CARTA ABIERTA A UN PRESO. Por Josep Danon @DanonJosep

“Detén esta locura. No permitas nuevos dementes al frente de la Generalitat”.

Estimado amigo,

Sabía que escribir esta carta no sería tarea sencilla, y la primera duda que me asalta es si el apelativo “amigo” con el que te trato, corresponde actualmente más a una idea del pasado que a la realidad.

Creo que una vez lo fuimos. Al acabar los debates parlamentarios, o saliendo de una Comisión, nos saludábamos, nos dábamos la mano, y no pocas veces acabábamos en al café del Parlament, nos olvidábamos de nuestras disputas y charlábamos sobre nuestras aficiones, sobre los progresos de nuestros hijos, y las dificultades para conciliar nuestra vida familiar con nuestra actividad política.

Sin embargo, a medida que fue avanzando vuestra “hoja de ruta” hacia ninguna parte, tomaste distancia conmigo y con todos los de mi grupo parlamentario. También lo hiciste con todos los demás diputados que no quisieron apoyar tu proyecto secesionista.

Luego llegaron las pintadas en los domicilios de algunos de nuestros compañeros, los escraches en las sedes de los partidos discrepantes, la cacería en las redes sociales, y no te oí levantar la voz en nuestra defensa, ni solidarizarte con el acoso al que algunos éramos sometidos.

Creo que si realmente hubiéramos sido amigos, me hubieras defendido públicamente, hubieras defendido mi derecho a ser discrepante, hubieras criticado públicamente que tanto a mí como a mis compañeros y compañeras nos calificaran de anti-catalanes, de anti-demócratas, o de fascistas.

Eso es lo yo hubiera esperado de alguien a quien llamar amigo con propiedad. Ya dijo Pla que había que distinguir entre amigos, conocidos y saludados.

Tú, con el paso del tiempo, te has convertido en un conocido, porque en los últimos meses ni siquiera me saludabas cuando nos cruzábamos en los pasillos del Parlament.

Más adelante, ninguneaste nuestros derechos como parlamentarios, en sesiones plenarias para el olvido, retorciendo el reglamento de la Cámara, desoyendo los dictámenes de sus Letrados, y los del Consell de Garantías Estatutarias.

Al objeto de obtener un mayor eco mediático, te hiciste fotos con ex terroristas, de quienes te vanagloriaste de contar con su apoyo. Esos mismos ex convictos que una vez colaboraron en el asesinato de muchos de nuestros compañeros, en destrozar sus vidas y las de sus familias. Ellos, como tú, también tenían hijos, esposa o marido y solo cometieron el delito de discrepar.

No, de ninguna manera podré pues llamarte ni amigo, ni saludado, ni tampoco conocido, porque decididamente no te conozco, no reconozco en ti a esa persona que antaño creía que eras.

Así que deberé cambiar la introducción de esta carta.

Estimado preso:

Pero ¿es apropiado decir que te estimo? ¿Guardo todavía estima por ti? ¿Debería cambiar también ese apelativo?

No, en eso creo que no me equivoco. Te estimo, como estimo a tu mujer a tus hijos, y me compadezco del sufrimiento que deben estar pasando. Te estimo porque pese al sufrimiento que has causado a miles de conciudadanos, a la incertidumbre sobre el devenir de sus vidas, de sus negocios, de la concordia con sus vecinos y amistades, eres un Ser Humano. No me gusta verte sufrir, no me gusta verte privado de libertad, ni me gustan las humillantes condiciones en que debes verte para la práctica de tus más íntimas necesidades. Mi estima por ti no encubre la decepción que me provoca comprobar que no fuiste capaz de prever este resultado.

Te dejaste llevar por esa caterva de aduladores, por ese delirio colectivo, por ese conjunto de pitonisos, sacerdotes y celadores de la Sagrada Causa que te utilizaron, como tú utilizaste también al resto de compañeros de viaje. Pero me asalta la duda de si realmente fue tan grande la influencia sobre tu raciocinio que tu entorno ejerció sobre ti o si, por el contrario, tu decisión fue consciente y meditada.

¿De verdad creías que iniciar un proyecto que violentaba la Constitución, que abierta y conscientemente desafiaba a las Leyes del Estado, a sus Tribunales y a las reiteradas resoluciones que te conminaban a abandonar tu loco proyecto, no iba a tener consecuencias penales?

