Que no me cuenten su vida. Por Carmen Álvarez.

En serio, grábenselo a fuego, porque se trata de España, de nuestras vidas; sus rencillas personales y partidistas nos la traen al pairo. Maduren, que escucharles suscita vergüenza ajena

Que el PSOE y UP vean incrementado su poder y control de la Mesa del Congreso debido a las rencillas, incongruencias u odios viejos del centro derecha español, sume en la más absoluta vergüenza y perplejidad a millones de votantes.

Trabajé hace unos años para uno de los individuos más soberbios y maleducados que he conocido. Compensaba lo desagradable que era con una ignorancia y falta de preparación oceánica. Había llegado a la categoría de jefe absoluto por el método biológico. Su  padre le había dejado cientos, o miles, o millones, de hectáreas de terreno y un pastizal para jugar al monopoly edificando casitas y cositas a su antojo. No se puede decir que fuera un hombre hecho a sí mismo y lo poco que se había hecho, lo había hecho fatal.

Llenaba su jornada laboral reuniéndose con todos los departamentos de la empresa. Todos los días. Daba igual que hubieras reportado con él el día anterior todas las novedades habidas y por haber, él te volvía a llamar y te volvía a preguntar por cada asunto: “¿Lo tienes ya?”. Esas reuniones eran una tortura —cuando la cosa no iba conmigo, me entretenía mirando la foto de  su padre, saludando al Papa, y siempre me acordaba del chiste aquel que decía: “quién será ese señor de blanco que saluda a Menganito”—, pero allí aprendí algo que me ha servido para toda la vida: la persona que espera resultados no suele estar interesada en saber cómo los has conseguido.

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¿Es España un Estado fascista? Por @abogadosensible y @benjamintyreen

Que dicen los separatistas catalanes (y sus amigos de otras partes de España) que hay presos políticos.

Y se les contesta que no, que España es uno de los países más democráticos según no sé qué rankings, y que contamos con un Estado de Derecho, supremacía de la Ley, independencia judicial y toda la pesca de ingredientes al uso.

Y no. Y tampoco.

Los que están en prisión preventiva por golpistas no sabemos, a estas alturas todavía, si serán culpables o inocentes, pero no son presos políticos.

Pero tampoco es cierto que gocemos de un Estado de Derecho con las garantías propias de un país civilizado, democráticamente maduro y jurídicamente riguroso, no nos engañemos.

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Colau o la afición por la aflicción. Por Carmen Álvarez

Esa clase de mujer, que no deja de ser una manipuladora nata, llorona, hipersensible para lo que le es propio y cruel para con el prójimo, y curiosamente más cruel para con la prójima —que sé muy bien lo que me digo—, no debería estar en política. La política necesita de personas —mujeres u hombres— que vengan llorados de casa, con experiencia laboral probada, con las emociones controladas, y, por supuesto, con unos estudios que acrediten un cierto conocimiento de las cosas. Que dejar la gestión pública en manos de patanes y advenedizos no interesa.

Ay, Ada, no voy a repetirte lo que con tanta razón ya se te ha dicho durante las últimas 24 horas; aquello de que nunca te has dignado a apoyar, defender, solidarizarte —expresión que tanto os gusta a vosotros, los progres—, con Inés Arrimadas o con Cayetana Álvarez de Toledo, o con tantos otros, posicionándote en contra de los totalitarios que las han insultado, vejado e intentado agredir. Ya está todo dicho. No puedo añadir nada más.

Pero hablemos de madurez, querida. Ya te he escrito dos cartas, y me veo obligada a remitirte una tercera, ¡con todo lo que tengo que hacer!, pero me temo, claro, que tú no sabes lo que es la empresa privada… un no parar. Bueno, no es que no lo sepas; es que no tienes la menor idea de lo que es trabajar, pero ése es otro tema.

Madurez, control de las emociones. No voy a criticar que en un momento concreto te salten las lágrimas, que eso le puede pasar a cualquiera, ni que en un día tontísimo llores como una magdalena. Pero es que no sé si lo tuyo es debilidad, afición o estrategia.

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Som la hòstia! Una nota personal y algo emotiva acerca del procés. Por Kiko Alegret @kiko_ac

Que a nadie le extrañe, por muy increíble que debiera parecernos, cómo hemos llegado a este punto – me temo que de no retorno – en el que dos millones de catalanes, no sé si abducidos, pero no me cabe duda de que con autocomplacencia y complejo de superioridad de lo más pueriles, encantados de conocerse a sí mismos, estómagos agradecidos unos cuantos, fieles peones de una causa que les mantiene alejados de sus verdaderas preocupaciones los más, son ya incapaces de preguntarse si realmente son la hòstia.

A nadie le amarga un caramelo, a todos nos gusta que nos regalen los oídos con epítetos positivos. Es más, los necesitamos, como necesitamos sentir cariño y afecto. Durante la infancia nos creemos acríticamente las alabanzas que nos reservan, sobre todo, nuestras bien intencionadas abuelas. Al llegar la adolescencia aparecen las dudas, aunque en el fondo quisiéramos que la balanza siguiera basculando más del lado de la inocencia y credulidad. “¿Si era tan estupendo, por qué no me siento ya así, por qué mis mayores corrigen tantas veces mis actos y mis palabras?” Y ya en la edad adulta, a menos que suframos de algún tipo de déficit psicológico, empezamos a asumir nuestras debilidades y miserias. Con mayor o menor fortuna, pero no nos queda otra que aceptarlas.

