El “procés” en un Estado sin atributos: Barcelona, 17/08/2017. Texto de Pedro Insua @PedroInsua1

“Es precisa una buena dosis de talento para llegar a entender cómo se puede ofrecer resistencia sin golpear, o cómo se puede golpear, pero con el debido respeto. Aquel que se oponga a un asalto con tan sólo un escudo en el que recibir los golpes y adoptando en todo ello una postura gravemente respetuosa, sin una espada en la mano que le permita abatir la confianza y la fuerza del asaltante, pronto llegará al límite de su resistencia y verá que este tipo de defensa es el peor de los posibles. Es un modo de resistirse tan ridículo como el que nos citaba Juvenal: ubi tu pulsas, ego vapulo tantum”.

(John Locke, Segundo tratado del gobierno civil)

 

7 horas después del atentado yihadista de Barcelona, a las 00: 19 (el atentado tuvo lugar en torno a las 17:00 horas), la máxima autoridad ejecutiva de España, el Presidente Mariano Rajoy, comparece, por fin, en televisión. Lo hace en un comunicado hablando en términos, necesarios sin duda, pero por lo demás muy generales. Hasta ese momento ninguna autoridad de ámbito nacional aparece en pantalla para dirigirse a la nación en el único idioma que es de uso común entre todos los españoles: el español.

Con anterioridad, a escasamente hora y media de la acción terrorista, autoridades regionales (“autonómicas”) y locales (municipales), habían comparecido para expresar condena, condolencias y respaldo institucional a las victimas y familiares, pero lo hicieron íntegra y únicamente en catalán. Fue en torno a las 11:00 de la noche, seis horas después de la masacre de las Ramblas, cuando un representante del gobierno autonómico (esto es, regional) expresó, a propósito del atentado, por primera vez unas palabras en español (las mismas que antes había dicho en catalán).

Tras el 11M, en Madrid, el entonces portavoz del gobierno, Eduardo Zaplana, compareció una hora después de los atentados ocurridos en las estaciones de trenes de cercanías de Madrid. Ni las autoridades municipales ni autonómicas (que naturalmente también intervinieron) eclipsaron en ningún momento esta presencia del ejecutivo en la respuesta institucional al atentado (al poco tiempo compareció el ministro del Interior, Ángel Acebes, unas tres horas después de los atentados, y finalmente el entonces presidente del gobierno, José María Aznar). Tras el atentado de Niza, perpetrado el 14 de julio de 2016 con un modus operandi parecido al de Barcelona, el presidente francés François Hollande se dirigió a la nación a través de tv de madrugada, a escasamente unas pocas horas del atentado, después de que, en cualquier caso, ya el entonces ministro Manuel Valls y el ministro del Interior Pierre H. Brandet se hubieran dirigido a la nación para hacer un cuadro de la situación y las medidas que se iban a tomar. El mismo 11S de 2001 el presidente norteamericano George W. Bush, compareció con un discurso dado desde Florida, después de salir de la escuela de Sarasota en la que se encontraba cuando se lo comunicaron, a la hora de haber ocurrido los atentados de Nueva York, sin necesidad, para dirigirse a la nación, de desplazarse al lugar de los hechos.

Sin embargo, tras el atentado de Barcelona de ayer la escenografía de la gestión de la respuesta institucional es muy diferente. El gobierno de la nación permanece totalmente desaparecido durante 7 horas (ni el ministro del Interior, ni el de Defensa, ni el Portavoz del gobierno, tampoco por supuesto el Presidente); la jefatura del Estado tampoco hace acto de presencia (ni está ni se le espera) y, sin embargo, la presidencia autonómica toma el protagonismo absoluto de la situación. Presidente de la comunidad autónoma de Cataluña, vicepresidente y alcaldesa de Barcelona toman la palabra, exclusivamente en catalán, y en un acto presidido tan solo por la bandera de Cataluña (ni siquiera está la municipal) se dirigen a una audiencia restringida al ámbito regional, excluyendo al resto de la nación de su “acción comunicativa” (por decirlo habermasianamente). Ya después las televisiones que emitan el comunicado se encargarán, si lo tienen a bien, de traducir las intervenciones a la única lengua común que hay en España.

Es decir, buscan deliberadamente presentarse ante la audiencia, y ahora que el mundo entero está mirando tras el brutal atentado, como si Cataluña fuera un Estado independiente que administra su tragedia desde sus instituciones “propias”, con sus “propias” fuerzas de seguridad (los Mossos) y en su idioma “propio”, el catalán. Es la escenografía del Catalonia ist not Spain aprovechando que las cámaras de televisión de todo el mundo están enfocando.

Por su parte, sin concierto con las administraciones autonómicas y locales, Rajoy aparece 7 horas después con la excusa de la necesidad de viajar hasta Barcelona (para hacer un comunicado a los españoles no tendría por qué desplazarse previamente a la zona) y, asimismo, la necesidad de hablar con los agentes que llevan la investigación policial (como si tuviera que ser informado de estos aspectos in situ). Ambas cosas, por supuesto, serán muy necesarias, pero no justifican una postergación de hasta 7 horas de la comparecencia de la máxima autoridad del órgano ejecutivo español, mientras deja que la administración autonómica, esta sí en concierto con la local, le cuele el “procés”.

Y es que, en efecto, es indignante, que, a mes y medio de la fecha fijada para la convocatoria de un referéndum secesionista (1 Octubre), la administración autonómica presidida por el responsable de dicha convocatoria facciosa, Carles Puigdemont, “haga la cama” al Gobierno, y le robe el protagonismo en la gestión de la respuesta al atentado más grave ocurrido en España tras el 11M.

Sin duda hoy, 18 de agosto, tanto a unos como a otros se les llenará la boca de “unidad” y de espíritu de bonhomía, pero esas palabras biensonantes encubren una irresponsabilidad de unos y de otros: unos, por aprovechar un brutal atentado yihadista para llevar a término sus planes facciosos; y los otros, por hacerse invisibles con su inacción.

Golpea el yihadismo y nos encontramos en Cataluña con una administración autonómica troyana, y con un Estado sin atributos, un simulacro de Estado, con la caricatura de un Estado: sin Presidente, sin ministros, sin policía; inermes.

 

Autor: carmenalvarezvela

Abrí este blog para hablar de España y conforme ha pasado el tiempo, algunos amigos mucho más cualificados que yo colaboran para expresar nuestra común preocupación por los males que nos aquejan como nación. Otros participan escribiendo sobre música, cine, literatura, historia ... Debería cambiar el nombre del blog, "No me resigno", como mínimo por "No nos resignamos", ya veremos. Mi amigo Emmanuel M. Alcocer me dijo una vez que el peor error es el error de perderlo todo por no haber hecho nada. Pues ahí estamos, intentando hacer algo.

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