentalismo pop; imitativo, versátil, acomodado en los lenguajes y contralenguajes ibéricos. Caleidoscópico, de Vainica Doble a Derribos Arias, Burning o Serrat, por poner ejemplos de la desmesura cultural.

Leer más “El zurdo, una semblanza. Por Carlos García-Mateo @barcelonerias”

Música: PINK FLOYD – GRANDEZA. Por @opicar

Sí pretendo reivindicar a una banda distinta, única e irrepetible, con una personalidad propia tan fuerte y una originalidad tan desbordante que ni siquiera ha sido posible que crearan escuela, personalmente creo que si ha existido un grupo inclasificable en la historia del rock, ese es Pink Floyd.

No pretendo en este pequeño comentario centrarme en los datos biográficos de los componentes de la banda, ni tampoco realizar un análisis pormenorizado de la discografía de Pink Floyd; existe un amplio inventario de documentales, artículos y libros a los que acudir si se tiene interés en esas cuestiones.

Sí pretendo reivindicar a una banda distinta, única e irrepetible, con una personalidad propia tan fuerte y una originalidad tan desbordante que ni siquiera ha sido posible que crearan escuela, personalmente creo que si ha existido un grupo inclasificable en la historia del rock, ese es Pink Floyd.

Hablar de Pink Floyd en sus inicios es hablar de Syd Barrett, líder indiscutible del grupo, en un Londres de finales de los sesenta marcado por el rock y el pop  él convirtió a la banda en el mayor exponente de la música psicodélica, un Syd brillante como letrista y distinto a todos como compositor y guitarrista.

Leer más “Música: PINK FLOYD – GRANDEZA. Por @opicar”

Relato: Aurículas acrílicas. Por Francisco Javier Sánchez Palomares @Pacurll

Después del reencuentro, la convivencia resultó compleja, pero ella acabó asumiendo mi comportamiento disperso y yo logré que no ejecutase a nadie en casa. Mantuvimos la relación en secreto, incluso para Lou, debido a su oficio algo peligroso. El equilibrio duró hasta que logramos alcanzar la dicha y volví a desbaratarlo todo. El vértigo a ser feliz.

Ursula Malin vestía pantalones asustados, tenía las aurículas acrílicas y los ventrículos de muñeca. Solía cumplir años el mismo día que nació y no tenía ninguna gargantilla de perlas que le blanquease la conciencia.

Siempre vestía un abrigo chesterfield negro amueblado con dos Colt Cobra que le proporcionaban una docena de posiblidades más en el cuerpo a cuerpo. Hecho que desconocía por completo la noche que volví a verla, de otro modo no la habría tratado con tanto descaro. Por suerte, ella solo buscaba atención, antes detestaba no pasar desapercibida y ahora pasarlo, aunque entonces no supusiese un riesgo y ahora sí.

Había sido portada de Vogue hacía 20 años. En aquella época se sentía segura, poderosa, inteligente y sin embargo solo era una preadulta guapa con mucha energía potencial. Ahora se veía a sí misma dubitativa, ajada y torpe, pero en realidad era una mujer excepcional. La inflamación de ego que sufrió con la fama unida a la inexperiencia y varios sucesos empapados en sangre hicieron que la atrapase un entorno en el cual la única manera de sobrevivir era a tiro limpio.

Leer más “Relato: Aurículas acrílicas. Por Francisco Javier Sánchez Palomares @Pacurll”

Villacís en el prado, la periodista y su tweet. Por Carlos García-Mateo @barcelonerias


Sería desatino, crimen contra el romanticismo, que esta informante Mendizábal hubiera cometido un error fundamental de escritura, debido quizás al corrector político que asola a la profesión, y en lugar de escribir “protesta legítima” debiéramos leer “violencia legítima”.

Los acontecimientos, de común, se complacen en la multiplicación. Serían estas derivadas, estos hijos de los hechos primeros, quienes dan un sentido afectivo, cultural si se quiere, a lo acaecido. Puede pensarse que los hechos aparecen, milagrosamente, en primera instancia. Nada más ingenuo: se deben siempre a antigüedades, a oxidaciones propias del gusto morboso. 

