Decente Simón. Por Carmen Álvarez

El doctor Simón se dirige a la cámara con santa indignación, defiende a su equipo; explica que es muy consciente de que está expuesto a todo tipo de crítica, se ve que lo asume con estoica resignación, y añade: “pero también de alabanza”. A ver, miro el techo, ¿dónde me han puesto la cámara oculta?

Trabajo con la radio puesta, subo el volumen, lo bajo, tampoco puedo estar muy pendiente de las noticias. Esas noticias que desde hace mes y medio taladran nuestros cerebros y retumban como martillazos. Novecientos y pico muertos -novecientos y pico mazazos en la cabeza- la curva, la meseta, no sé cuántos mil infectados, la dichosa tendencia, parece que hay ‘buenas noticias’, hoy trescientos noventa y nueve muertos, ¿buenas noticias? ¿en serio? ¿me están tomando el pelo?

Es lunes, quizá para el miércoles las cifras no sean tan buenas, ¿han dicho buenas otra vez? Ya le hemos cogido el tranquillo a la pandemia y sabemos que los fines de semana no llegan todos los datos de las comunidades, así que es posible que para el miércoles haya un ‘repunte’ -de muertos, claro-, pero se dice sólo ‘repunte’ para hacer esto más llevadero. Puta rutina de cifras, tendencias y curvas. Más de veintidós mil muertos -muchos más- sin nombres ni apellidos.

La semana pasada no sé qué periódico publicó la foto de una morgue con cientos de ataúdes. Impactante. Ese día los fallecidos tampoco fueron los protagonistas, no lo son nunca. A lo largo de la jornada se debatió acerca de si eso era ético, si teníamos que verlo, si era necesario, si no lo era, si era de mal gusto…; vamos, si nos la cogíamos con papel de fumar o no. Millares de muertos, pero por favor, no me los enseñen que estoy comiendo, coño. Está claro que lo que no sale en la tele, no existe y si eso lo ignoramos, nos sentimos mucho mejor.

Que nos pongan aplausos, coreografías, un todovaasalirbien gigante, o un unidospodemosconelbicho, la última versión del Resistiré que no sabes qué bonita es que se me han saltado las lágrimas al oírla. En fin, cosas así que levanten el ánimo del confinamiento que no podemos más, menudo peñazo. Qué bien lo hacemos todo en este país. Tenemos la mejor sanidad de Europa, qué digo de Europa, del mundo, más aplausos. Ahí sale un aguafiestas, que por qué tenemos la mortalidad más alta por millón de habitantes del mundo. Puto facha. Por favor, no es hora de criticar, seamos constructivos.

Mi cabeza se va por los cerros de Úbeda, y en la radio escucho al doctor Simón hablar de decencia. ¡De decencia! ¿Perdón? ¿Fernando Simón? Busco el vídeo.

El doctor se dirige a la cámara con santa indignación, defiende a su equipo; explica que es muy consciente de que está expuesto a todo tipo de crítica, se ve que lo asume con estoica resignación, y añade: “pero también de alabanza”. A ver, miro el techo, ¿dónde me han puesto la cámara oculta? ¿Alabanza de qué, por qué? ¿Estamos locos? ¿Esta desgracia nos ha hecho perder la razón? ¿Alguien es capaz de encontrar un motivo de felicitación con que satisfacer el ego del presunto experto?

El vídeo continúa, parece que ayer millones de españoles interpretamos mal la frase del general Santiago y temimos de forma infundada e injusta por nuestras libertades. Mal pensados que somos, joder. Y desagradecidos.

Y esta sentida reprimenda, con tono ofendidito, dolido, de candidato a formar parte del martirologio patrio, nos la dirige el tipo que nos dijo que lo que venía era una gripe más, que acudiéramos a una manifestación a la que mandaría a su propio hijo, que no nos volviéramos locos con la mascarillas, que como mucho habría algún caso, que si venía usted de una  zona de riesgo sin síntomas hiciera vida normal, que no era necesario cerrar colegios y universidades, y todo esto entre risitas y chanzas. Este señor hoy pide decencia, y nos dice que su equipo no se merece este trato. Millares de muertos encima de la mesa lo contemplan.

Dejo de pensar en el decente y muy digno Simón porque a este individuo lo ha elegido como experto de cabecera para gestionar una crisis sanitaria de dimensiones desconocidas en esta era, un gobierno cuya única solución hasta ahora ha sido meternos mes y medio en nuestras casas -y lo que nos queda-, que no ha sido capaz de tomar ninguna medida efectiva para evitar la pérdida de miles de vidas humanas y la supervivencia económica de un país. Un gobierno que manda a sus sanitarios a luchar contra la muerte sin armas. Ese gobierno que no ha tenido la decencia de reconocer que llegó tarde y mal a un desastre de sobra anunciado.

Autor: carmenalvarezvela

Abrí este blog para hablar de España y conforme ha pasado el tiempo, algunos amigos mucho más cualificados que yo colaboran para expresar nuestra común preocupación por los males que nos aquejan como nación. Otros participan escribiendo sobre música, cine, literatura, historia ... Debería cambiar el nombre del blog, "No me resigno", como mínimo por "No nos resignamos", ya veremos. Mi amigo Emmanuel M. Alcocer me dijo una vez que el peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada. Pues ahí estamos, intentando hacer algo.

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