Durante mi infancia y adolescencia escuché infinidad de veces, por parte de familiares, amigos y conocidos de estos, vecinos e incluso maestros de escuela (y eso que frecuentaba el Liceo Francés, pero teníamos profesores autóctonos que impartían las clases de lengua castellana, civilización española y, más adelante, lengua catalana) que “els catalans som la hòstia!”

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Quita, gordi. Por Carmen Álvarez


Monumento al macho alfa. VuELve. Adanismo en estado puro. Él es la esencia podemita, y sólo él. Irene ha quedado como telonera.

“Quita, gordi”, “déjame a mí, cari” o “aparta bonita, que ya llego yo”, debió de ser más o menos lo que Pablo Iglesias le dijo a Irene cuando acabó la baja de paternidad autoimpuesta para ejemplo de todo macho ibérico que por la piel de toro -espero que nadie se sienta ofendido por decir “toro”- se mueve.

Ahora es fácil entender el mal carácter que Irene se gasta en el Congreso o cuando tiene un micrófono delante; esos chillidos, esa cara desencajada, esa arruga de expresión en el entrecejo, esa mala leche sólo se incuba en casa. No voy a entenderlo yo. Todas aquellas que en algún momento de nuestra vida hemos sufrido el “déjame a mí, bonita” -con su implícito que “tú no sabes”- envuelto en un tono aparentemente cariñoso y condescendiente, sabemos que pone de peor humor que unos cuernos una noche de farra.
Me creerán exagerada, pero ese machismo del feminista militante que luego va de aliado, saca de quicio.

Sí, Pablito se ha lucido. Comentaba el ínclito el otro día sin sonrojo que las encuestas que tan mal resultado le dan, se habían realizado “antes de volver yo”. Monumento al macho alfa. VuELve. Adanismo en estado puro. Él es la esencia podemita, y sólo él. Irene ha quedado como telonera.

Además, viene en mejor forma que nunca, porque “limpiar culos” -bonito resumen de la paternidad full time– proporciona una preparación intelectual, una madurez ideológica, una comprensión de los problemas de la gente que, lamentablemente, su paso por la universidad no le dio. Otra cosa es que deseemos que no tenga oportunidad de demostrarlo.

En fin, Irene, valga este breve comentario para expresarte mi sororidad -que no sé exactamente qué es- y decirte que un hombre así no te conviene. No tanto porque no tenga razón, que eso ya lo veremos en las encuestas y en las elecciones, sino porque no hay nada peor que ir de guayfeministaaliado por la vida y resultar un vulgar machista en el fondo y en las formas. No existe nada más despectivo que el machismo condescendiente. Porque a un hombre que te prohíbe algo lo mandas a por tabaco y cambias la cerradura, pero ese hombre que predica urbi et orbe las bondades del feminismo y se limita a cambiar el nombre al partido, poniéndole ¡Unidas Podemos!, no sólo es machista sino algo peor, un cursi irredento.

En esta vida, queridaIrenehazmecaso, se puede y se debe perdonar casi todo, pero la cursilería y la necedad, nunca.

P.D. Quedo a la espera de que alguna jovencita me diga que no sé nada de machismo.

A LOS QUE VOTAN. Por Rome Clay @BenjaminTyreen


…votad a quien queráis, al mejor para vosotros o al que os parezca menos malo, pero no votéis en contra de nadie, ni para que no salgan estos o aquellos, ni para frenar o impedir tsunamis, o porque no sé quién haya dicho que eso es lo útil, u os meta miedo con lo que puede venir, de un lado o de otro, si no optáis por quienes ellos dicen.


Recuerdo la primera vez que fui a votar. No voté a ningún partido, que se trataba de decir (marzo de 1986) si OTAN de entrada sí o no. Creo recordar que voté que no, y ello  —ahora que lo pienso—  no porque tuviera entonces un criterio formado al respecto, sino porque supongo que aún me quedaban restos de adolescencia, en forma de algunos granos y de ganas de llevar la contraria a mis mayores.

 

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Por qué no fui a la manifestación. Por Rome Clay @BenjaminTyreen

 


“Entiendo que el ataque frontal, flagrante y burdo (en una palabra: “descarao”) que está sufriendo nuestro sistema de convivencia democrática por quienes sin disimulo pretenden destruirla y por quienes de forma pretendidamente velada lo consienten (unos y otros igualmente responsables), sólo ha de frenarse y revertirse desde las instituciones…”

Varios partidos políticos llamaron a manifestarse en Madrid ayer ante la especial situación política que vivimos desde hace demasiados meses y que parece estar llegando ya a límites intolerables para la razón y la convivencia democrática; situación que tiene responsables (culpables) fácilmente identificables, tanto ellos como sus intereses  —no por inconfesables menos evidentes—, lo que hace comprensibles el hartazgo y la seria preocupación de los ciudadanos (al menos en mi consideración) de bien. Leer más “Por qué no fui a la manifestación. Por Rome Clay @BenjaminTyreen”