Que teman. Por Carmen Álvarez

“La deslealtad se llama Partido Nacionalista Vasco”.

El hecho de que el Partido Nacionalista Vasco se muestre preocupado por la marea de españolidad existente en España se puede considerar, por primera vez en mucho tiempo, una extraordinaria noticia.

Los que han querido y quieren acabar con España, los recogedores profesionales de nueces, los mayores hipócritas que pueblan nuestra tierra, los nacionalistas vascos, empiezan a sentir el movimiento de millones de españoles como una amenaza para sus intereses. Un movimiento que no ha sido alentado por partidos políticos, sino que se ha producido a pesar de ellos.

El despertar del pueblo español -que por ahora ha consistido en sacar banderas a la calle y en algunas manifestaciones-, la recuperación de conciencia de  nación, es para el nacionalismo de cualquier región una seria amenaza, pero en las provincias vascongadas es más dramática porque allí es donde más tienen que perder, ya que allí es donde más han conseguido.

El PNV ha logrado en estos 40 años, con la inestimable e imprescindible ayuda de la banda terrorista ETA, que España, el Estado, cualquier símbolo nacional, haya  desaparecido de las provincias vascongadas.

Han conseguido que se asuma como idioma propio de todos los vascos -y también de los navarros- un idioma inventado fruto de la unión artificial de los dialectos vascuences, con  el propósito de crear un elemento diferenciador del resto de España. Cómo no, el nacionalismo utilizando la lengua para separar, para crear conciencia de nación  donde no existía.

En el País Vasco existe la mayor cuota de autogobierno que pueda disfrutar cualquier región de Europa y, sin embargo, el nacionalismo lo ha utilizado para luchar contra la existencia del país que se lo ha dado. La deslealtad se llama PNV. Un autogobierno que jamás ha tenido, por más que se esfuercen en falsear la historia.

El PNV es ese partido que aprovechó los años del terror etarra para que cientos de miles de vascos disidentes dejaran su tierra en busca de libertad y seguridad. La limpieza ideológica se puede comprobar fácilmente en la composición del Parlamento vasco. El Partido Popular -de vocación suicida- ha visto disminuida su representación de forma drástica, el PSE ha sufrido la misma suerte y se mueve a rebufo del PNV, de la misma manera que lo hace el PSC con ERC en Cataluña. Ciudadanos no logró representación parlamentaria.

Todo ello es muestra de que, de facto, España ya no existe en lo que ellos llaman Euzkadi, palabra inventada por el desquiciado Sabino Arana. Y, por supuesto, todo esto se ha logrado gracias al estado de las autonomías que la Constitución del 78 estableció y que pretendía, ingenuamente, satisfacer las ansias nacionalistas.

De ahí su gran preocupación ante el rechazo que, visto lo visto en Cataluña, se está produciendo en toda España hacia el sistema autonómico. Sistema que ha resultado separador y caro, en el caso vasco carísimo. No obstante, es fácil caer en  la nueva trampa utilizada por cualquier nacionalista: no es democrático estar a favor de la recentralización de competencias y por supuesto, el estado autonómico representa, única y exclusivamente, la democracia. Habrá que entender pues, que Francia no es una democracia para ellos. Por eso temen lo que ellos llaman la “armonización” del Estado porque, evidentemente, ellos están a lo suyo: la independencia de facto y llegado el caso, jurídica. El sistema autonómico ha sido necesario como paso previo para la ruptura de España.

Ser consciente de quién tenemos enfrente, ya sea en Cataluña, País Vasco, Baleares, Valencia, Navarra y otros enclaves más discretos en los que se trabaja en la misma dirección como Galicia, es necesario para ser más exigentes con nuestros políticos. Ellos sólo responden a un gesto: el voto. Sólo en el momento en que las formaciones políticas vean que la separación entre regiones no es rentable electoralmente, lograremos torcer su mano.

Si hemos logrado que el PNV tema, hemos conseguido muchísimo más de lo que creemos.

Autor: carmenalvarezvela

Abrí este blog para hablar de España y conforme ha pasado el tiempo, algunos amigos mucho más cualificados que yo colaboran para expresar nuestra común preocupación por los males que nos aquejan como nación. Otros participan escribiendo sobre música, cine, literatura, historia ... Debería cambiar el nombre del blog, "No me resigno", como mínimo por "No nos resignamos", ya veremos. Mi amigo Emmanuel M. Alcocer me dijo una vez que el peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada. Pues ahí estamos, intentando hacer algo.

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