A los tibios. Por Carmen Álvarez

La tolerancia es como una buena capa, todo lo tapa.

 

Los tibios, esa gente que no es ni fría ni caliente. Esos seres que nos miran con condescendencia y con la mirada nos transmiten un “no entendéis nada”. Aquellos que tienen una extraña capacidad para hacernos sentir -a los que nos interesamos por la cosa pública- fanáticos, nacionalistas de los “nuestro”, “españolistas”, fachas, fascistas, falangistas, ultras … que nos han llamado exagerados y alarmistas estos años en los que muchos hemos clamado en el desierto que iba a haber una desgracia y que nos íbamos a hacer daño con el jueguecito. Aquellos que decían no estar ni con unos ni con otros, pero que curiosamente eran más comprensivos con los otros que con los unos.

Esas personas que lo saben o creían saber todo y afirmaban con rotundidad que esto no iba a llegar a ninguna parte, porque ellos conocen perfectamente a la sociedad catalana y sabían que el seny se impondría. Esos ciudadanos que callaban, ante el adoctrinamiento evidente en las escuelas catalanas, no por miedo a represalias, sino porque resultaba muy cool en el fondo ser diferente. Aquellos que han querido aparentar el cosmopolitismo perdido siendo tolerantes con lo injusto porque, al fin y al cabo, uno se encontraba mucho mejor. La tolerancia es como una buena capa, todo lo tapa.

Estos tibios que están por encima de las pasiones humanas, de la visceralidad, porque son muy ecuánimes; que son los de “no todo es tan sencillo”, dejándote con la palabra en la boca como si conociesen ocultos secretos velados para el resto de los mortales.

Los tibios. Esa gente. Esta tarde, si no se han dado cuenta ya, se van a dar una bofetada de realidad. Desgraciadamente, verán y sufrirán en sus propias carnes el precio de la tolerancia a toda costa, de esquivar los problemas, de mirar para otro lado, del consentimiento por la vía de la omisión, de su insolidaridad con los que sufrían el acoso frente a los acosadores. Éstos que han dejado hacer, dejándose llevar alegremente por la alegre muchachada separatista, cerrando los ojos conscientemente al maltrato que media población sufría, ya no podrán decir que no están con unos ni otros. Ellos han sido cooperadores necesarios de un golpe de estado, de la fractura aterradora de la sociedad catalana, del dolor sufrido y del que vendrá y del derrumbe económico de la región que tanto dicen amar. Estos tibios sí han sido silenciosos, por egoísmo, porque la cosa no iba contra ellos.

Los tibios ya no podrán eludir el dolor. Y la verdad, no me dan ninguna pena.

 

 

 

 

 

Autor: carmenalvarezvela

Abrí este blog para hablar de España y conforme ha pasado el tiempo, algunos amigos mucho más cualificados que yo colaboran para expresar nuestra común preocupación por los males que nos aquejan como nación. Otros participan escribiendo sobre música, cine, literatura, historia ... Debería cambiar el nombre del blog, "No me resigno", como mínimo por "No nos resignamos", ya veremos. Mi amigo Emmanuel M. Alcocer me dijo una vez que el peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada. Pues ahí estamos, intentando hacer algo.

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