Sánchez y el separatismo

“Finalmente, ha triunfado el cordón sanitario y acarreará muchas consecuencias. Pero de entrada, este repugnante sectarismo deja a España en una situación de indefensión terrible ante el inminente desafío separatista.”

http://xyzdiario.com/opinion-destacada/opinion/sanchez-y-el-separatismo/

Publicado en @XYZdiaro el  22 de mayo de 2017

Macron contra el populismo

   De susto en susto los europeos pasamos los fines de semana. Bueno, no todos. Ni todos los fines de semana hay elecciones, a Dios gracias, ni todos los europeos están asustados por lo movimientos populistas que campan por sus respetos en toda Europa. Escuchaba esta mañana que cuatro de cada diez franceses han votado populismo, ya sea de extrema izquierda o derecha, es decir, antisistema y antieuropeo. Los que tendemos a ver el vaso medio lleno, nos consolamos pensando que seis de cada diez franceses han votado opciones razonables. O lo que a mí me parece razonable, que todo es subjetivo en esta vida y no soy quién para pontificar. De cualquier modo, el primer puesto de Macron -aunque sea con Le Pen pisándole los talones- es para Europa una buena noticia, un respiro. Rápidamente, excepto Melenchon que merecerá siempre capítulo aparte, todos han pedido el voto para Macron para contener el populismo. La pregunta es: ¿por cuánto tiempo? Pues dependerá de lo que el ex ministro de economía francés sea capaz de hacer durante su mandato. No lo tiene nada fácil. Francia, como toda Europa, se enfrenta a problemas de extrema gravedad: la amenaza yidahista en sus calles, que ha llegado para quedarse; un paro de un diez por ciento que se ha estancado y no baja –muchos dirán aquí que ya lo quisiéramos para nosotros- y el problema de la inmigración –la mayoría de nacionalidad francesa de tercera generación- que ha ido aislándose en ghetos, subsidiada por un Estado gigantesco que no repara en gastos. A todo esto habría que añadir que Macron tiene el dificilísimo reto de hacer una Europa más simpática para los franceses y que estos dejen de percibirla como un lastre para su prosperidad.

   Pero vayamos kilómetro a kilómetro. Macron tiene que ganar dentro de quince días, cosa que parece que sucederá. Mientras tanto, estaremos atentos a Melenchon –como espejo de nuestro Podemos, que cada cual lleva lo suyo- a ver qué es más fuerte para él, si su furibundo antieuropeismo o su ultraizquierdismo, por rancio que nos resulte.

Culpables mientras se demuestra lo contrario. Texto de Antonio Jaumandreu @Ajaumandreu

Acertadísimo y necesario artículo sobre la presunción de inocencia:

“En este caso, o se está a favor radicalmente o se está en contra, porque no caben excepciones ni medias tintas. Es un principio sagrado de nuestro derecho penal y de la propia Constitución. Por tanto, no debería merecer siquiera comentarios: debería regir sin disputa ni cuestionamiento.”

https://losarbolesyelbosque.wordpress.com/2017/04/20/culpables-mientras-se-demuestra-lo-contrario/

Comunidad de vecinos

La nula capacidad de nuestros representantes en el Parlamento para llegar a pactos beneficiosos para la nación española es manifiesta y su voluntad de mejorar esa ineptitud perfectamente descriptible. Ni hay materia gris, ni hay voluntad. Rindámonos.

A partir de esa incapacidad, cualquiera podría pensar, a juzgar por la imposibilidad de nuestros políticos para llegar a un mínimo acuerdo, que las diferencias entre izquierda y derecha en España son irreconciliables. Que estamos ante formas de gobernar completamente diferentes, de proyectos incompatibles. Pues bien, dejemos las palabras proyecto, izquierda, centro, derecha, principios, valores e ideas para artes dignos de mejor causa, porque en nuestra Realpolitik de cada día no tienen sentido alguno.

Es comprensible que a todo aquel que se considere de izquierda, progresista, socialdemócrata, socialista, centroizquierda, liberalprogresista o similar –dejo abiertas todas las posibilidades- le produzca urticaria el simple hecho de pensar en pactar cualquier ley con el Partido Popular. Porque en España hemos dejado de analizar los hechos para movernos de forma totalmente emocional. Basta ver cómo enfocan Díaz y Sánchez sus campañas para las primarias: “Susana ilusiona” y “Sí es sí”. Ninguna de las dos alocuciones transmite idea alguna pero suenan bien. Aunque la intención de su proyecto –por llamarlo de alguna manera- esté en el futurible pacto, no en su lema.

