Al final resultó que sí. Por Antonio Jaumandreu @Ajaumandreu

“Al final resultó que sí, que todo es un inmenso engaño que de forma incomprensible se ha ido difundiendo sin obstáculos durante décadas y que la deslealtad de unos y la desidia de otros nos ha llevado al más sombrío de los escenarios, a ese que nunca iba a llegar pese a que algunos advertíamos de que llegaría”.

 

Años y más años negando la realidad que algunos, no necesariamente clarividentes, sino simplemente observadores, señalábamos con perplejidad y temor. Años y años engañándose respecto a unas intenciones cada vez menos ocultas y a un plan que ya por los 80 un periódico catalán mostró en toda su descarnada realidad protofascista.

Pero no: todo eran imaginaciones de cuatro nostálgicos conspiranoicos cavernarios que en realidad solo mostraban su envidia ante la evidente modernidad catalana.

Y al final, y nunca lamentaremos algunos haber tenido tanta razón, resultó que sí.

 

Al final resultó que realmente existía desde los primeros años de Pujol un plan perfectamente diseñado (por mentes brillantes, todo hay que decirlo) para infiltrar absolutamente todos los estamentos sociales y desarrollar la más profunda maniobra de ingeniería social que Europa ha visto desde mediados del siglo XX.

Al final resultó que sí, que la escuela catalana ha sido concebida y utilizada como una eficaz fábrica de separatistas y de odiadores de todo lo español. Vean si no las imágenes de niños llevados por sus profesores a manifestaciones, o de patios de colegios llenos de pancartas y banderas, o de patrióticos ejercicios en el aula de manualidades, o de cánticos reivindicativos con la cara pintada con las cuatro barras,o de  representaciones escolares de viejas e incluso imaginarias guerras contra el español.

Al final resultó que sí, que la inicial apuesta catalanista por el bilingüismo era tan solo un paso previo para suavizar la previsible resistencia frente al oculto objetivo del monolingüismo.

Al final resultó que sí, que las ingentes cantidades de dinero volcadas en financiar a los medios de comunicación públicos y en regar a los privados han conformado un panorama informativo monocorde.

Al final resultó que sí, que los Mossos (sus mandos) se estaban configurando como una verdadera policía política al servicio de un objetivo, y que la tan cacareada “fluida colaboración entre cuerpos policiales” solo se daba en realidad entre individuos, pero nunca a nivel de mandos.

Al final resultó que sí, que el independentismo ha ido tejiendo una extensa red de influencias en el extranjero cuyo objetivo principal, en grado de importancia similar al de cantar las bondades de Cataluña, es denigrar y socavar la imagen internacional de España.

Al final resultó que sí, que el mundo de la empresa catalana, debidamente copados los puestos clave de sus organizaciones por personajes adictos a la causa o al menos no opuestos, se limita a pedir diálogo pero solo a unos, a sabiendas de que el diálogo que simulan propugnar los otros es un simple trágala.

Al final resultó que sí, que la desaparición virtual del Estado en el territorio catalán ha acabado por encarnar una situación real por la cual cientos de miles de catalanes viven totalmente ajenos al hecho de que forman parte de un Estado que no es Cataluña.

Al final resultó que sí, que los gobernantes catalanes estaban dispuestos a saltarse todas las leyes, incluso el propio estatuto, en pos de un objetivo ilegal.

Al final resultó que sí, que a base de repetir sin oposición que “España nos roba”, esa inmensa mentira ha acabado calando en la ciudadanía catalana.

Al final resultó que sí, que la tan cacareada mayoría silenciosa tal vez sea mayoría, no lo sé, pero en todo caso es muy, muy silenciosa.

Al final resultó que sí, que Barcelona ha dejado de ser Barcelona, aquella magnífica ciudad mediterránea y europea, para pasar a ser la capital de esta Cataluña de cupaires, antisistema, nacionalistas de barretina y casta independentista de tercera división con ínfulas de primera potencia mundial.

Al final resultó que sí, que para restablecer el orden hay que traer miles de policías de toda España, cuando nos decían que no pasaría nada.

Al final resultó que sí, que todo es un inmenso engaño que de forma incomprensible se ha ido difundiendo sin obstáculos durante décadas y que la deslealtad de unos y la desidia de otros nos ha llevado al más sombrío de los escenarios, a ese que nunca iba a llegar pese a que algunos advertíamos de que llegaría.

Al final habrá resultado que sí, que esto habrá acabado muy mal.

Autor: carmenalvarezvela

Abrí este blog para hablar de España y conforme ha pasado el tiempo, algunos amigos mucho más cualificados que yo colaboran para expresar nuestra común preocupación por los males que nos aquejan como nación. Otros participan escribiendo sobre música, cine, literatura, historia ... Debería cambiar el nombre del blog, "No me resigno", como mínimo por "No nos resignamos", ya veremos. Mi amigo Emmanuel M. Alcocer me dijo una vez que el peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada. Pues ahí estamos, intentando hacer algo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s