España no quiere dejar de ser. Por Carmen Álvarez.

 

Al fin se ha decidido aplicar el artículo 155 de la Constitución y frente a la lamentable, lacrimógena y patética reacción de Puigdemont y sus prosélitos, se percibe un sentimiento de euforia y alegría en la mayoría de los catalanes – los grandes sufridores de esta larga pesadilla- y en el resto de españoles. Está bien saborear durante unos instantes la victoria de la batalla, pero sin olvidar que todavía estamos en guerra. Porque la guerra va a ser larga y dura, y querremos tirar la toalla mil veces, pero no nos lo podemos permitir.

Dos factores fundamentales nos han traído hasta aquí. El discurso del Rey, en el que no se pronunció la palabra diálogo, en el que quedó claro que no había lugar a la componenda frente a la sedición y que tuvo un efecto balsámico y revitalizador en los catalanes que, por primera vez, supieron que no estaban abandonados.

En segundo lugar, y quizá como consecuencia no sólo del discurso sino de la actitud decidida del Rey, muchos españoles tomamos conciencia en todos lugares del territorio nacional de que esto no era un ataque sólo a Cataluña, sino a toda España. Muchos descubrimos que somos a la vez, catalanes, andaluces, gallegos y extremeños. Porque cuando decimos que somos españoles estamos diciendo que somos todo eso. En palabras del apóstol San Pablo a los Corintios, “cuando una parte del cuerpo se duele, todo el cuerpo se duele”.

Fue por ese dolor, por esa solidaridad con los catalanes frente a los que atacaban la libertad y la soberanía española, por lo que empezaron a colgarse banderas en los balcones, por lo que en todas partes se salió a la calle a apoyar a Cataluña frente a la sedición y por lo que la mayoría silenciada tomó las calles de Barcelona literalmente, para decir que el silencio se había acabado. Nada de nacionalismo español como nos quieren decir muchos, tratando de equipararnos a los separatistas. Es que España es una realidad que no quiere dejar de ser. 

¿Saben cuántos catalanes descubrieron que su vecino pensaba igual que él al ver su bandera en el balcón? ¿Saben cómo se ha vivido ese “salir del armario“? He visto fotos de días consecutivos de un solo edificio en el que parecía que iban floreciendo banderas españolas mientras las esteladas se iban retirando de otros balcones. Esto no ha sido un mero gesto. Ha sido un mensaje a los políticos, al gobierno. España no transige con más injusticia, no queremos que sigan existiendo españoles de primera y de segunda. Al fin nos atrevemos a decir lo que pensamos en contra de lo políticamente correcto.

Esta crisis es la oportunidad para acabar con el pensamiento único que da por hecho que ciertas regiones españoles en virtud de una historia inventada tienen más derechos que otras. Porque los “hechos diferenciales” que aducen los nacionalistas son meros artificios absurdos para justificar prebendas y privilegios. Porque la ideología nacionalista es perniciosa per se. Porque no es respetable la xenofobia ni el supremacismo que se esconde tras una identidad cultural forzada y forzosa. Porque el nacionalismo se sustenta, en todos los casos, en el racismo y por tanto en la exclusión del que cree diferente.

Es el momento de España. De exigir que el artículo 155 no se quede a medio camino. Es necesario desmantelar un negocio que ha hecho de Cataluña su sede social y recordar que Valencia, Baleares, Navarra y Galicia van por el mismo camino. Porque el País Vasco ya no se puede tratar sin realizar una cirugía mayor.

Paremos el nacionalismo en toda España. Tengamos visión de conjunto y vigilemos que el gobierno no flaquee ni se contente con una restitución de lo anterior. Lo que ha habido hasta ahora es lo que nos ha traído hasta aquí y no queremos que se repita.

No retiremos las banderas de los balcones. Esto acaba de empezar y ahora sabemos que podemos y debemos pararlos.

Autor: carmenalvarezvela

Abrí este blog para hablar de España y conforme ha pasado el tiempo, algunos amigos mucho más cualificados que yo colaboran para expresar nuestra común preocupación por los males que nos aquejan como nación. Otros participan escribiendo sobre música, cine, literatura, historia ... Debería cambiar el nombre del blog, "No me resigno", como mínimo por "No nos resignamos", ya veremos. Mi amigo Emmanuel M. Alcocer me dijo una vez que el peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada. Pues ahí estamos, intentando hacer algo.

3 comentarios en “España no quiere dejar de ser. Por Carmen Álvarez.”

  1. Completamente de acuerdo contigo ! La
    Reforma debe ser acabar con todos los privilegios e
    Igualarnos a todos los españoles en derechos y deberes.
    Ademàs reformar la ley electoral y hacer que todos los votos valgan lo mismo en todos los rincones de España. Ni màs ni menos!!

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