Del relato al cuento. Por Carmen Álvarez.

Recomienda usted, Sr. Gabilondo, que no se desesperen buscando un relato único, que es lo mismo que decir que no se empeñen en encontrar la verdad. Mejor que cada uno se haga su componenda de la historia en la que no termine de sentirse del todo mal. Usted propone que se cambie la verdad por el cuento, que es otra forma de relato. Para calmar conciencias es mucho más cómodo contar batallitas de agravios pretéritos y países imaginarios. No. El relato de la pesadilla etarra es sólo uno. No nos hablen de conflictos. Unos mataban, otros morían. Hablamos de una matanza, no de una guerra”.

Existen palabras que los políticos, tertulianos y comentaristas varios ponen de moda y las manosean de tal forma, abusan tanto de ellas, que consiguen que el término en cuestión se asocie a algo que no tiene nada que ver con su significado original. Eso está ocurriendo ahora mismo con  la palabra relato en relación a la operación de propaganda que está llevando a cabo la banda terrorista ETA con la excusa de su supuesta disolución.

Uno de los referentes periodísticos por excelencia en estos últimos 30 años de democracia, Iñaqui Gabilondo, comentaba hoy que “lo fundamental ahora es lo que digan y piensen los ciudadanos vascos de Euskadi, que no se tienen que desesperar persiguiendo la ilusión imposible de construir un relato único y compartido, ni tampoco tienen que creer a los que le dicen que éste es un cierre en falso”.

No, Sr. Gabilondo, lo fundamental no es lo que piensen los  ciudadanos vascos de Euskadi -las vascongadas para los presabinianos, de Sabino Arana quiero decir, no de Joaquín Sabina-. En primer lugar, lo importante es lo que piensen todos los españoles por varias razones. Porque lo que sucede en una región española nos concierne a todos nosotros. Porque la  ETA asesinó a hombres, mujeres y niños de toda España.Porque la nauseabunda ETA fue una  fábrica de terror y pánico durante 40 años que nos afectó y cambió la vida de una u otra manera a todos.

Ellos socializaron el dolor, porque así lo decidieron. Así que, Don Iñaqui, de esto hablamos todos. Todos somos víctimas de ETA sin excepción. Bueno, hay excepciones, la de todos aquellos que les bailaron el agua o se dedicaron a recoger las nueces que caían de los árboles que los etarras movían.

En segundo lugar, no hay tantos relatos como personas  existen o por hablar más en su idioma, como sensibilidades existen. No, los hechos son tozudos, claros, terroríficamente constatables. El relato se compone de nombres y apellidos, todos y cada uno  de los que ha nombrado, uno por uno, como maravilloso homenaje, esta tarde Don Dieter Brandau en EsRadio. Media hora de lectura de más de 800 nombres. Uno a uno. Cada nombre con su apellido fue una persona, con una vida, una  familia, unas ilusiones, un proyecto, una responsabilidad.  La lista parecía inacabable.

Recomienda usted, Sr. Gabilondo, que no se desesperen buscando un relato único, que es lo mismo que decir que no se empeñen en encontrar la verdad. Mejor que cada uno se haga su componenda de la historia en la que no termine de sentirse del todo mal. Usted propone que se cambie la verdad por el cuento, que es otra forma de relato. Para calmar conciencias es mucho más cómodo contar batallitas de agravios pretéritos y países imaginarios. No. El relato de la pesadilla etarra es sólo uno. No nos hablen de conflictos. Unos mataban, otros morían. Hablamos de una matanza, no de una guerra.

Sí, hace falta el relato.  Es necesario que nuestros hijos conozcan la narración de los hechos vividos por sus padres. Es imprescindible -tanto como imposible- que el nacionalismo se desprenda del falso romanticismo de los gudaris y asuma su responsabilidad. Y esto será un cierre en falso mientras existan Alsasuas, mientras no haya una repulsa auténtica y profunda de la sociedad vasca a todo ese mundo, mientras exista silencio impuesto, mientras haya justificaciones, mientras se distinga entre distintos tipos de víctimas.

Se habrá cerrado la herida cuando se aclaren los más de 300 asesinatos sin resolver, cuando las FCSE sean respetadas, cuando se deje de fomentar el odio a España, cuando se deje de rendir homenajes a los asesinos a su llegada a casa.

Sólo se cerrará, Sr. Gabilondo, cuando se acepte la verdad. Y ahora señor mío, a la verdad, ni está ni se la espera.

Vuelvo del fútbol. Por Rome Clay @BenjaminTyreen

“… si esta vez no he disparado a un padre en la nuca delante de sus hijos, si no me he llevado por delante a dos hermanas de tres años con un coche bomba, esto de Alsasua es “pecata minuta”, una… pues eso, una “pelea de bar”, nada más”.

