MARTA Y EL HIMNO. Por Aurora Pimentel Egea @AuroraPimentel

“…quizás porque precisamente nuestros representantes políticos, incluidos, por supuesto, los del PP, están presos de mil complejos, en los meses recientes hemos visto cómo la calle gana por goleada lo que no defienden nuestros –los hemos votado, sí- representantes”.

 

Marta Sánchez cerró su actuación el pasado sábado en el Teatro de la Zarzuela de Madrid con el himno nacional cantado por ella. Le puso letra, la suya. Una letra que puede gustarte más o menos, pero es la que escribió ella y lo hizo desde el corazón y con respeto. Sólo hace falta escuchar lo que dice y también cómo lo canta ella.

El vídeo con Marta cantando ha sido viral en redes este fin de semana provocando el respaldo de muchos tuiteros, pero también, como no podía ser de otra manera, las críticas.Hay dos tipos de críticas. Las primeras, más evidentes, son las críticas de quienes no soportan nada que tenga que ver con lo español. Y es que, a diferencia de otros países –EEUU, Francia, Reino Unido, por poner tres ejemplos- donde, por resumir el tema, la gente se pone en pie con el himno nacional, defiende a sus fuerzas armadas, cree que su historia –con todos sus defectos y desastres- es para sentirse orgulloso y, desde luego, para conocerla, aquí en España lo “patriótico” es algo que se pretende identificar con extrema “derecha”.

Evidentemente, ese posible secuestro –que no es tal- ha sido en todo caso el resultado del abandono –insisto, a diferencia de otros países- abonado por esa retahíla de bobadas procedentes de la deriva hacia el buenismo y la nada de cierta izquierda hoy zapateril y podemita, es decir: lela. Y por el contagio que, desde ésta, se ha producido hacia el resto. Yo, como creo en Dios –porque es mucha fe lo que tengo-, creo que existe otra izquierda racional y nacional, pero de momento la que tiene predicamento es la boba, qué vamos a hacerle.

Afortunadamente, y quizás porque precisamente nuestros representantes políticos, incluidos, por supuesto, los del PP, están presos de mil complejos, en los meses recientes hemos visto cómo la calle gana por goleada lo que no defienden nuestros –los hemos votado, sí- representantes. Ha sido algo desorganizado, nacido desde el pueblo, real, reacción ante tanta dejación y cobardía.

Se han puesto banderas en balcones, nos hemos manifestado con la bandera, y hemos recuperado para todos, sí, para todos, eso que es de todos, el sentimiento de ser una gran nación por encima de quienes nos gobiernan. Sólo hace falta que votemos, unos y otros, no con miedo, sino con convicción. Entonces seremos verdaderamente una gran nación. Pero ya sé que ese es otro tema.

Pero en nuestro país, como viene siendo ya tradición, que alguien haga algo es también visto con reticencias incluso por los que pueden estar de acuerdo con ello. Es un deporte nacional el purismo, ir al detalle y no al valor de la acción concreta. No sé si la envidia o la mezquindad pueden tener que ver algo con ello, en eso ya no me meto.

El himno no tiene letra. El himno no debe tener letra. La letra no me gusta. Etc., etc., etc.

No iba de puridad el gesto de Marta. Iba de corazón y de ser una valiente. Sí, una valiente, porque el artisteo en España habitualmente se escuda en las dos mil causas que son políticamente correctas pero que no van a costarles ni un duro ni un contrato. Por poner un solo y palmario ejemplo: son escasos los casos de un artista hablando de ETA, defendiendo a las víctimas, y no jugando al bonito juego de la equidistancia o del simple y llano silencio.

A lo que iba. A mí tampoco me gusta ponerte la bandera de capa como vi que se la ponía la gente en Barcelona estos meses pasados. Pero es que cómo se pone uno la bandera es lo de menos. Y con lo de Marta lo que se hace, como pasó con Agatha y su desfile hace unas semanas, es romper un silencio cobarde y extenso, insólito en un país que se precie.

No es un trapo la bandera. No es la letra –siempre que sea con cariño, respeto, etc.- Es el puñetero gesto de una artista que quiere decir algo tan sencillo y tan insólito hasta hace unos meses como “Soy española y quiero a mi país”. Esto, tan simple, tan repetido y habitual si es una artista estadounidense o francesa, en España es digno de mención precisamente porque pocos se atreven.

Marta, yo te agradezco lo que has hecho. Y por mí como si la hubieras cantado sin letra. De corazón, gracias, guapa.

Autor: carmenalvarezvela

Abrí este blog para hablar de España y conforme ha pasado el tiempo, algunos amigos mucho más cualificados que yo colaboran para expresar nuestra común preocupación por los males que nos aquejan como nación. Otros participan escribiendo sobre música, cine, literatura, historia ... Debería cambiar el nombre del blog, "No me resigno", como mínimo por "No nos resignamos", ya veremos. Mi amigo Emmanuel M. Alcocer me dijo una vez que el peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada. Pues ahí estamos, intentando hacer algo.

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