El tiempo, la belleza y sus cosas (I). Por Carmen Álvarez

“…nuestra mayor estupidez, nuestro gran fracaso es no saber disfrutar lo que los años nos han dado”.

 

Recuerdo que con veintitantos escuché: “si una mujer no es guapa con 20 años, no tiene la culpa, pero si con 40 no es bella, ha fracasado”.

Quien lo dijo lógicamente no se refería a la necesidad de acumular suficientes cantidades de bótox y operaciones para corregir las imperfecciones que todos tenemos. Vivimos un mundo que nos esclaviza y obliga a aparentar juventud, vitalidad, ausencia de problemas, todo ello con la angustia permanente de apabullar al prójimo con una imagen de felicidad y éxito.

Por eso tendemos a no contar los problemas porque no queremos dar apariencia de fracaso, porque la gente no quiere escuchar historias para no dormir —que todos tenemos y, si no, ya llegarán—, y porque cada vez confiamos menos en los demás. Esta falta de confianza supongo que viene de la superficialidad cada vez mayor de las relaciones, pero eso es otro tema (como si supiera ahora de qué estoy escribiendo exactamente).

Afrontamos (si es que a eso se le puede llamar afrontar) con sumo desagrado y contrariedad las épocas difíciles, aquellas en las que la vida nos sitúa ante una responsabilidad que no podemos eludir. De hecho, el mercado se ha llenado de posibilidades para cubrir todas aquellas obligaciones que no nos apetece cumplir. Todo lo podemos encontrar en internet. Lo importante es no sufrir ni perder nuestro valiosísimo tiempo.

Pero ¿qué clase de tiempo queremos ganar o dejar de perder? Tiempo para divertirnos, acumular triunfos y dinero, para ganar la batalla a las arrugas y a la vejez; porque creemos que, a partir de cierta edad, seremos un cero a la izquierda, que es como la sociedad actual considera a los “viejos”.

Volviendo al principio, una mujer o un hombre con 50, 60, 70 años debiera ser extremadamente bello o increíblemente interesante. No tendrá la piel como un joven de 25, ni su cuerpo ni su vitalidad, pero puede resultar infinitamente más atractivo si ha sabido y ha dedicado tiempo a cultivar un ‘algomás’ que no sólo se encuentra en la acumulación de conocimientos, sino en saber metabolizar la vida, la cultura, el amor —con sus éxitos y fracasos—, la amistad, la familia, el trabajo… sabiendo que todo ello es imperfecto y que podría haberlo hecho mucho mejor.

Nuestra desgracia es que muy poca gente consigue ese tipo de belleza pero, eso sí, se conserva espléndidamente. Y es que es mucho más fácil meterse en un quirófano que pensar, escuchar, parar y reflexionar. Nos miramos al espejo y no queremos ver el paso del tiempo, sin darnos cuenta de que nuestra mayor estupidez, nuestro gran fracaso, es no saber disfrutar lo que los años nos han dado.

Autor: carmenalvarezvela

Abrí este blog para hablar de España y conforme ha pasado el tiempo, algunos amigos mucho más cualificados que yo colaboran para expresar nuestra común preocupación por los males que nos aquejan como nación. Otros participan escribiendo sobre música, cine, literatura, historia ... Debería cambiar el nombre del blog, "No me resigno", como mínimo por "No nos resignamos", ya veremos. Mi amigo Emmanuel M. Alcocer me dijo una vez que el peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada. Pues ahí estamos, intentando hacer algo.

Un comentario en “El tiempo, la belleza y sus cosas (I). Por Carmen Álvarez”

  1. Dice una canción hay que ponerle vida a los años no años a la vida, creo que es importante llevar una vida activa, aprender cosas nuevas todo el tiempo,cuidarse bien para que independiente de eso que llaman edad puedas vivir plenamente y sentirte bien en todos los aspectos, todo esto no sólo por vanidad sino por salud con el fin de tener calidad de vida, he conocido mujeres que en sus 40 y apenas si salen de su vida de amas de casa sus hobbies son el tejido y todo el tiempo se limitan diciendo “es que ya tengo una edad” .Creo que el peor error de una mujer es quedarse en el plan de bonita, en el pelazo, los ojazos, pasan los años y esa frescura de la juventud se va y finalmente lo importante es lo que se ha ganado con el propio esfuerzo por ejemplo una buena profesión, tener su propia empresa esas son cosas que dan una seguridad y una belleza que no dependen de los ojazos ni el pelazo.

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