La gracia, el clasicismo guerrero, por tanto, de cualquier cosa que suceda y sus capacidades informativas, sensuales, reluce a posteriori y en dependencia de. Se nutre de todas las fatalidades anteriores, posteriores y falaces, ideológicas, como sabemos y comprobamos a diario.

(Metodología feroz. Una piedra cae de un risco. Puede parecer algo trascendental al poético geólogo que observa con sus ojos arcaicos, su cronología deal. Sin embargo, si la piedra golpea la cabeza del campesino que justo pasaba por allí, los amantes de las pesquisas comenzarán a generar literatura. Incluso, en la circunstancia de que en el escenario se encontrara también un buitre llevado por su apetito carroñero, podría, en esta España autonómica, hallar su fama informativa como fauna nacional (catalana, al ejemplo). Y no digamos si se descubre que el campesino tiene algún asunto biográfico oscuro, afiliado a uno de esos partidos fascistas que tanto han proliferado en el parlamento.)

La constatación de que un acontecimiento se multiplica y hace historia viene a cuenta del acoso al que se vio sometida la candidata Begoña Villacís, ayer en la Pradera de San Isidro, Madrid. Y se refiere, en particular, a un comentario (tweet) que la periodista Mamen Mendizábal escribió. Decía así: “Encuentro innecesario hacer pasar este momento a Begoña Villacís. La protesta es legítima. El objetivo elegido erróneo.” 

No voy a referir los detalles estéticos, fílmicos, del hecho. Están a disposición de cualquiera que disponga de un dispositivo con pantalla y red wifi. No habría, por tanto, controversia sobre cómo cayó la piedra. Lo hizo con una determinación inquebrantable, dibujando una trayectoria que, incluso para los agnósticos, resultaría indiscutible. Tampoco me apetece, por no contribuir a una saturación del lenguaje, aludir a los detalles morales. He aquí una señora, Villacís, rodeada por una turba enfurecida con el mundo. Una turba paródica del jacobinismo, la inmortalidad del manipulado y feliz. En términos y usos del Ancien Régime, el acontecimiento sería susceptible de una pintura, pero ni las turbas son ya tan cruentas, ni aquí hablamos del peso del Cielo. Villacís está en estado de buena esperanza, y esto, volviendo al primer párrafo, sí ha sido subrayado por los amantes de las pesquisas. Son los intersticios del periodismo, que Espada, por ejemplo, ha trazado con insistencia. Volvamos al tweet. “La protesta es legítima”, afirma. Mas en el video se aprecia no ya protesta huérfana de cualquier agresividad, aquellos anglosajones que caminan civilizados con un cartelito de protesta en mano y reposan a la hora del sandwich. ¿Mendizábal ha visto la filmación o percibe quizás algo que yo, humilde antiperiodista, no veo? 

Sería desatino, crimen contra el romanticismo, que esta informante Mendizábal hubiera cometido un error fundamental de escritura, debido quizás al corrector político que asola a la profesión, y en lugar de escribir “protesta legítima” debiéramos leer “violencia legítima”. O igual tan solo surge aquí una perversión: “La voluntad de deprimir aquella partícula de inteligencia que alberga en todos”, en palabras de Siciliano. De lo de Eguiguren con Josu Ternera, hablaremos mañana.

Relato: DESVELADO. Por Francisco Javier Sánchez Palomares @Pacurll


—Lou, Gianni Tres Manos tiene destreza técnica, nada más. Y tiene todas esas virtudes que adornan a las personas detestables: tenacidad, memoria, activismo y una absoluta falta de frivolidad.