Pues qué quieres que te diga, Carmen, aparte de feliz cumpleaños ahora que todavía son las 11 de la noche, una noche en la que vengo de ver cómo Marcelino García Toral ha regalado 60 minutos de 90 al rival así, en plan gratis, por sus cojones morenos y asturianos, pero que eso no es lo importante, que las penas del fútbol son siempre tan efímeras como sus alegrías, pero lo que te quería comentar es que a mi no me parece mal que haya gente (ya sabemos todos quienes son) que considere esto que se juzga estos días de la paliza de Alsasua como una “pelea de bar”.
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“Somos gente pacífica, y no nos gusta gritar”. Por Miguel Cornejo @MiguelCornejoSE

“Los que viven en un “ellos contra nosotros” en el que “ellos” no tienen derecho a vivir en el pueblo y apenas a vivir. Ese es el caldo de cultivo que Bildu y el PNV intentan mantener vivo con sus movilizaciones y su desinformación”.

 

Ayer día 17 se reunió en Pamplona una pequeña multitud para arropar y apoyar a los guardias civiles y sus parejas agredidos en Alsasua. Porque hacía falta, porque era una cuestión de dignidad (como dijo Consuelo Ordóñez). Porque el Gobierno de Navarra, entre otras instituciones dominadas por Bildu, Geroa, PNV o Podemos, ha orquestado una inmensa campaña de desinformación en la que se cuestionan los hechos y hasta los motivos de los agredidos. Una campaña en la que la masa de agresores se convierte en víctima de una “manipulación” policial, mientras que los cuatro agredidos son provocadores a los que apenas se zarandea.
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Es 11 de diciembre, se acerca la Navidad y los Reyes Magos… Por @MylesBo

… y muchos niños ya los esperan ilusionados.

 

Estas de la foto son unas gemelas que se llaman Miriam y Esther. Bueno, se llamaban, porque cuando tenían tres años las mataron (un 11 de diciembre) los asesinos de la ETA con un coche bomba.

Así que, se siente, pero vosotras no tenéis Reyes Magos tampoco este año. A cambio, y sin embargo, tenéis otras cosas:

Un montón de diputados, alcaldes y concejales de Bildu y Amaiur, o como el demonio quiera que se llamen esos desalmados, y otro montón de asesinos en la calle gracias al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (atiende qué gracia: derechos humanos) que con tanta prestancia y eficacia aplicaron en su día el Gobierno del Partido Popular y aquel Ministro del Interior que condecoraba de vez en cuando a la Virgen y que consideraba la política como un «magnífico campo para el apostolado y la santificación».

Que igual a algún listo esta entrada le parece hasta demagógica, pero por si acaso pongo otra vez la foto.

 

La ‘normalidad’ catalana, su souvenir. Por Olga@contodosmisyo

“Realidad engañosa. Esa ‘normalidad’ no existe. Hay que residir  aquí, comprobar  que la cuerda aprieta cada día un poco más y  rasga la piel, ya sin subterfugios ni disimulos, a degüello”.

Esta mañana justo antes de salir de casa para la manifestación a favor de la unidad de España, Olga me ha enviado el texto que reproduzco a continuación. Es tan lúcido que duele: “Esa apariencia de normalidad es una crueldad para los que vivimos aquí …” Le he preguntado si podía subirlo al blog. Una vez que tenía su consentimiento me he despedido con prisas porque me iba al centro de Madrid de “mani”, por la tarde lo subiría y se lo mandaría. Ella se iba a la manifestación de su pueblo, Vilassar de Mar.

A las 13.29 Olga colgaba un tuit con la foto del encabezamiento y el siguiente texto: “Vilassar de Mar: ni un alma, ni bandera de España en el Ayuntamiento. Yo sola, el Mono y mi carajillo de anís. ¡No hay miedo! dicen”.

Cuando lo he leído yo estaba rodeada por cientos de banderas españolas y un extraordinario ambiente de unidad. Me he preguntado por enésima vez cómo hemos llegado hasta aquí. La soledad y la tristeza más absoluta: la de Olga y la de tantos catalanes que viven en pequeños municipios.


La ‘normalidad’ catalana, su souvenir

Cualquiera que pasara unos días en Cataluña diría que se impone la normalidad, que no se ve alterada la convivencia más allá de las manifestaciones, ora de adolescentes y universitarios, ora de tractores o dementes unidos con su delirio exacerbado… Esa apariencia de normalidad es una crueldad para los que vivimos aquí abandonados  doblemente por el gobierno de aquí y el gobierno de acullá.

La ‘normalidad’ que vive un turista en  zona turística, la que se lleva en su maleta,  en sus bolsillos y  en su mente como  souvenir es dosis añadida de impotencia. Un altavoz que  regresa  a  casa, dentro o fuera de España, afirmando que es una revolución festiva y pacífica, ejemplar, que no se han sentido atacados  ni siquiera siendo españoles. Realidad engañosa. Esa ‘normalidad’ no existe. Hay que residir  aquí, comprobar  que la cuerda aprieta cada día un poco más y  rasga la piel, ya sin subterfugios ni disimulos, a degüello.