Por el contrario, el Partido Popular gestiona el gobierno – que no gobierna- en un sinvivir tratando de agradar a aquellos que nunca lo querrán. Primero, porque no tiene ideas propias ni proyecto digno de tal nombre –entendiendo como proyecto la intención de llevar España a algún sitio- y en segundo lugar, porque es un partido acomplejado por su origen de centro derecha. Hasta tal punto se avergüenza de sus orígenes que no tiene problema en pasarse de frenada con tal de conseguir la aceptación de la progresía estúpida y vacía que rige y dicta el pensamiento actual. Véase a la Sra. Cifuentes en la Comunidad de Madrid aplicando la dictadura de la ideología de género o a los populares baleares liderados por un pseudonacionalista de quiero y no puedo.

En los cinco meses de legislatura que llevamos como podemos todos los españoles, obligados como dicen estar los partidos al diálogo, es llamativo lo poco que se han entendido. Cada uno ha estado a sus problemas internos –que en el caso de Podemos y el PSOE no han sido pequeños, este segundo sin resolver– y, a la vez, mirando de reojo a la galería para salir guapos en la foto – Ciudadanos se ha reconvertido en liberalprogresita– por si Rajoy decide convocar elecciones en cualquier momento y los pilla de aquella manera.

Por fin, nos anuncian a bombo y platillo que Ciudadanos ha dicho sí a los presupuestos como un tremendo logro y haciendo un considerable esfuerzo en aras del maltraído sentido de Estado. ¡Faltaría más señores de Ciudadanos que no aprobaran ustedes unos presupuestos ramplones y de tránsito! Pero, por favor, no nos vendan como éxito unos presupuestos que, si nada se tuerce, se aprobarán para el verano y tendrán una vigencia fugaz, tiempo en el que ya debieran estar trabajando para los del dos mil dieciocho.

Probablemente, un presidente de cualquier comunidad de vecinos que se precie tenga un sentido más largoplacista de su cargo que los políticos españoles; cuyo único interés es que los renueven en el cargo, ya no por cuatro años, sino por seis meses más antes de que el presidente de escalera, Don Mariano, convoque Junta General Extraordinaria a modo de elecciones generales.

Y así se va desdibujando España, una gran nación gestionada –que no gobernada- como una comunidad de vecinos venida a menos, por una junta de segunda que sólo busca la renovación en el cargo por un año más.

 Publicado el 5 de abril de 2017 en @XYZdiario

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Sentido de Estado

   El mediocre nivel de los políticos españoles es tan constatable como aterrador. No es que España nos tenga históricamente acostumbrados a políticos brillantes, ni mucho menos, pero hay momentos cruciales en los que sufrir de este mal puede tener consecuencias devastadoras. El mediocre, en contra de lo que él mismo cree, es un tipo extremadamente peligroso porque no sólo no es consciente de su tremenda limitación intelectual, sino que además tiene un alto concepto de sí mismo. Si examinamos detenidamente a los líderes de los principales partidos– en el caso del PSOE multiplican por tres- ninguno ha demostrado tener lo que tanto se reclama: altura de Estado.

   Es cierto que eso de la altura de Estado es un concepto discutido y discutible, que diría Zapatero. Sin ir más lejos, el Sr. Egibar el otro día pedía al Gobierno de España altura de miras para facilitar el bochornoso desarme de ETA. Difícilmente nadie en su sano juicio que no esté imbuido de la perniciosa ideología nacionalista – valga la redundancia- dará la interpretación al citado concepto tal y como lo hace el insigne político vasco.

   Estar a la altura de las circunstancias es una frase tan usada y abusada por nuestros mediocres y sectarios políticos que ha perdido su auténtico valor. Se ha convertido en puro tacticismo partidista, en un medio como otro cualquiera de llevar al huerto al contrario. Cuando un nacionalista pide de forma muy solemne afrontar el conflicto con altura de miras –ellos siempre hablan en modo histórico y prebélico- lo que realmente quiere decir es que hay que pasar por encima de la ley sin despeinarse, en aras de la voluntad popular, porque ellos y sólo ellos son sus legítimos intérpretes. Eso, en realidad, es estar a la altura de sus circunstancias.

