Quevedo y el art. 155: ni el fuero autonómico ni el huevo nacional. Por Pedro Insua @PedroInsua1

 “… solo la suspensión de la autonomía de Cataluña, es decir la aplicación del art. 155 contemplado en la Constitución del 78, puede representar realmente una medida proporcional al golpe dado por el Parlamento catalán, primero (ley de desconexión, que desborda totalmente sus competencias autonómicas), y por las amenazas separatistas del gobierno autonómico de la Generalidad, después”.

 

En 1640 Quevedo veía en «la rebelión de Barcelona» (así la llama, y no de Cataluña como se pretende actualmente desde, diríamos, el «centralismo barcelonés») una lucha miserable, opina el autor de El Buscón, por el privilegio oligárquico, y que el rey, Felipe IV, tampoco combatió con demasiada contundencia.

Llegando incluso a inventarse leyes privadas y fueros inexistentes, denuncia Quevedo, por lo mismo por lo que ciudades y señoríos habían, en su momento, ganado meritoriamente aquellos privilegios, ahora, por demérito de situarse en 1640 contra el rey, debían en efecto perderlos: «Muchos fueros y privilegios leí tan diferentes de como os alegan, que los desconocí; y siendo los mismos, los tuve por otros. No los alegan como los tienen, sino como los quieren. Esto es concederse privilegios; y yo certifico que no tienen privilegio ni fuero para poder concederse a sí mismos ni lo uno ni lo otro. […] Luego no es por el fuero. Dicen (yo se lo oí cuando estuvo en Barcelona su majestad) que sus fueros y privilegios todos habían sido premios de grandes y fidelísimos servicios a sus condes, y esto blasonándolo. Pues digo yo con Aristóteles: Contrariorum eadem est ratio (una misma es la razón de los contrarios). Luego por deservicios e infidelidad se pierde lo que por fidelidad y servicios se gana. Y si nadie se presume que concede privilegio contra sí, y el que concede ni debe ni puede conceder el mal uso de lo que concede, los catalanes no deben tener los que tuvieron ni los que presumen». (Quevedo, La Rebelión de Barcelona ni es por el güevo ni es por el fuero, en Obras Completas, Prosa, páginas 1050-1051).

Mutatis mutandis, y tratando de traducir las razonables posiciones de Quevedo a la situación actual, hemos asistido, tras la concesión autonómica catalana (que arranca desde la Mancomunidad, el Estatuto del 32, el del 79 y llega hasta el actual en vigor del 2006), a constantes abusos, en la dirección del separatismo, por parte de los representantes del catalanismo cuando ocupan magistraturas autonómicas. Es decir, las instituciones autonómicas han servido sistemáticamente, en manos del catalanismo político, de punta de lanza o ariete del separatismo -así en octubre del 34, de nuevo en octubre del 2017-, de modo que, en seguida, toma una dirección “nacionalista” cuando, mancomunidad primero, y estatutos después, son instituciones regionalistas. En seguida, insistimos, el catalanismo pervierte y desvirtúa  el sentido institucional de Parlamento y Gobierno regionales dándoles la apariencia de instituciones “nacionales”, de una Nación en ciernes que no existe, pero desde la cual, siquiera virtualmente, despliega el catalanismo su actividad política  (es una forma de corrupción no delictiva más peligrosa que la delictiva). Una actividad política, en fin, que termina siendo disolvente para la única Nación, la española, realmente existente y desde la cual, de cuya acción soberana, brotan dichas disposiciones estatutarias administrativas regionales.

Es así que, de este modo, es la propia constitución autonómica de España (el Estado de las Autonomías) aquello que, particularmente en determinadas regiones, está alimentando la hiedra del separatismo, y matando, a su vez, el tronco común del árbol nacional, cuando dichas instituciones son ocupadas por miembros de partidos políticos en cuyos programas figuran planes que buscan, así lo declaran, la constitución de una nueva nación a partir de un fragmento regional de España. Es decir, son miembros de partidos políticos que no se consideran parte de la  Nación española, sino parte, aunque sea de un modo virtual, de una nación no solo distinta de la española, sino nacida de la descomposición de esta.

Esta auténtica anomalía es la que, creemos, no dejará de producir nuevos 1-O, al llevar dichos partidos en sus programas la semilla del separatismo, siendo así que, si el gobierno (o los tribunales, o el rey, o la multitud en la calle) logra tumbar esta intentona golpista del 1-O, el Estado Autonómico volverá a producir nuevos 1-O al verse completamente pervertido y desvirtuado en manos de los partidos separatistas.

Es así que, pues, y siguiendo el argumento quevediano, solo la suspensión de la autonomía de Cataluña, es decir la aplicación del art. 155 contemplado en la Constitución del 78, puede representar realmente una medida proporcional al golpe dado por el Parlamento catalán, primero (ley de desconexión, que desborda totalmente sus competencias autonómicas), y por las amenazas separatistas del gobierno autonómico de la Generalidad, después. Dado que la Autonomía catalana es una «concesión» del Estado, se supone adquirida por razones históricas, lingüísticas, culturales, etc, (y no el resultado de una supuesta soberanía catalana inexistente), pues ahora por pervertir su sentido, y operar en una línea separatista, dicha concesión debe ser retirada: ni por el fuero autonómico, pues, ni menos aún por el huevo nacional, deben mantenerse Parlamento y Generalidad en manos de dichos partidos sino que, en virtud de un abuso faccioso y sedicioso de los mismos, es por lo que deben suspenderse.

En definitiva, y dicho rápida y conceptistamente, quevedianamente en fin, por deservicios e infidelidad se pierde lo que por fidelidad y servicios se gana.

 

Autor: carmenalvarezvela

Abrí este blog para hablar de España y conforme ha pasado el tiempo, algunos amigos mucho más cualificados que yo colaboran para expresar nuestra común preocupación por los males que nos aquejan como nación. Otros participan escribiendo sobre música, cine, literatura, historia ... Debería cambiar el nombre del blog, "No me resigno", como mínimo por "No nos resignamos", ya veremos. Mi amigo Emmanuel M. Alcocer me dijo una vez que el peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada. Pues ahí estamos, intentando hacer algo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s