¿De verdad no fuiste consciente de que el aparato del Estado utilizaría todos los medios a su alcance, que son muchos, para obtener información de lo que estabais tramando y no le temblaría el pulso para tomar las consecuentes decisiones?

¿De verdad creías que podías diseñar una estrategia de desobediencia, de movilización de masas, de obstaculización de la Justicia y de provocación a las Fuerzas del Orden sin consecuencias penales?

¿De verdad creías que toda la sociedad catalana te apoyaba?

¿De verdad te creías inmune? ¿De verdad alguien inteligente como tú llegó a pensar eso?

O quizás, al vivir asilado en tu burbuja de asepsia total de lo discrepante ¿llegaste a tener una visión distorsionada de la realidad?

Porque si en realidad fuiste consciente de todo ello y aun así tomaste la decisión de seguir adelante, entonces fuiste tú mismo quien puso en jaque la felicidad y el bienestar de tu familia y determinaste tu propio destino.

Creo que ahora mismo el debate sobre qué tipo de delito puedes haber llegado a cometer es irrelevante, porque de existir delito, como te contaré a continuación, existe, lo mires como lo mires.

Supongamos que finalmente se aceptara la nada descabellada tesis de tus defensores según la cual la violencia requerida para que se consume el tipo penal de rebelión tiene que ir más allá de una resistencia organizada a la autoridad, y de episodios de agresión no armada a agentes de autoridad.

¿Crees tú que te escaparás del delito de sedición?

Recuerda en qué consiste ese delito:
“Son reos de sedición los que, sin estar comprendidos en el delito de rebelión, se alcen pública y tumultuariamente para impedir, por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de las Leyes o a cualquier autoridad, corporación oficial o funcionario público, el legítimo ejercicio de sus funciones o el cumplimiento de sus acuerdos, o de las resoluciones administrativas o judiciales”.

¿No te parece palmario que lo que sucedió el 20 de septiembre y muy en particular el 1 de octubre de 2017 fue “impedir fuera de las vías legales” y “tumultuariamente” la aplicación de la Constitución Española expresada en los autos del Tribunal Constitucional, e impedir la actuación de las fuerza del orden, constituida en el lugar como “autoridad”?

Estimado preso, en el caso de que prospere tu tesis de que no has cometido delito de rebelión, cuestión que es harto probable, la pena asociada a la sedición es de entre diez y quince años.

¿Alivia eso a tu condición de preso, o a tu familia?

¿No tuviste esto en cuenta cuando solicitaste los informes jurídicos que sin duda te hicieron llegar tus asesores antes de adoptar las decisiones referentes a los episodios de septiembre y octubre de 2017?

¿Asumiste pues desde el primer día la posibilidad de ser condenado, en el mejor de los casos a diez años de prisión, y condenaste a tus hijos a crecer sin la presencia de su padre solo por una inmensa y suicida quimera a sabiendas de cómo podía, debía acabar?

Tú puedes seguir vendiendo el humo que quieras a tus feligreses, pero en tu “yo” íntimo sabes que te has equivocado.

Estos meses de soledad en la celda, alejado de los aduladores, de toda la gente que vive y se alimenta de tus sueños, te habrán hecho reflexionar. No tengo la menor duda de que, ahora, has tomado conciencia del inmenso error que has cometido.

Pero como dijo alguien, “ahora es tarde” viejo amigo.

Pero no es tarde para que intentes volver a coser a la sociedad catalana si es que realmente amas a Cataluña como dices amarla.

Detén esta locura. No permitas nuevos dementes al frente de la Generalitat.

Tu estrategia no puede ser en ningún caso la huida hacia adelante, sino la reconciliación de todos los catalanes antes de que sea demasiado tarde. Antes de que hayan más presos, más familias amputadas, más frentes.

El Estado no va a negociar en estas condiciones y lo sabes. Sé sensato. Da un paso atrás. Quiero que volvamos a ser amigos.
Recibe un cordial saludo,

Fdo: Cualquiera de los Diputados de la Oposición.

Autor: carmenalvarezvela

Abrí este blog para hablar de España y conforme ha pasado el tiempo, algunos amigos mucho más cualificados que yo colaboran para expresar nuestra común preocupación por los males que nos aquejan como nación. Otros participan escribiendo sobre música, cine, literatura, historia ... Debería cambiar el nombre del blog, "No me resigno", como mínimo por "No nos resignamos", ya veremos. Mi amigo Emmanuel M. Alcocer me dijo una vez que el peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada. Pues ahí estamos, intentando hacer algo.

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