¿La mayoría, silenciosa? Ah, claro… Por Antonio Jaumandreu @Ajaumandreu

Hoy pasarán cosas en Barcelona y en toda Cataluña. Por pura lógica la ley tiene que imponerse, aunque sea por la fuerza, pero los separatistas ya no están en esa pantalla del juego, sino inmersos tan solo en la de las imágenes, que con toda probabilidad les serán favorables, ayudados por el enjambre humano del que, cobarde y temerariamente, se han rodeado. Con lo cual ese triunfo del imperio de la ley será fugaz, y trampolín para impulsar el próximo asalto, que será el definitivo, si es que no llega a serlo este mismo. En todo caso, lo veremos a lo largo del día.

Mientras tanto, quizá podamos emplear un poco de tiempo en analizar, aunque sea someramente, cómo hemos llegado hasta aquí. Que si la culpa por dejación de Madrid, que si la deslealtad de Barcelona, que si la huida hacia la impunidad de una clase política corrupta, que si el adoctrinamiento en las escuelas, que si la manipulación de los medios,… Sí, todo eso es indudablemente cierto. Todo eso y mucho más. Pero ahora me quiero detener en esa leyenda urbana llamada mayoría silenciosa a la que, como a la chica de la curva, muchos creen ver agazapada, siempre agazapada y a punto, ahora sí, de saltar y dar un paso al frente.

Agazapada. Silenciosa. ¿O inexistente? ¿O indiferente? ¿O no tan mayoría? Porque vamos a ver: por un lado, hemos tenido siempre a nuestra disposición la devastadora herramienta del voto. Pero claro, en las autonómicas la participación es siempre sensiblemente inferior a la que se da en las generales. Mientras ellos han votado siempre como un solo hombre, nosotros nos hemos quedado a menudo en casa porque, total, para qué, o porque los candidatos no nos gustan, o porque no hemos querido ver que la mayor parte de las cuestiones que afectan más directamente a nuestra vida las decide ya la autonomía y no el Estado. Luego resulta que somos una mayoría, sí, pero tan silenciosa que dejamos que los escaños del parlamento catalán los copen los separatistas.

Las escuelas. No tengo hijos, con lo cual mi conocimiento del tema se limita a lo que leo y lo que me explican quienes sí los tienen. Pero oigan, si yo percibo que se está manipulando a mi hijo o se le está sometiendo a una especie de lavado de cerebro, o directamente se le quiere utilizar como escudo humano en concentraciones y manifestaciones, de acuerdo, no querré hacer nada que le señale de forma individualizada frente a los demás, no voy a convertirme en héroe a su costa, pero… ¿ustedes no llamarían a otros padres, no intentarían concitar más apoyos para oponerse? ¿No recurrirían a las AMPAs? Ah, claro, que ahí también hemos callado y hemos permitido que las asociaciones de padres las controlen ellos….
Los colegios profesionales, gremios y patronales. ¿Por qué un colectivo al que pertenezco pagando mi cuota puede adherirse a la causa de la independencia como si nos representase a todos? Cierto, en los tribunales se ha tumbado alguna de estas resoluciones, pero ¿no sería más práctico reunir apoyos y acudir a la junta de esa entidad y dar un puñetazo en la mesa? Ah, claro, que no queremos significarnos, que eso es para los que tienen tiempo libre y así hemos permitido que las juntas directivas estén copadas por separatistas…

Los sindicatos, tres cuartos de lo mismo: ¿por qué no nos plantamos y les decimos que se dediquen a defender nuestros derechos laborales en vez de pronunciarse como si todo el colectivo fuese una sola voz? Ah, claro: es que votamos a mano alzada y eso marca mucho y tal. Por eso las cúpulas están controladas por ellos.
Los clubs deportivos. Hombre, yo quiero que mi equipo meta goles y tal, pero a lo mejor no me resulta cómodo que se pronuncie como si toda su masa social estuviese a favor de la soberanía catalana. Podría hablarlo con otros socios, recoger firmas, plantear una moción, una queja… Pero oye, este delantero es buenísimo y vamos líderes. Total, lo demás qué más da… Ah, claro, por eso las juntas directivas están en bloque a favor del catalanismo.
Los personajes públicos. Fíjate, ellos se pronuncian sin tapujos y con total desparpajo a favor de su causa. Ya, bueno. Yo no estoy a favor, pero es que si me significo igual vendo menos discos, me silban en el campo, me insultan al llegar a un entrenamiento, no me contratan en TV3. Si nos uniésemos más sería distinto, pero qué pereza organizar esto… Ah, claro, por eso todos los pronunciamientos de personajes públicos son en un solo sentido.
La iglesia. Estoy un poco harto de que el párroco nos suelte domingo sí, domingo también una proclama soberanista, y de que haya empapelado con esteladas el campanario. ¿Y si voy a hablar con él? O mejor, reúno a unos cuantos que sienten lo mismo y… Pero es que el cura es muy amigo de los de la ANC, y los domingos quiero ir al bar del pueblo a tomar el vermut sin que me miren mal. Ah claro, por eso cientos de párrocos de Cataluña se pronuncian por la independencia.

La bandera. Qué aburrimiento. Años y años viendo las esteladas de los vecinos, ya desgastadas por la contaminación y la lluvia. ¿Por qué he de aguantar cada día esta propaganda ideológica, cuando si yo tuviese una manta colgada en mi balcón permanentemente el ayuntamiento me multaría? Claro, también podría sacar aquella bandera española que compré para los JJOO del 92. Pero me significaría demasiado, ¿no? Ah, claro, por eso en las calles solo se ven banderas independentistas.

Y así sucesivamente. ¿La mayoría silenciosa? Ni está ni se la espera. Somos cada uno de nosotros y hemos hecho dejación de nuestra responsabilidad cívica durante años, en paralelo a la deserción del Estado. Ah, claro, por eso somos y seremos silenciosos, sin duda, pero seguramente hemos perdido la ocasión de ser ya jamás mayoría.

Autor: carmenalvarezvela

Abrí este blog para hablar de España y conforme ha pasado el tiempo, algunos amigos mucho más cualificados que yo colaboran para expresar nuestra común preocupación por los males que nos aquejan como nación. Otros participan escribiendo sobre música, cine, literatura, historia ... Debería cambiar el nombre del blog, "No me resigno", como mínimo por "No nos resignamos", ya veremos. Mi amigo Emmanuel M. Alcocer me dijo una vez que el peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada. Pues ahí estamos, intentando hacer algo.

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