Contra la visión castellanista del español. Por Iván Vélez @IvanVelez72

Nos hemos acostumbrado a utilizar el término “español” y “castellano” en función de inclinaciones políticas, sin saber exactamente qué implica cada palabra. Los hispanófobos hasta hace un tiempo utilizaban la palabra “castellano” rehuyendo nombrar el español. Ahora que asistimos al clímax independentista y que ninguna palabra es inocente sino que lleva una carga ideológica insoportable, el nacionalismo habla ya de lengua española, no para reconocer su ámbito nacional, más bien al contrario, sino para tratarla como una lengua extraña a sus regiones. Tanta estupidez  sólo puede ser motivada por un enfermizo sectarismo y por su gran aliado, la ignorancia. Es por ello que compartimos en el blog el artículo de Iván Vélez publicado en Altamira. Revista de Estudios Montañeses, Núm. 81, 2011, págs. 307-312.

 

“La lengua española constituyó un decisivo aglutinante para el Imperio, contribuyendo a configurar un bloque histórico de escala mundial del que España no es ya, si atendemos al número de hispanohablantes, sino parte de su dintorno. Pese a ello, desde hace más de un siglo, operan en nuestra nación facciones hispanófobas que son conscientes de que atacar al español es atacar a España. En efecto, varias son las regiones españolas que se emplean a fondo para erradicar la lengua de Cervantes de todo aquello que tenga que ver con el mundo oficial y la enseñanza. A esta versión fuerte de unos separatismos intoxicados por el Mito de la Cultura, hemos de añadir una más suave, aquella que, de un modo sibilino, ataca a la lengua española apelando a uno de sus nombres clásicos. Así, a la lengua hablada por los hombres hispanizados, en lugar de español, se le llamará «castellano», dejando la puerta abierta, en España, a la equiparación con lenguas regionales.”

 

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