   Por otro lado, la expresión sentido de Estado también es muy utilizada para invitar al pacto en el ámbito político nacional. Naturalmente, sirve para dejar en mal lugar al que no está dispuesto a la coyunda puesto que actúa como chantaje emocional. Es un arma arrojadiza de extraordinaria eficacia. De hecho, de Susana Díaz –política inepta por excelencia- se dice que es la mejor candidata para dirigir el PSOE porque es la única con sentido de Estado. Lo dramático de la situación es que es cierto: es la única de los tres candidatos que no quiere entregar el partido socialista en brazos de Podemos. Así que todos aceptamos pulpo como animal de compañía.

   Pretender convencernos de que alguno de los cuatro principales partidos está a la altura de las circunstancias en las que se encuentra España es insultante. Porque en su terrible y miserable mediocridad cada uno nos vende que son los únicos capaces de velar por los intereses de la nación y sus ciudadanos, asumiendo en el discurso la exclusividad, por supuesto. Mientras tanto, se pelean entre ellos, los gobiernos regionales se convierten en moneda de cambio, se desangran en sus luchas intestinas por una parcela de poder e hipotecan el futuro de España aportando como aval la unidad de España, nuestro futuro y el de nuestros hijos. Lo demás no importa. Lo importante es tener sitio en el chiringuito. Gracias señorías.

Publicado el 28 de marzo de 2017 en @XYZdiario

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Nos sobran los motivos

   Sociedad Civil Catalana ha convocado para el próximo domingo una concentración en Barcelona con el lema «¡Paremos el golpe separatista en Cataluña!». ¿Motivos para acudir? Todos. Y no sólo desde Cataluña, sino desde todas partes de España. El español que crea que esto no va con él está absolutamente equivocado.

   En primer lugar, porque el Estado ha abdicado de su responsabilidad de hacer cumplir la ley en Cataluña; no sólo el actual gobierno de Mariano Rajoy, sino todos los gobiernos del PP y PSOE que han pactado durante lustros con los nacionalistas con el pretexto de lograr cuatro años de estabilidad. Cabe preguntarse: ¿por qué lo llaman estabilidad cuando quieren decir poder?

   Dimitido el Estado de sus deberes, somos los ciudadanos los que tenemos el deber de salir a la calle y acudir a los Tribunales para exigir que el Estado cumpla su principal función: garantizar los derechos y libertades de todos los españoles en todos los lugares del territorio nacional y asegurar el cumplimiento de la ley hasta la última coma. Si la sociedad española renuncia también a esta exigencia, podemos decir que tenemos un problema mucho más grave que el nacionalismo en nuestro país.

  Por otro lado, desgraciadamente hay que recordar y repetir hasta la saciedad que la ciudadanía catalana no nacionalista –que no es poca, basta con mirar la composición del Parlamento catalán- no goza del derecho que nos asiste a todos de educar a sus hijos en el idioma oficial de España sin correr riesgo de exclusión o persecución por el mero hecho de exigirla y luchar por ella. Que los catalanes que no comparten la ideología nacionalista no tienen libertad para expresar sus ideas y defenderlas como lo podemos hacer en otros lugares de España -que no todos- sin que eso les suponga un grave coste social, en ocasiones laboral e incluso familiar. Que muchos, muchos de ellos, afirman sentirse extranjeros en su propia tierra. Amigos, familiares, compañeros de trabajo, vecinos, ningún ámbito queda fuera de la larga mano del independentismo totalitario. La fractura social es desgarradora.

    La revolució dels somriures  no es ni tan feliz, ni tan pacífica como predican sus profetas; más bien al contrario, cada día es más agresiva e intimidatoria. El que piense que estas cosas sólo suceden en algunas zonas excepcionales de Cataluña, se equivoca. Es cierto que en determinadas zonas rurales es mucho peor, llegando a producirse escraches que han obligado a muchos a cambiar su lugar de residencia. Pero también en las grandes ciudades, en la cosmopolita Barcelona, el supremacismo nacionalista se ha impuesto en los colegios; por no hablar de la universidad, donde el discurso no independentista en público es considerado una provocación, llegando incluso –como vemos cada vez con más frecuencia- a emplear la violencia contra el que osa manifestarse.

