En España, a 6 de septiembre de 2017

Escribir nada  a estas horas me resulta tan absurdo y probablemente inútil como escribirlo a las siete de la tarde. El trilerismo del desgobierno catalán alcanzará sus máximas cotas a partir de hoy. En lugar del “dónde está la bolita”, engañan con “dónde están las urnas, las papeletas o dónde se va a votar”. Todo lo que vivimos desde hace cinco años ha sido una continua provocación al Estado de Derecho, a España. Cinco años soportando una amenaza explícita de golpe de estado. ¡Cinco años! Desde luego nadie puede reprochar a los españoles que no tengamos paciencia. En esto me desmarco. Yo no tengo paciencia. Estoy harta de la tomadura de pelo a estepaísplurinacionaldescafeinadoinexistente que resulta que se llama España y de que el gobierno lo haya permitido. Llevo cinco años indignada, seguro que más. Y ya no les cuento la mal llamada mayoría silenciosa, que quizá no sea tan silenciosa, más bien silenciada a golpe de amenaza a domicilio, de represión laboral y condenada al ostracismo social.

Sin embargo, tengo el convencimiento de que el Estado logrará que no se celebre el referéndum. Lo tengo claro. Cataluña no será independiente el mes que viene. Estoy segura de que hay un plan perfectamente diseñado para abortar todas las maniobras posibles. ¿Cómo no va a ser así si el gobierno ha contado con cinco de años de preaviso de golpe? Sería el colmo. Pero tanto el Partido Popular como el PSOE habrán de asumir en su haber la fractura social en Cataluña y el enfrentamiento civil que se aproxima por cuarenta años de ceguera voluntaria. No es poco.

Ahora bien, ¿era necesario llegar a esto? ¿era ineludible o impredecible esta situación? Se trata de una pregunta retórica claro. El complejo ante la pretendida superioridad moral del nacionalismo, la falta de ideas, la cobardía y sobre todo la necesidad de pactar con ellos por cuatro años de poder del PP y del PSOE nos han traído hasta aquí.

Cuando muchos reclamamos que se suspenda la autonomía a Cataluña -no sólo a Cataluña por cierto- nos contestan que hasta ahora no hay nada escrito. Pero es que  no era necesario la convocatoria de un referéndum ni una ley de transitoriedad ni una amenaza de declaración unilateral de independencia para actuar. Tan sólo teniendo en cuenta el incumplimiento de las leyes en materia de educación, la indefensión en que se encuentran aquellos padres que quieren educación pública en español para sus hijos, sería más que suficiente para haberles retirado esta competencia. Y así podríamos seguir con sanidad y, visto lo visto en los atentados en Barcelona y Cambrils, también en materia de seguridad.

No es que no simpatice con las autonomías, es que estoy en contra de ellas. Abiertamente. Son fuente de separación, desigualdad e injusticia. Pero si además el Estado renuncia a controlar el ejercicio de estas competencias es imposible no acabar en situaciones como ésta.

Quisiera que una vez pasado el uno de octubre nuestros políticos hubieran aprendido algo. Que no se puede dialogar ni ceder un milímetro ante delincuentes o que la descomposición de España es una realidad que estamos a tiempo de evitar. Pero desgraciadamente, la derecha acomplejada, la izquierda perdida en la estupiplurinacionalidad y un Ciudadanos que todavía  no sé si sube y baja, me hacen pensar que no habrá cambio de rumbo. Esto es lo más grave.

Y no seamos remilgados a la hora de decir que la amenaza es contra España. También lo es contra la democracia y el Estado de Derecho, pero no tengan ustedes complejo por llamarse españoles y reconocer que les molesta que amenacen la existencia de su patria. Yo no lo tengo. No dejemos todo el peso a los catalanes no nacionalistas ni los dejemos solos. 

Autor: carmenalvarezvela

Abrí este blog para hablar de España y conforme ha pasado el tiempo, algunos amigos mucho más cualificados que yo colaboran para expresar nuestra común preocupación por los males que nos aquejan como nación. Otros participan escribiendo sobre música, cine, literatura, historia ... Debería cambiar el nombre del blog, "No me resigno", como mínimo por "No nos resignamos", ya veremos. Mi amigo Emmanuel M. Alcocer me dijo una vez que el peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada. Pues ahí estamos, intentando hacer algo.

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