Contundencia. Texto de @MylesBo

“Oír o leer a algunos decir que ante los desafíos separatistas debería aplicarse la ley con contundencia, es prueba de que hace demasiado tiempo que se renunció a hacerla cumplir de ninguna manera, con contundencia y sin ella.”

Hay expresiones absurdas que de tan repetidamente leídas y escuchadas adquieren una especie de cierto sentido, aunque realmente carecen de toda lógica. Una de esas frases, tan admirable por lo absurda, es la de “aplicar la ley con contundencia”. Veamos: Cualquiera que aguantara al menos dos semanas de clase en Derecho, antes de rendirse y darse a la vida de cafetería de Facultad (incluso al buen tunar), sabe que una de las características que definen la norma jurídica (además de la generalidad -es para todos- y la imperatividad -contiene un mandato-) es la coercitividad, es decir: toda norma ha de prever una consecuencia gravosa ante su incumplimiento que asegure su carácter imperativo.

Si no es imperativa y no se prevén medios para garantizar su cumplimiento, no es una norma, sino una bicicleta, un tute subastao, un amanecer junto al mar, un adorno rococó, o lo que quieras, pero no una norma jurídica.

Por eso, exigir que se apliquen las normas “con contundencia” es un oxímoron deses, o una tontería en todo caso, porque los poderes públicos han de aplicar siempre las normas y hacer que se cumplan, ni con contundencia ni sin ella, la contundencia no pinta nada aquí, mejor la dejamos para narradores de partidos de fútbol hablando de despejes fuera del área acosada por el rival. Dicho de otro modo: aplicar la ley “sin contundencia” es lo mismo que no aplicarla, y si un gobernante, un funcionario público o un juez no la hacen cumplir están (además de cometiendo un delito) traicionando su Función Pública, con mayúsculas, están fallando a los ciudadanos que les encargamos esa misión a cambio de un sueldo y unas garantías personales.

Oír o leer a algunos decir que ante los desafíos separatistas debería aplicarse la ley con contundencia, es prueba de que hace demasiado tiempo que se renunció a hacerla cumplir de ninguna manera, con contundencia y sin ella. Lo malo de esa renuncia no es sólo la traidora dejación de funciones que supone, ni aunque sea como pretexto de la consecución de una supuesta paz social o tranquilidad política, que la Historia demuestra que nunca han servido nada más que para dar alas y justificar a quienes incumplen la Ley. Es que, además, mandas el mensaje de que la ley ya no es imperativa, que no pasa nada si no se cumple y, por tanto, deja de ser ley. Y donde no hay ley obligatoria y coercitiva no hay Estado de Derecho, y donde no hay Estado de Derecho no hay libertad, y donde no hay libertad… bueno ahí está el mapamundi para comprobarlo.

Si una ley (incluso la Constitución) no es buena, derógala o cámbiala por los procedimientos establecidos. Pero hasta que eso ocurra, Sorayita, hacedla cumplir. No hay situación de facto, agenda política, criterio de oportunidad, astuta estrategia o interés partidista que justifique no aplicar y hacer cumplir las leyes, porque son la garantía de los ciudadanos de bien ante el totalitarismo y la sinrazón zafia. Y me temo que ya va siendo tarde. Por vuestra culpa y dejación, no diré que suicida, porque vosotros seguiréis tan campanchos pase lo que pase, pero sí con consecuencias irreversibles para los ciudadanos a los que os debéis.

Y otra más: cuando no aplicas tus leyes, las leyes que en democracia nos hemos dado, no las haces cumplir y dejas a los ciudadanos desamparados ante quienes viven de burlarlas, te comen la tostada, porque llegan esos que se ríen de ti cada día, esos que desprecian los derechos que esas leyes garantizan, y fabrican otras normas, suyas, normas sin sentido ni para la contraportada de la Súper Pop (inmersiones coactivas en lenguas regionales minoritarias, sanciones por rotular comercios en español, desconexiones redactadas por diputadas que se huelen el sobaco…), y esos sí que aplican sus normas (por así llamarlas) “con contundencia”.

Con contundencia y sobre las costillas.

Autor: carmenalvarezvela

Abrí este blog para hablar de España y conforme ha pasado el tiempo, algunos amigos mucho más cualificados que yo colaboran para expresar nuestra común preocupación por los males que nos aquejan como nación. Otros participan escribiendo sobre música, cine, literatura, historia ... Debería cambiar el nombre del blog, "No me resigno", como mínimo por "No nos resignamos", ya veremos. Mi amigo Emmanuel M. Alcocer me dijo una vez que el peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada. Pues ahí estamos, intentando hacer algo.

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