   El hecho de que un solo ciudadano español esté en situación de desigualdad ante la ley es motivo suficiente para que todos lo defendamos y nos solidaricemos con él contra aquello que causa esa represión. Si lo hacemos con otras cosas, ¿por qué nos mostramos tan ajenos con este tema?

 Pero existe un motivo determinante que debemos tener en consideración: el País Vasco.

 ¿Acaso es imaginable una manifestación en contra del nacionalismo -en la que ondeen con libertad banderas españolas- en ciudades como Bilbao o San Sebastián? Se consideraría una auténtica provocación. El nacionalismo ha calado de tal forma que resulta inconcebible una concentración de estas características transcurriendo con normalidad y sin violencia. Y es que debemos diferenciar: si bien es cierto que las encuestas indican mucho menos interés por el independentismo, eso no quiere decir que la sociedad vasca sea libre. De hecho, el nacionalismo es santo y seña de todos los partidos en el Parlamento vasco, con la excepción del Partido Popular, que no tiene absolutamente nada que ver con lo que fue y que tiene una exigua representación comparada con la que tuvo en el pasado; quizá sea ése el motivo. Al PSE de Idoia Mendía ni se le ha visto ni se le espera para defender la unidad de España, curiosamente como al PSC de Miquel Iceta y Ciudadanos ni siquiera consiguió obtener representación en el Parlamento de Vitoria. La doctrina nacionalista ha conseguido lo que pretendía: desterrar todo lo español de su territorio. Y no olvidemos que este totalitarismo depredador avanza sobre Navarra a velocidad de vértigo. ¿Alguien se cree de verdad que se ha derrotado a ETA?

   Ahora la pregunta que debemos hacernos es si continuaremos cediendo terreno al independentismo y al pensamiento único en detrimento de la democracia. La realidad es que allí donde gobierna el nacionalismo, la libertad brilla por su ausencia.

   Es hora de que todos los españoles nos unamos para que la ley se defienda en todo el territorio nacional, para que todo ciudadano tenga los mismos derechos en todos los rincones de España. Es tiempo de decirles a los catalanes que no están solos. Que si el Estado los ha abandonado en la defensa de sus libertades, no lo han hecho sus compatriotas. España no se defiende a golpe de soflama e insultos, sino luchando por el Estado de Derecho y apoyando a los españoles en todo lugar.

Publicado el 17 de marzo de 2017 en @XYZdiario

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EL CONGRETUBERNIO

     He pasado un fin de semana de locura. No he dado abasto entre los especiales de La Sexta –cadena que puedo decir bien alto que no sabía si tenía sintonizada- las noticias de todos los canales, los digitales y sobre todo, con la madre de todas las fuentes de información: Tuiter; que aunque no se ajuste necesariamente a la realidad es, sin duda alguna, la más divertida.

    Desde luego, para un fin de semana que se presentaba lluvioso y frío –escribo desde Madrid y ya saben ustedes que los mesetarios nos creemos que el tiempo que hace en la capital es el que hace en toda España- qué mejor plan que hacerse fuerte en el sofá y taparse bien, no hablo de mantita, sino de edredón gordo de plumas, y tragarse dos congresos concebidos para atrapar la atención de propios y extraños. Lo que se ha llamado toda la vida un espectáculo para todos los públicos. Leer más “EL CONGRETUBERNIO”

La encrucijada

Las próximas primarias del PSOE no sólo afectan a esta formación política. De ellas depende, no sólo la posibilidad de unas nuevas elecciones, sino la desaparición de la izquierda moderada en el Parlamento, un espacio político necesario para la estabilidad y la unidad de España.

Publicado el 9 de febrero de 2017 en @XYZdiario

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El tema catalán es el tema español

” … estamos hasta las narices del tema catalán y de “los catalanes”. Este es uno de los pocos casos en los que cumplimos a pies juntillas el precepto bíblico de no hacer acepción de personas. Tratamos a todos por igual. Y como estamos hartitos, nos da igual todo, pasamos por encima del cumplimiento de la ley, del Estado de Derecho, de la unidad de España, de la Constitución y de todo aquello que perturbe nuestra paz. Así que no es raro oír a muchos pedir la independencia de Cataluña para, de este modo, terminar con este engorroso e interminable asunto.”

http://xyzdiario.com/opinion-destacada/opinion/tema-catalan-tema-espanol/

Publicado en @XYZdiario el 14 de agosto de 2016