Vivimos en la imposición todos, aunque algunos  aún siendo minoría crean lo contrario y se manifiesten y rompan la convivencia convencidos de que han elegido libremente. Marionetas , piezas del engranaje. Marionetas incapaces de detenerse y pensar con sensatez, cualquier prédica, cualquier consigna o revelación es palabra de Dios. Y amén, porque Dios, por supuesto, también fue catalán. Marionetas incapaces de detenerse para razonar, algunos no ignoran que si se detienen los pisan, los aplastan…los suyos, sus familiares, sus amigos, los que ayer ondeaban con ellos  la estelada hermanadamente.

Nuevos apestados. En su contra, con respecto a los apestados de siempre, la falta de fortaleza,  firmeza, aplomo y experiencia para lidiar con los cafres -sus cafres-, y la capacidad para asumir la pérdida y el daño. DAÑO. En mayúsculas. El futuro no es nada halagüeño, hará falta mucho tiempo para reconducir y reparar, y ya se sabe: no hay jarrón hecho pedazos  al que no se le aprecie de por vida el estropicio, no importa el  empeño puesto en su reparación.

Ni siquiera un de anís nos salva.

¿Ya podemos opinar? Texto de Antonio Jaumandreu @Ajaumandreu

“Vergüenza me produce la actuación del Gobierno de España. Lenta, torpe, a remolque como siempre, sin destacar la aportación de las fuerzas de seguridad estatales, permitiendo ser tratado poco menos que como un figurante y resultando totalmente incompetente, como casi siempre, en el terreno de la comunicación”

Liquidado el último terrorista de la célula islamista que atentó en Barcelona y Cambrils, culminada por tanto la parte más visible de la operación de caza de los asesinos, ya podemos opinar con más libertad de todo lo que ha rodeado tan terribles hechos.

De entrada es forzoso reconocer que, en lo que se refiere a esa parte “visible” de la operación (la posterior al atentado), esta se ha desarrollado con una eficacia y contundencia insólitas: seis terroristas muertos en los cuatro días siguientes a los atentados, cinco de ellos en la misma operación, cuatro por el mismo agente. Además, claro está de los dos o tres muertos en la explosión de Alcanar. Pocas veces en la reciente historia policial europea se ha visto, hasta donde recuerdo, una reacción tan fulminante y expeditiva. Ya se ocupará quien corresponda de analizar si había órdenes expresas de matar y quién las dio en ese caso. No seré yo desde luego quien las critique si han existido, pero como en cualquier país democrático es justo y necesario saber si nuestros gobernantes, en este caso los que dirigen directamente a los Mossos, han ordenado lisa y llanamente eliminar a todos los componentes del comando, con las consecuencias que de ello pudiesen derivarse. No me cabe duda de que los tan incisivos miembros de las CUP, tan convencidos de que el terrorismo es culpa del capitalismo y tan críticos siempre con las actuaciones policiales, se interesarán por el sorprendente hecho de que no exista un solo herido al que interrogar y sí casi una decena de muertos. Pero repito para los mal pensados: bien muertos están. Por desgracia estoy convencido de que hay un apreciable número de terroristas islamistas para los cuales la única manera de ser apartados de su particular guerra santa es la eliminación física. Pero insisto: somos una democracia y hemos de saber. Leer más “¿Ya podemos opinar? Texto de Antonio Jaumandreu @Ajaumandreu”

LA FARSA DEL DESARME por Javier San Sebastián @sansebastian_j

¿Alguien se cree lo de la farsa del desarme de ETA? Yo no. Estos tipos siguen siendo asesinos, actualmente en paro forzoso pues las fuerzas de seguridad españolas les derrotaron. Han entregado una parte del arsenal que tienen, por supuesto cuidándose muy bien de que no sirva para resolver algunos de los muchos asesinatos todavía sin esclarecer.
Los etarras y su entorno son alimañas repugnantes que sólo entendieron (y siguen entendiendo) de muerte, lo mismo da si se trataba de policías, hombres, mujeres o niños. La sociedad española no puede ni olvidar ni perdonar la crueldad de esa banda de psicópatas despiadados, y tampoco la cobardía cómplice de tantos vascos que justificaban sus acciones con esa disculpa de “algo habrá hecho”. El clero vasco es especialmente cómplice  del terror etarra, al que comprendió, justificó y amparó.
Tengo la certeza de que esta farsa (artesanos de la paz se llaman los de la foto, manda cojones) le va a reportar pingües beneficios a la banda terrorista, gestionado todo ello por el PNV. Después de ver hace poco al torturador Bolinaga salir de la cárcel por una supuesta enfermedad a la que sobrevivió tan campante mucho tiempo, o al sanguinario “Txapote” libre (el tiro en la nuca a un arrodillado Miguel Angel Blanco le ha salido casi gratis), no sería de extrañar ver cómo toda la banda termina en cárceles vascas, y una vez transferida la competencia sobre cárceles al gobierno vasco, a todos tomando potes con su gente en las calles del Goierri o el cosmopolita Bilbao. No olvidemos que esta legislatura de Rajoy es como la cuarta de ZP en demasiadas cuestiones.
Lo de siempre: el muerto al hoyo y el vivo (etarra) al bollo.