Sissi, muerte prematura del Imperio. Carlos García-Mateo @barcelonerias

Es conocido, los nubarrones austrohúngaros, angustiosos, acabaron como el café: un rastro negro en el fondo de la taza, pletórica imagen de la vida consumida.  

Era septiembre en Ginebra, año 1898, y el verano permitía aún plácidos paseos, recreo imperativo de una civilización. Los cafés humeaban líricamente, italianizados, el águila habsbúrgica dominaba el infinito cielo y los súbditos del imperio seguían enamorados del teatro, de la música y de su emperador. Un anarquista, Louis Lucheni, vagaba a orillas del lago Lemán con un estilete en el bolsillo. Su primer objetivo era asesinar a un príncipe de la Casa de Orleans que se encontraba en la ciudad, pero finalmente sesgó la vida de Sissi, que pasaba por allí, arrastrando su fama de imperturbable melancolía. Una losa de tristeza, el prematuro fallecimiento del hijo, pesó siempre sobre el carácter de la emperatriz, hasta que el asesino hundiera el brillo letal en sus blancas carnes.

Sissi había muerto, en efecto. Sus restos fueron sepultados en la Cripta Imperial de los Capuchinos en Viena, donde yacían los hijos, Rodolfo y Sofía. Las campanas lloraron. La ceremonia conservó un diálogo protocolario para los funerales de los Habsburgo, que rezaba más o menos así:

(el Gran Maestre, frente al cortejo fúnebre, llama a la puerta de la cripta y el abad pregunta al otro lado)

-No os conozco.

-Soy su Majestad la Emperatriz de Austria, Reina apostólica de Hungría, Reina de Bohemia y de Dalmacia, de Croacia, de Eslavonia, de Galitzia, de Lodomeria y de Iliria, de Jerusalén, Archiduquesa de Austria, Duquesa de Baviera.

-¿Quién quiere entrar?

El maestro de ceremonias se arrodilla:

-Soy Elisabeth, pobre pecadora que implora la misericordia de Dios.

Tras la puerta, la voz del abad contesta:

-Entrad, entonces.

En cuanto al asesino, su cabeza conservó una larga vida tras el deceso en prisión de su dueño. Separada del cuerpo e introducida en un tarro con formol, estuvo muchos años en el Instituto de Medicina Legal de la Universidad de Ginebra. En 1985, tras petición de Austria, se envió al Museo Federal de Anatomía Patológica, en Viena, con el compromiso de no ser mostrada nunca al público. Finalmente, en 2000, fue sepultada en el Cementerio Central, en una fosa común.

Pobre Sissi, resucitada por el cine en la turbadora Romy Schneider. Los colores de la saga eran como los de una pastelería, dulce idealismo. Bailes, carrozas doradas, campesinos felices, poetas tristes, condes apuestos y el uniforme impoluto de Karlheinz Böhm. ¿Existió ese Imperio? Quizás fuera producto de la literatura, un sueño gigante evocado por millones de personas desde Viena a los confines del turco, durante generaciones. Si bien hay indicios de su existencia: todos los ferroviarios, en un dilatado territorio surcado por senderos de balastro, vestían idéntico uniforme azul y cumplían la misma ceremonia, adornados por el águila bicéfala que también distinguía los edificios oficiales, fueran juzgados, cancillerías u oficinas. A finales del siglo XIX, se calcula que la elite de la sociedad cortesana austrohúngara la formaban sesenta y seis personas, todas descendientes de los hijos de María Teresa de Austria, por una parte, y de los de Leopoldo II. Cuando estos notables recorrían las calles en sus carruajes, las gentes los reconocían y vitoreaban (fantasía de cualquier gobernante y de los postulados a gobernar).