Gianni Tres Manos Bandicot hablaba con acento japonés, sin embargo tocaba el piano sin él. Nunca quedó claro si el apodo hacía honor a sus virtudes musicales o a su capacidad para sisarte la cartera mientras aplaudía su propia actuación. Tampoco era posible saber con certeza cuándo comenzó a tocar el piano en el bar de Lou; unos dicen que fue de repente y otros que poco a poco, nadie podía precisarlo, de la misma manera que no es posible saber el momento exacto en el que uno deja de estar despierto y comienza a estar dormido.

—Estoy peor, Lou, ahora tengo ansiedad.

—¿Y la ansiedad empeora tu estado, Trevor?

—Sí, Lou. Antes estaba mucho mejor, solo quería morirme. Me siento como si me hubiesen enterrado debajo de mí mismo.

—Vaya, me dejas más tranquilo, Trevor. ¿Quieres tomar algo o llamo al sacerdote?

—No, hoy tengo pensado seguir aquí, pero si le llamases para aplicarle la extremaunción al pianista me alegrarías el día.

—Cuánto aprecio emana de tus palabras, Trevor.

—Lou, hay dos tipos de música que no quieres escuchar: la que no te gusta y la inoportuna. Gianni Tres Manos toca ambas a la perfección. Su música suena igual que una inyección de café en el duodeno un domingo por la tarde sin los deberes hechos.

—Muchos pensamos que es un virtuoso.

—Ese es el problema, Lou.

—Vamos mejorando, Trevor. También es malo ser bueno.

—No seas demagogo, coño.

—No sé ni cómo calificarte.

—Lou, Gianni Tres Manos tiene destreza técnica, nada más. Y tiene todas esas virtudes que adornan a las personas detestables: tenacidad, memoria, activismo y una absoluta falta de frivolidad. Nunca se rinde, eleva a categoría la anécdota. Te acusa de no hacer nada, pero lo que en realidad te achaca es no hacer lo que él quiere. No es capaz de sentir la paz que se siente cuando sucede lo que no quieres que ocurra, por lo que no puede evolucionar, está estancando en el año que salió a la venta su coche favorito de cuando era niño. A veces es necesario sentir que todo el mundo se ha puesto a pensar en aquello que solo tú recuerdas y te da tanta vergüenza.

—¡Pero si ya ni siquiera habla! Como sigas así, Trevor, voy a empezar a beber yo también.

Gianni Tres Manos Bandicot vivía en un edificio con mucho ladrillo y poco oxígeno. Tal vez por eso ahora era suicida, pero daltónico y siempre se saltaba los semáforos en verde.

Se mudó allí a hace unas semanas porque perdió el habla. Las malas lenguas dicen que era un chivato y alguien se encargó de mutilarle la sinhueso con un peine de nácar.

Al día siguiente de aquella conversación con Lou, Gianni Tres Manos Bandicot apareció ahorcado en el almacen del bar, aquello se llenó de policía y no pude beber en todo el día. Parece ser que Gianni había desvelado tantos secretos que no podía conciliar el sueño y decidió colgarse.

Series: DEAD TO ME – MENTIRAS. Por @opicar


Creo que hay algo que destaca en la serie sobre cualquier otro aspecto de la misma, y es el trabajo de Christina Applegate y Linda Cardellini, las dos forman un todo indisoluble, no se entiende el trabajo de la una sin la otra, son las absolutas dueñas de la serie, y la química existente entre las dos es una especie de pequeño milagro, al punto de que cuando la serie remata te quedas con un vacío provocado por el deseo de saber más de sus personajes.

Serie de diez capítulos de media hora de duración cada uno y que ha estrenado Netflix este mes de Mayo, no resulta fácil encuadrarla en un género concreto, por momentos estamos ante una comedia negra y por momentos prevalece el thriller como estructura narrativa.

El hilo argumental se basa en la amistad de dos mujeres absolutamente distintas, una de ellas acaba de perder a su marido de forma trágica; la otra es un personaje anárquico y que no va a dejar de sorprendernos continuamente a lo largo de la narración.

