Cantonalismo 2.0: Lo mismo pero al revés, es lo opuesto. Por Magdalena Ventura @pernilayco

“El mismo fenómeno en una dirección causa cielos despejados y buen tiempo, en la dirección opuesta causa nubes, tormentas y lluvia. Esa es la diferencia entre el federalismo originario, el americano, por ejemplo y el modelo que se aplica en España y que parece que quieren aplicar a toda Europa. Uno causa buen tiempo y el otro trae borrascas”.

La esencia del federalismo es la unión de cosas que están separadas. Su esencia es centrípeta, su dirección es de fuera adentro. Es muy importante que entendamos esto porque si cambiamos la dirección de algo cambiamos su esencia.

Un buen ejemplo de lo que supone este cambio lo encontramos en la meteorología: las bajas y la altas presiones son el mismo fenómeno, pero con la dirección opuesta. Las bajas presiones son remolinos que suben y las altas presiones son remolinos que bajan. En el hemisferio norte, las altas presiones giran en la dirección opuesta a las agujas del reloj – como se gira un tornillo para sacarlo. Las bajas presiones giran en la dirección de las agujas del reloj – como se gira un tornillo para meterlo. El efecto es el opuesto aunque el mecanismo es el mismo. En las bajas presiones, al subir el aire, éste se enfría, se condensa y crea nubes. En las altas presiones, al bajar el aire, éste limpia el cielo y lo despeja. El mismo fenómeno produce efectos opuestos cuando cambiamos la dirección. Parémonos y pensemos en ello por un momento. Y pensemos en la máxima hermética de “Así es arriba como es abajo”.

Lo mismo sucede con las dinámicas humanas. Cuando un grupo humano empieza un camino tiene que saber cuál es el final de ese camino. Porque, una vez se empieza el viaje, es difícil parar antes de llegar al final. Los individuos tenemos más control en estas cosas, pero las masas tienen una mente propia que “casi” nadie controla. La masa es un ente diferente a la suma de individuos.

Para entender dónde estamos en España ahora, nos viene bien que entendamos la diferencia entre el proceso federal original, en el que un grupo de entes autónomos e independientes se acercan para hacerse uno. El final de ese camino es la unidad. La dirección es hacia el centro. Puede llegarse al final o quedarse en un punto medio, pero el final de ese camino es la unidad. Es un proceso centrípeto. Va hacia el centro.

El proceso federal como se planteó en España desde el principio, es un proceso opuesto al verdadero federalismo. Aquí se planteó el desunir lo que era uno. Se plantea la separación y una vez que se empieza en esa dirección, el destino final es la disolución. Es un proceso centrífugo. Por eso la I República acabó en el Cantonalismo.

Lo verdaderamente terrible es que ahora en toda la Unión Europea se está promoviendo una especie de Federalismo asimétrico (palabro que gusta mucho a ciertos grupos) que quiere crear una Europa Federal partiendo de unas regiones cuya identidades modernas son en su mayoría inventos del S. XIX. Es muy divertido leer sobre la invención de la identidad escocesa, para no hablar de España.

Dejemos Escocia para otro día, pero entendamos que esto supone moverse en dos direcciones opuestas al mismo tiempo: La unificación federal europea supone un federalismo clásico; es decir, centrípeta, hacia la unidad, mientras que con la Europa de las regiones quieren que nos movamos en la dirección opuesta, hacia la disolución. Cualquier mago te dirá que esto es mala magia, a no ser que lo sea negra, en cuyo caso habrá que considerar las intenciones reales.

Esto que nos quieren aplicar en Europa acabará en una especie de cantonalismo 2.0. Para entenderlo hay que entender lo que pasó al final de la I República Española y su esperpento cantonal. Preguntémosle a Antoñete y a Estanislao Figueras, al General Contreras, a Salmerón y a otros actores de tal desaguisado y veremos el destino que espera a España y a Europa.

Las fragatas de la Armada Cantonal Cartagenera partieron “hacia una potencia extranjera” llamada Almería, para recaudar fondos. Como Almería se negó a pagar, fue bombardeada por dichas fragatas.

En Galicia hace años jocosamente me contaban como en la isla de Arosa el maestro había sido nombrado ministro de Educación, el médico ministro de Sanidad y así sucesivamente.

Los diferentes cantones pasaron de ser hermanos a declararse la guerra. Camuñas, un pequeño pueblo de Toledo se hace independiente. Jumilla amenaza a sus vecinos. El cantón de Granada declara la guerra al de Jaén.

En Cartagena, verdadera protagonista de esta divertida y triste historia, izaron la bandera turca, la del Imperio Otomano con la media luna y la estrella, en el castillo de Galeras. El ministerio de Marina recibió un telegrama que decía: «El castillo de Galeras ha enarbolado la bandera turca». Entonces, para deshacer el malentendido, en un acto de gallardía impresionante, un voluntario se hizo un corte en el brazo y tiñó con su sangre roja las partes blancas de la bandera turca.

En la España de la I República la falta de comprensión del proceso que se quería implementar unido a las prisas hizo que unos quisieran implementar la República Federal de arriba abajo y otros de abajo arriba. El resultado fue caótico. No se puede ir en dos direcciones contrarias a la vez sin estirarlo y romperlo todo. ¿Es eso lo que queremos hacer en Europa ahora?

Recordemos la metáfora meteorológica. El mismo fenómeno en una dirección causa cielos despejados y buen tiempo, en la dirección opuesta causa nubes, tormentas y lluvia. Esa es la diferencia entre el federalismo originario, el americano, por ejemplo y el modelo que se aplica en España y que parece que quieren aplicar a toda Europa. Uno causa buen tiempo y el otro trae borrascas.

Más o menos ellos entienden el mensaje y ya saben quiénes son.

Autor: carmenalvarezvela

Abrí este blog para hablar de España y conforme ha pasado el tiempo, algunos amigos mucho más cualificados que yo colaboran para expresar nuestra común preocupación por los males que nos aquejan como nación. Otros participan escribiendo sobre música, cine, literatura, historia ... Debería cambiar el nombre del blog, "No me resigno", como mínimo por "No nos resignamos", ya veremos. Mi amigo Emmanuel M. Alcocer me dijo una vez que el peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada. Pues ahí estamos, intentando hacer algo.

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