Blue monday. Por Carmen Álvarez

Parece ser que un tal Cliff Arnall decidió, apoyándose en unos absurdos parámetros, que hoy es el día más triste del año, el blue monday. Se basaba el propio en que hoy hace mal tiempo, en que nos damos cuenta de todo lo que hemos gastado en Navidad y en no sé qué memez más que nos produce una tristeza infinita. Pero escuchando la agenda judicial de hoy sería más indicado decir que es el blue monday de la corrupción y es que hoy saldrá la sentencia del caso Palau y arranca el juicio de Gürtel contra el PP de Camps por presunta financiación ilegal.

No puedo seguir sin aclarar que la corrupción me espanta, me escandaliza y me produce indignación democrática. Como verán, hago todo lo posible por adaptarme al lenguaje moderno para no caer en el ostracismo (democrático, claro). Por eso ahora, cualquier sentimiento, sensación o pensamiento, lo acompaño de la palabra democrático por el qué dirán. Me uno a la vergüenza democrática de Soraya y ya quisiera sentir algún orgasmo democrático pero en ese terreno soy más bien totalitaria. Ruego me disculpen.

Bien, indignada como estoy por el robo del dinero de todos que podría utilizarse en provecho de estanuestrasociedad, necesito decir que me encuentro más espantada – si cabe- por lo que Gustavo Bueno llamó “corrupción no delictiva”, no contemplada en el Código Penal y que campa a sus anchas en nuestra querida España y, me parece a mí, que es un mal propio de la cultura occidental.

He tenido ocasión de meditar este fin de semana en ello después de leer el siguiente tuit de Beatriz Talegón:

“Es un honor para mi (sic) realizar la lectura (sic) del manifiesto tras la manifestación que tendrá lugar hoy en en defensa de los derechos de las personas presas (sic), en defensa de la Paz, en agradecimiento a la generosidad y valentía de tantas personas que lo han hecho posible”. 

Que esta chica ha perdido el norte, si es que alguna vez lo ha encontrado, es público y notorio; pero la estúpida y encendida defensa que de ella se ha hecho en las redes sociales en aras de la defensa de la Pazzzz – es imposible hablar de esto sin rendir un sentido homenaje a ZP- me lleva a pensar que la corrupción de las ideas, de los hechos, de la realidad, está causando estragos en España. Y, sinceramente, me preocupa infinitamente más que la corrupción delictiva de la cual ya se ocupan los jueces.

Somos víctimas de la corrupción ideológica que consiste, a mi entender, en la tergiversación consciente e interesada de la realidad con el propósito de conformar una sociedad simple, bobalicona, dócil y maleable, en la que el individuo no tenga capacidad crítica, ni por ello necesidad de enfrentarse a la corriente dominante. Es así como el  corruptor conforma una sociedad estúpida que es su principal finalidad.

Este tipo de corrupción nace y se nutre de la distorsión de la realidad. El ejemplo más cercano son los “presos políticos”, que se basa en un sofisma de lo más simple y facilón: “determinados políticos están en la cárcel, por lo tanto, hay presos políticos”. Cuando la realidad pura y dura es que unas personas dedicadas a la política han quebrantado la ley, han puesto en peligro a la nación, la convivencia pacífica y están en prisión provisional porque son un peligro para la sociedad. Como cualquier otro delincuente. Digo esto, obviando el hecho de que haya habido malversación de fondos públicos, único delito que, al parecer, duele a muchos españoles.

La corrupción ideológica -que tiene su base en el fundamentalismo democrático- es, paradójicamente, tremendamente autoritaria. No acepta la crítica y responde con el reproche y el aislamiento social. Al disidente se le llama facha, fascista y, sobre todo, franquista. Calificativo este último que deja al sujeto fuera del debate automáticamente.

Creo firmemente que si hay algo contra lo que luchar sin descanso es contra esta dictadura de la mentira y de lo políticamente correcto que opera como una censura más peligrosa y eficaz que cualquier otra.

 

 

Autor: carmenalvarezvela

Abrí este blog para hablar de España y conforme ha pasado el tiempo, algunos amigos mucho más cualificados que yo colaboran para expresar nuestra común preocupación por los males que nos aquejan como nación. Otros participan escribiendo sobre música, cine, literatura, historia ... Debería cambiar el nombre del blog, "No me resigno", como mínimo por "No nos resignamos", ya veremos. Mi amigo Emmanuel M. Alcocer me dijo una vez que el peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada. Pues ahí estamos, intentando hacer algo.

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