La rosa amarilla de Lendorf aún pincelaba los prados austriacos y, bajo los tilos de Karlo Vivary, se labraban largos, eternos, mitológicos paseos. El champagne Krug seguía bañándose en cristales de Bohemia. La voz de Metternich resonaba todavía en las salas de la Cancillería de Ballhausplatz. Sissi fue esplendorosa imagen, moderna, tocada por los rumores de palacio. Si bien esa felicidad concreta, como todas las demás, se acostara de noche con un cierto e inclasificable temor. Es conocido, los nubarrones austrohúngaros, angustiosos, acabaron como el café: un rastro negro en el fondo de la taza, pletórica imagen de la vida consumida.

 

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“BEATLES Y STONES”. Por @opicar


“Dicho de otra manera, o eras de los Beatles o era de los Stones, una vez más la eterna estupidez humana de tener que elegir algo renunciando e incluso abominando de otras cosas, estupidez a la que no fui ajeno, servidor era de los Stones; por otra parte a los únicos que he podido ver en directo,  los Beatles, me parecían blanditos y un tanto cursis, errores de juventud”.

Me aventuro por primera vez a escribir sobre la que sin duda es mi mayor afición desde que tengo uso de razón, y lo hago porque así me lo ha pedido la titular de este estupendo blog en un nuevo ejercicio de inconsciencia por su parte, espero ante todo no defraudarla a ella y si además a alguien entretengo pues miel sobre hojuelas.

Querría dejar algo claro,  que nadie espere de estas colaboraciones datos exhaustivos sobre artistas, ni de sus discografías o de sus biografías, no tendría sentido, vivimos tiempos en que la información habita en un sinfín de sitios que a buen seguro pueden satisfacer la curiosidad o las ansias de conocimiento de todo el mundo. Leer más ““BEATLES Y STONES”. Por @opicar”

Un traje para Borrell. Por Carmen Álvarez

Publicado en ataraxiamagazine.com el 30/12/2018. https://ataraxiamagazine.com/2018/12/30/un-traje-para-borrell/

Parece pues que la esperanza blanca de la Cataluña no nacionalista se ha diluido como un azucarillo en el bochornoso gobierno sanchista. Cabe preguntarse si, a estas alturas de su vida, el sr. Borrell necesitaba caer tan bajo. Claro que quizá habría que cuestionarse primero si hubo razón alguna vez para tenerlo en tan alta estima. Probablemente no.

La fascinación que produce la figura de Josep Borrell siempre me ha parecido exagerada, pero tiene una lógica. En medio del caos catalán, el actual ministro de exteriores fue durante un tiempo la esperanza para muchos por diversas razones. El hecho de que fuera socialista era un plus para su credibilidad en una región donde, aunque a efectos prácticos vive y se desarrolla la ultraderecha más furibunda de Europa —el nacionalismo catalán—, todo el mundo cree que el socialismo catalán es la esencia del progresismo. Aunque parezca una broma, nos han vendido que ser nacionalista —es decir: xenófobo, excluyente, clasista y supremacista— es lo más cool. Quizá por eso en su momento no fueron pocos los que creyeron que un socialista del PSC —ese curioso partido siempre acomplejado por no ser ERC— podría liderar un proyecto catalanista y a su vez no rupturista con España.

«Quizá por eso en su momento no fueron pocos los que creyeron que un socialista del PSC podría liderar un proyecto catalanista y a su vez no rupturista con España.»

La trayectoria de Josep Borrell es conocida de todos, pero desde octubre de 2017 lo suyo ha sido un no parar

Su consagración como posible salvador de la Cataluña no separatista —hasta el inesperado advenimiento de Manuel Valls, claro— se produjo en octubre de 2017 con su brillante participación en las grandes movilizaciones que tuvieron lugar en Barcelona.

La segunda manifestación de Barcelona, la del 29 de octubre, la seguí por televisión, atenta a todo lo que allí se decía. La penúltima frase de Borrell me sobresaltó, se dirigía a los que no estábamos allí con estas palabras:

“Pero escuchadme también todos los españoles que nos estáis viendo por televisión. No caigamos en el error, no nos equivoquemos. No caigamos en el error de creer que porque tenemos una Constitución escrita, que respetamos y defendemos, tenemos también su cuerpo político constituido. Son dos cosas diferentes. Las constituciones se basan en los consensos de los pueblos y hay que adaptarlas y reformarlas para adaptarse a la situación actual, y permitir que la convivencia permita integrar a todos”.

