Ese reconfortante sentimiento de euforia. Por @MylesBo

“… ni los sentimientos ni el ánimo por sí solos nos dan la libertad, la paz, el bienestar”.

 

Ayer por la mañana tenía un ojo en las noticias y vuestros tuits desde Barcelona, y el otro en esta frase de uno de los últimos artículos de @cav_carmen: “Cuando surgió el espíritu de Ermua todos creímos que era tan fuerte que no habría vuelta atrás. Y la hubo”.[i]

Los primeros transmitían sentimientos de satisfacción, de alivio, incluso de euforia, muy necesarios en estos duros momentos, imprescindibles diría yo: darnos ánimos unos a otros, decirles a los catalanes demócratas que no están solos, que los comprendemos y acompañamos, y que somos muchos en contra del totalitarismo y la podredumbre social. Necesitamos de vez en cuando ese tipo de “chutes” para seguir adelante con fuerza, con convicción, venciendo al desánimo. Pero, ¿sabes qué? Que ni los sentimientos ni el ánimo por sí solos nos dan la libertad, la paz, el bienestar.

En Ermua asesinaron cobardemente y a sangre fría a un chaval. Recuerdo esas imágenes en la calle llena de españoles de bien, manos blancas, y unos ciudadanos pidiendo a un Ertzaina que se quitara el pasamontañas que preservaba su identidad, porque “ya no tenemos miedo”, y muchos proclamando, de buena fe, la derrota de la ETA, también con un sentimiento de euforia comprensible, necesario, terapéutico, e igualmente se oía eso de “hoy es el primer día de una nueva etapa”.

¿Qué tal el País Vasco en 2017? ¿Quiénes en las Instituciones, en los Ayuntamientos? O no. No es necesario ni reparar en eso, basta ver al tal Otegui como una vedette haciendo bolos y con esa sonrisa suya, esa sonrisa satisfecha que hiela la sangre. Y el chaval que tocaba la batería (y muchos más, hasta casi mil) en su tumba, y su familia cada día doliendo su ausencia, que ya no hay manos blancas, ya no hay “no tenemos miedo”, y sí hay eso: sonrisas satisfechas de asesinos.

Demostraciones como la de ayer están muy bien para levantar ánimos decaídos, y son necesarias, pero no fiemos nuestra libertad ni nuestro futuro a las manifestaciones de sentimientos, perecederos y cambiantes por propia naturaleza (que levante la mano quien no haya jurado, incluso en su interior y calladamente, amor eterno a alguien cuyo rostro está ahora ya desdibujado y su nombre a duras penas recordado), ni a las expresiones de ánimo igualmente caducas, como cuando vuelves del funeral del ser querido, confortado por tanta gente que te acompaña en el sentimiento, pero entras, ya solo, en la casa, en la habitación que compartías con quien ayer mismo estaba ahí y ahora no, y los ánimos y el cariño sincero que acabas de recibir están ya disueltos ante el frío negro de enfrentarte a lo que te viene con tus solas fuerzas, que eso también es “ley de vida”.

Y sí, ayer había mucha gente, y eso también reconforta y anima, grandemente. Aunque nuestra razón, la razón de los demócratas, de los ciudadanos responsables, no depende de cuántos salgamos a la calle. La razón está de nuestra parte porque creemos en la Ley y el Estado de Derecho y porque no somos golpistas. Y tanta razón había ayer en las calles de Barcelona, como el 30 de septiembre frente al Ayuntamiento de Vilassar de Mar, sostenida únicamente por @contodosmisyo y su mono.

 

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Por eso, porque no creo en la durabilidad de los sentimientos, y menos en la de sus expresiones, necesito ampararme en la Ley como garante de nuestra libertad (y a veces hasta de nuestra cordura), y exigir su cumplimiento y su aplicación  —coercitiva, firme y sin complejos—  a quienes hemos elegido precisamente con ese fin.

Imagino a una familia de Ermua con pocas ganas de recordar a estas alturas, visto lo visto, ningún “espíritu de”; más bien supongo que preferirán olvidarlo mientras siguen llorando a su chaval asesinado. Pero no quiero imaginar a familias de otros españoles recordando este 8 de octubre dentro de unos años, desterrados y sin libertad dentro o fuera de sus pueblos o ciudades porque se permitió, por dejadez pusilánime o interés partidista, que unos golpistas y sus cómplices burlaran la Ley impunemente.

[i] https://carmenalvarezvela.wordpress.com/2017/10/06/no-hay-nada-ganado-por-carmen-alvarez/

Autor: carmenalvarezvela

Abrí este blog para hablar de España y conforme ha pasado el tiempo, algunos amigos mucho más cualificados que yo colaboran para expresar nuestra común preocupación por los males que nos aquejan como nación. Otros participan escribiendo sobre música, cine, literatura, historia ... Debería cambiar el nombre del blog, "No me resigno", como mínimo por "No nos resignamos", ya veremos. Mi amigo Emmanuel M. Alcocer me dijo una vez que el peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada. Pues ahí estamos, intentando hacer algo.

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