Leer más “Series: DEAD TO ME – MENTIRAS. Por @opicar”

Quita, gordi. Por Carmen Álvarez


Monumento al macho alfa. VuELve. Adanismo en estado puro. Él es la esencia podemita, y sólo él. Irene ha quedado como telonera.

“Quita, gordi”, “déjame a mí, cari” o “aparta bonita, que ya llego yo”, debió de ser más o menos lo que Pablo Iglesias le dijo a Irene cuando acabó la baja de paternidad autoimpuesta para ejemplo de todo macho ibérico que por la piel de toro -espero que nadie se sienta ofendido por decir “toro”- se mueve.

Ahora es fácil entender el mal carácter que Irene se gasta en el Congreso o cuando tiene un micrófono delante; esos chillidos, esa cara desencajada, esa arruga de expresión en el entrecejo, esa mala leche sólo se incuba en casa. No voy a entenderlo yo. Todas aquellas que en algún momento de nuestra vida hemos sufrido el “déjame a mí, bonita” -con su implícito que “tú no sabes”- envuelto en un tono aparentemente cariñoso y condescendiente, sabemos que pone de peor humor que unos cuernos una noche de farra.
Me creerán exagerada, pero ese machismo del feminista militante que luego va de aliado, saca de quicio.

Sí, Pablito se ha lucido. Comentaba el ínclito el otro día sin sonrojo que las encuestas que tan mal resultado le dan, se habían realizado “antes de volver yo”. Monumento al macho alfa. VuELve. Adanismo en estado puro. Él es la esencia podemita, y sólo él. Irene ha quedado como telonera.

Además, viene en mejor forma que nunca, porque “limpiar culos” -bonito resumen de la paternidad full time– proporciona una preparación intelectual, una madurez ideológica, una comprensión de los problemas de la gente que, lamentablemente, su paso por la universidad no le dio. Otra cosa es que deseemos que no tenga oportunidad de demostrarlo.

En fin, Irene, valga este breve comentario para expresarte mi sororidad -que no sé exactamente qué es- y decirte que un hombre así no te conviene. No tanto porque no tenga razón, que eso ya lo veremos en las encuestas y en las elecciones, sino porque no hay nada peor que ir de guayfeministaaliado por la vida y resultar un vulgar machista en el fondo y en las formas. No existe nada más despectivo que el machismo condescendiente. Porque a un hombre que te prohíbe algo lo mandas a por tabaco y cambias la cerradura, pero ese hombre que predica urbi et orbe las bondades del feminismo y se limita a cambiar el nombre al partido, poniéndole ¡Unidas Podemos!, no sólo es machista sino algo peor, un cursi irredento.

En esta vida, queridaIrenehazmecaso, se puede y se debe perdonar casi todo, pero la cursilería y la necedad, nunca.

P.D. Quedo a la espera de que alguna jovencita me diga que no sé nada de machismo.

Series: AFTER LIFE – VIDA. Por @opicar


En mi opinión, Gervais no se ha escondido, ha hecho una propuesta clara y sincera, podrá gustar más o menos, pero el mensaje es diáfano; en un momento determinado de su personaje se puede escuchar lo siguiente, y cito textualmente, “ procurar convertir mi pequeña parte del mundo en un sitio más agradable”, en esa frase se encierra la idea fuerza de la serie.


Serie británica que podéis ver en Netflix,  de tan solo seis capítulos de apenas media hora de duración cada uno, producida, dirigida y protagonizada por Richy Gervais, lo que podría inducir a pensar que estamos ante una comedia, bien es cierto que hay escenas que nos puedan arrancar alguna sonrisa pero que nadie espere encontrase con una comedia al uso.

Gervais da vida a un hombre de mediana edad que acaba de perder a la que fue su esposa durante veinticinco años, muerte que es incapaz de superar y que le tiene sumido en una depresión de la que se ve incapaz de salir, y que le lleva a estar en permanente estado de cabreo con el mundo, con la vida y con sus congéneres, barajando incluso de forma obsesiva la idea del suicidio.

Leer más “Series: AFTER LIFE – VIDA. Por @opicar”