Repito la última parte: “Las constituciones se basan en los consensos de los pueblos y hay que adaptarlas y reformarlas para adaptarse a la situación actual, y permitir que la convivencia permita integrar a todos”.

¿A qué se refería el Sr. Borrell? ¿Acaso los españoles que veíamos la tele en ese momento teníamos que estar dispuestos a una reforma de la Carta Magna para que los catalanes nacionalistas estuvieran más cómodos? Entonces, ¿el golpe de estado tenía justificación? ¿A qué clase de integración se refería? ¿Quizás era necesario reconocer que los catalanes son más altos y más guapos y, por tanto, merecen un trato distinto al resto de los españoles? ¿Nos estaba diciendo que no había otro remedio que premiar el golpe contra todos los españoles con un status diferente para Cataluña? No tengo ninguna duda de que ése era y es el plan. Quizás ahora más grotesco con Sánchez en La Moncloa.

Mientras todo esto pasaba por mi cabeza, la multitud aplaudía enfervorecida. Nos la habían colado pero bien… ¿Quién estaba detrás de esa frase en absoluto casual?

«Desde ese momento, la desconfianza que algunos teníamos hacia Borrell se convirtió en absoluto rechazo.»

Desde ese momento, la desconfianza que algunos teníamos hacia Borrell se convirtió en absoluto rechazo. Por otro lado, era sorprendente observar que la mayoría de la gente no le había dado ninguna importancia, tampoco escuché a ningún político decir nada acerca de ello. Pareciera que las fuerzas constitucionalistas, en ese momento, estuvieran perfectamente de acuerdo con esa salida al ‘conflicto’. Cosas más raras se han visto. Pese a todo, Borrell conservó su inmaculada imagen de hombre cabal y azote de nacionalistas.

Meses después, con Sánchez en la presidencia del Gobierno gracias a una moción de censura perfectamente legal —nos guste más o menos—, Josep Borrell aceptaba la cartera de ministro de exteriores que el líder socialista le ofrecía.

La sorpresa fue mayúscula para muchos cuando vimos la fe ciega con que la gente aplaudió su nombramiento. Supongo que creerían que Pedro Sánchez pondría a los nacionalistas firmes con Borrell en el ejecutivo; cosa harto difícil puesto que había llegado hasta allí con los votos de los golpistas.

Respecto a su labor como ministro de Exteriores en cuanto al tema catalán, tan sólo recordar dos cosas: las embajaditas catalanas de aquí y de allá se han abierto de nuevo y, por supuesto, la famosa entrevista del pasado 11 de septiembre en la BBC, en la que el ministro decía claramente que Cataluña es una nación, entre otras perlas.

Parece pues que la esperanza blanca de la Cataluña no nacionalista se ha diluido como un azucarillo en el bochornoso gobierno sanchista. Cabe preguntarse si, a estas alturas de su vida, el sr. Borrell necesitaba caer tan bajo. Claro que quizá habría que cuestionarse primero si hubo razón alguna vez para tenerlo en tan alta estima. Probablemente no.

«Parece que la esperanza blanca de la Cataluña no nacionalista se ha diluido como un azucarillo en el bochornoso gobierno sanchista.»

En noviembre de 2015, siendo Borrell consejero por entonces de la eléctrica Abengoa, procedió a la venta de acciones por 9.000 euros de su exesposa en vísperas de que la eléctrica incurriera en concurso de acreedores. Por este motivo La CNMV le impuso el pasado 27 de septiembre una sanción de 30.000 euros por infracción muy grave al operar siendo consejero con información privilegiada.

Huelga decir que un asunto de estas características para un ministro del PP hubiera sido el acabose. Sin embargo, ahí sigue Borrell, sin despeinarse ni dar explicaciones sobre algo de tal gravedad. Fue sorprendente cómo algunos tertulianos le quitaban importancia por el hecho de ser “tan sólo 9.000 euros”; que se lo digan a sus votantes si es peccata minuta ¡Ay, ese tertulianismo de salón, tan cercano a los políticos y tan ajeno a la realidad! Aunque hubieran sido 10 euros, el uso de información privilegiada para favorecer a un familiar debiera haber supuesto su inmediata dimisión, pero el cupo de dimisiones de Sánchez ya estaba cubierto.

Aun así, qué quieren que les diga… soy una romántica y esto se lo perdono. Ya quisiéramos muchas tener exmaridos como Borrell.

Las muertes de la patria. Por Carlos García-Mateo (2019) @barcelonerias

 

“Morbidez universal, converge en este fallecimiento la pauta de elevar al ámbito de lo público los más íntimos detalles de vida privada, gustos, felicidades, miserias, a través de las redes sociales”.

 

Este que escribe todavía recuerda, pues hace pocos años de eso, uno de los caprichos de la praxis democrática: no verbalizar en público el voto, norma no escrita que se aplicaba con naturalidad. Muchas cosas han cambiado desde entonces, como un síntoma. La politización en la que nos hemos ido instalando, crisis mediante, ha hecho frágil esa pequeña y adorable costumbre. Mudanza de la discreción al exhibicionismo. Leer más “Las muertes de la patria. Por Carlos García-Mateo (2019) @barcelonerias”

La vida interpretada por @opicar a través de las series, la elegancia de FALLET.

 

Series: FALLET – ELEGANCIA. Por @opicar


“…la elegancia es algo difícilmente definible pero fácilmente detectable, algo que no se puede aparentar cuando no se tiene y difícil de enmascarar cuando se posee, “Fallet” me ha parecido una serie elegante por su equilibrio y por la agradable compañía que proporciona”.

 

 
 

 

 

 

La soledad y lo cotidiano en BRON y MASTER OF NONE. Las series de @opicar recomendadas en 2018.

 

 

Series: BRON-SOLEDAD. Por @opicar

“La serie es fría y dura, con un elenco de actores soberbio y con una banda sonora perfecta, pero ante todo es adictiva, y lo es por motivos como son su fuerza visual o su habilidad para desarrollar distintas tramas en paralelo…”.

 

 

 

 

Series: MASTER OF NONE – LO COTIDIANO. Por @opicar

“Master Of None” es un homenaje a lo cotidiano, pero que pone sin disimulos el acento en cuestiones y situaciones a las que debemos enfrentarnos diariamente, cual sea nuestra respuesta cotidiana y personal a dichas cuestiones y situaciones,  marcará nuestra  relación  con el mundo y con nuestros congéneres de forma irremediable.

Roma. Por Ignacio @IGNACIO09521632

“Y Cuarón crea, desde sus recuerdos, una figura femenina inolvidable: Cleo, en recuerdo de Libo, la mujer indígena que lo crió de pequeño, no ya interpretada, sino encarnada por Yalitza Aparicio (bellísima), que ni siquiera es actriz ni falta que le hace”.

EXTRAORDINARIO trabajo de Alfonso Cuarón. Lástima que sólo sea posible disfrutarla cinco días en los cines.

Alfonso Cuarón, director cinematográfico de variados géneros (serlo hoy se critica), aunque con muy poca obra y difícil esta de encasillar, es sin duda un “autor” en la mejor extensión e intensidad del término. Sus títulos van desde Sólo con tu pareja, Y tu mamá también, Hijos de los hombres (film de factura magistral, que plantea una distopía inquietante sobre la Natividad) o la tercera entrega de la saga de Harry Potter (una de las más interesantes de la multitudinaria saga), hasta Gravity (de una fisicidad, abstracción y complejidad extraordinarias, en un formato de apariencia hollywoodiense que queda ampliamente superado) y esta su última obra: Roma.

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